jueves, 5 de mayo de 2016

7529. MESA DE TAHÚRES.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Mesa de tahúres.
No sé si en la familia de usted había temas de plática recurrentes. En la de este menda, sí. Uno, favorito de chicos y grandes, era el primo Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, pues eran muchas sus andanzas, unas, travesuras mayores, pero travesuras nomás y otras de una gravedad que no agotaba la capacidad de asombro de nadie, aunque la mayoría, hilarantes, porque eso sí, era muy simpático, lo que no atenuaba su calidad de gandalla genéticamente puro. Una tarde cualquiera en casa de la abuela Virgen (la de los siete embarazos), se comentaba una correría más de Pepe y alguien dijo a la coronela mamá de este López: -Yolita, que te lo presten unos días, tú sí lo enderezas –y la aludida repuso para asombro de todos: -Sólo que me lo hubieran dado muy chiquito, así ya no –hasta ella, famosa por haber vuelto mudo con una de sus miradas, al perico de la abuela, aceptaba la imposibilidad de enderezar un árbol torcido.

Están que trinan los activistas que juntaron el triple de firmas necesarias para presentar al Congreso de parte de la ciudadanía una iniciativa de Ley General de Responsabilidades (que incluye lo de la “3de3”, que se volvió lema), como una pieza fundamental para que funcione a todo dar la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

El 14 de abril pasado, comenté a usted que es un poquitín decepcionante que una iniciativa de ley hecha por gente de harto prestigio contuviera, como contiene, algunas pifias no esperadas de parte de especialistas en lavado, pulido y encerado de políticas públicas, buenos para un barrido como para un fregado en tratándose de cuidar políticos, recortarles las uñas y llevar de la manita a la patria hasta los dinteles de la Gloria. Por ejemplo puse a usted, que el artículo 54 de la iniciativa, dice:

“Asimismo, la autoridad encargada de la investigación podrá utilizar medios de grabación y registro ocultos para documentar las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las que suceden los hechos materia de la investigación (con) autorización del tribunal de justicia administrativa que resulte competente (…)”; entre otras cosas para “superar los secretos fiscal, bancario, fiduciario”.  

Y eso, disculpen ustedes las molestias que esto les ocasiona, va contra lo dispuesto en la Constitución (artículo 165, párrafos 12 y 13), que prohíbe siempre intervenir cualquier comunicación privada “cuando se trate de materias de carácter electoral, fiscal, mercantil, civil, laboral o administrativo, ni en el caso de las comunicaciones del detenido con su defensor”… con la pena, señores, no es mala fe, pero los asuntos que son de su interés -y de todos los tenochcas con la cabeza en su sitio y la cartera libre de pecados-, pellizcan varios temas de los que expresamente prohíbe la Constitución -no ningún malandrín tricolor o verde-, y está muy bien que así sea pues al menos en los papeles, Hacienda y sus aguerridos aguiluchos del SAT no pueden husmear en sus telefonemas, correos electrónicos, etc… y de eso nos protege a todos la Constitución (si le basta como argumento).

Claro que alguno de los sesudos iniciativos, alegó que eso se arregla cambiando la Constitución… pues claro, pero hacer un proyecto de ley así sin empezar advirtiendo que se requiere cambiar la ley suprema del país y proponiendo el nuevo texto, es… ¿cómo decirlo sin ofender?... es una barbajanada.

Pero, ¡espere! (como en los “infomerciales”); si le parece poco, entérese que la iniciativa que mereció la firma de más de 600 mil ciudadanos hartos de tanta corrupción, también propone crear el delito de “Conspiración para cometer actos de corrupción”, lo que en buen castilla significa castigar los malos pensamientos (Torquemada se revuelca de envidia en su tumba), porque no hará falta cometer algún acto de corrupción, bastará con andar de hablador para que le caiga la larga, gruesa y peluda garra de la ley encima. Y aunque usted no lo crea nuestras leyes no las hacen personas faltas de ácido fólico en el vientre materno y sí está previsto castigar al conspirador (artículo 141 del Código Penal federal),  cuando se trate de delitos contra la seguridad de la nación, solamente, porque no se va a esperar usted para actuar a que el espía hunda al país o que el que hace bombas las coloque y las estalle; pero fuera de eso, no se castiga lo que no se hizo, faltaba más.

Algunos legisladores han opuesto sólidos argumentos a la iniciativa como se les presentó. El planteamiento de las organizaciones que la elaboraron pareciera ser (no de todas ni de todos sus integrantes, pero sí de muchas y muchos), que de un lado están los malos y del otro, los buenos; siendo aquellos los políticos (todos), perversos por principio y estos, ellos, buenos por definición. Y no, así no son las cosas: la mayoría en ambos bandos, son sólo gente, normales, con sus cosas no muy de presumir y sus cosas muy presentables. Nadie tiene patentada la decencia ni la ética. Es algo que tenemos que empezar a cambiar de la mentalidad generalizada de ogaño: todo lo que es gobierno está podrido, todo lo que no es gobierno es atendible y en principio es recto y pulcro… sí, cómo no, un día échese una sesión de Google y busque cuántas organizaciones no gubernamentales hay en el mundo que son fachada de gobiernos