miércoles, 4 de mayo de 2016

7525. ILUSTRACIONES.

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Pues sí, los viajes ilustran, claro, cuando uno quiere ilustrarse, si no, nos sirven de paseo, diversión, descanso y como alguien dijera, Catarsis.

No está usted para saberlo ni yo para contarlo, pero ¿Sabía usted? La Ciudad de Guanajuato, capital del estado del mismo nombre, está a poco más de dos mil metros sobre el nivel del mar, no sé si del Pacifico o del Atlántico, eso nunca lo dicen y uno que es despistado; que tiene una población de 171,709 habitantes, contados hasta el 2005 porque la población crece a mucha velocidad y ahí crece cervantinamente sin necesidad de esperar el famoso Festival porque ya vi que es una constante.
Se dice que: primeramente, los chichimecas (Enemigos de los Imecas) la llamaron Mo-o-ti, “lugar de metales”, luego los aztecas le dieron el nombre de Paxtitlan, “Lugar de la paja” y los purépechas le bautizaron como “Kuana siuatu” que significa “Lugar montuoso de ranas” Montuoso de monte. Pero también la Historia dice que se fundó en 1570 con el nombre de “Santa Fe de Guanajuato”, como podemos ver nos conquistaron con mucha fe.

¡Que ilustrada me estoy dando! Quedaré más lustroso que el calzado que bolea don Chava allá por el Parque de las Palomas. Les hablo de esta ciudad porque justamente este fin de semana fui invitado a ese bello lugar y aunque no ha sido la primera vez que la visito si fue en ésta que tuve más tiempo para admirar, regularmente mis visitas habían sido de trabajo y eso hace muchos años. Las visitas más recientes fueron pocos años atrás cuando formaba parte del equipo de La Sauceda que acudía a La Alhóndiga de Granaditas a portar el Fuego Patrio corriendo todo el trayecto durante toda la noche. Tiempos que se fueron.

Bueno, pasas La Piedad, enseguida Santa Ana Pacueco con la estatua del célebre Perro Negro, el de Gilberto El Valiente nacido en Apatzingán, según don José Alfredo y se acaban las carreteras llenas de parches y baches y entras a otro país, digo comparado con lo que atrás vas dejando. Súper carretas, autopistas, señalamientos estratégicos que por cierto y por mi descuido rebasé dos señalamientos de límites de velocidad, tarde me di cuenta que mi velocidad había quedado registrada, ya me llegarán las consabidas multas que pagaré si no con gusto, si convencido de que ahí los impuestos son en beneficio de la sociedad. ¿Será cierto o coincidencia?

Lo que sí es un gusto, es el hecho de transitar por esas rutas que, aunque no tienen paisajes boscosos ni vegetación abundante si se nota la actividad productiva originada por las empresas extranjeras que crean miles de empleos y que no encuentran la oposición de otros estados que cada vez que se anuncia la llegada de una nueva empresa, se desata la controversia alegando que vienen a llevarse “Nuestro dinero”. el que invierte y gana es dueño de su inversión y de su ganancia y puede hacer con “su tamarindo un agua fresca”.

Contrario a lo que cantaba don José Alfredo Jiménez Sandoval, la vida parece que si vale y vale para todos.

Estos accesos independientemente de la vida empresarial le dan al turismo la facilidad de llegar cómoda, rápida y tranquilamente al lugar de su elección, sin sustos, nos encontramos en el viaje de ida y vuelta una patrulla con dos policías. Fácil de llegar a Abasolo, Irapuato, Silao. El Cubilete y Guanajuato y seguramente a León y otras ciudades sin el temor de que la avenida principal, la casa de gobierno u otras arterias estén “Borrachas” o “tomadas”, es decir, que tengan su plantón, casas veraniegas (De campaña) con manifestantes de quién sabe cuántas cosas.

¡Nada! Da gusto llegar a una ciudad llena de vida y buscar entre los “escombros” de la Historia, entre los relatos de los cuentos y leyendas que cubren con nebulosa de misterio a La Alhóndiga de Granaditas, a don Juan José de los Reyes Martínez Amaro mejor conocido como El Pípila, a los túneles, al Callejón del beso, a las mundialmente famosas Momias. Las leyendas de las minas. Pero además…

Es sábado, las calles son ríos de gente que se mecen con el vaivén de suaves olas humanas que, al llegar a las aceras como playas, las regresan al mar humano que camina, charla, ríe y llena el mercado de susurros, murmullos y voces que como en Torre de Babel hacen confusa la comunicación por la gran mescolanza de idiomas, alcanzado a percibir el español, inglés, chino mandarín, japonés y otros que no entendí, el chino mandarín de cualquier modo se entiende.

Los puestos de antojitos, de artesanías, por las calles las exposiciones de libros viejos ¡Un placer! Encontrar títulos más que viejos. También es un placer ver el teatro en las calles, en la explanada de La Alhóndiga, ver payasos, mimos, chamanes, la Estudiantina, la convivencia de la juventud que aun con cerveza en mano no vi un solo altercado.

No dudo que por lo bajo “la ambición trabaja” pero con sinceridad no vi ni un solo problema. Los taxistas cuidan al turista y no alteran las tarifas, los dueños de negocios son amables, menos una señora que regaño a un empleado porque cobro $10.00 de menos. El Compa de los libros me consiguió el título que yo buscaba yendo por el hasta no sé donde y me cobró los $80.00 que inicialmente pactamos. Detalles pues, buenos detalles.

Aquí les va en resumen la Leyenda del Beso… “Doña Carmen era hija única, su padre era un hombre intransigente, violento, macho pues. Don Luis cortejaba a doña Carmen y cierto día en una iglesia cercana al hogar de ella se encontraron y él le ofrece agua bendita, los descubren en “tremendo pecado” y la encierran en su casa amenazándola con enviarla a un convento, más aun, casarla con un viejo rico español.

Doña Carmen y su dama de compañía suplicaron, imploraron, el padre todavía “empadronado” no cede. Brígida, dama de compañía, le lleva una carta a don Luis avisando lo que pasaba y pasaría.

“Mil conjeturas se hizo el joven enamorado, pero de ellas hubo una que le pareció la más acertada. Una ventana de la casa de Doña Carmen daba hacia un angosto callejón, tan estrecho, que era posible, asomando a la ventana, tocar con la mano la pared de enfrente”. Preguntó quién era el dueño de aquella casa y la compró a precio de oro.

Llega la ocasión en que Doña Carmen se lleva la sorpresa de su vida cuando al asomarse a su balcón se encuentra a Don Luis y se entregan a un “inenarrable coloquio amoroso “siendo sorprendidos” por los gritos del padre ofendido y de Brígida que intenta evitar la entrada del señor a la alcoba.

Lanzando a un lado a Brígida el padre saca una daga y de “un solo golpe” la clava en el pecho de su hija. Don Luis se paraliza de miedo conservando en sus manos las de su amada, que poco a poco se fue enfriando, Don Luis depositó un beso en aquellas tersas manos ya sin vida”

Así termina esta dramática leyenda que les presento en un breve resumen.
Y para terminar las ilustraciones, les compartiré una bella canción que estoy seguro alguna vez ya le había participado, no recuerdo si toda, pero aquí va:

TIERRA DE MIS AMORES.
De don Jesús Elizarrarás.

“Entre sierras y montañas y bajo un cielo azul,
Como una inmensa hamaca bañada por el sol,
Está mi tierra, tierra de mis amores.
Tierra bendita, tierra que me vio nacer.
Ahí, donde yo amé con febril locura,
Ahí, donde me amaron por vez primera,
Donde tuvo su cuna mi idilio breve,
Bajo el mágico soplo de la primavera.
Tierra de mis recuerdos y mis quereres,
Donde viví feliz mi juventud,
Siempre te guardaré en mi pensamiento
Un recuerdo de amor y gratitud.
Más si al paso de los años, todo aquello ya borró.

Y mi tierra en su seno a mi amor cobijó,
Tierra bendita, yo solamente quiero
Un rinconcito para descansar en él.”

Con estas letras y unos desestresantes se viven momentos muy gratos.
Por hoy, hasta aquí.

Saludos a todos mis Amigos y a Toda mi Familia.

Rafael Ceja Alfaro

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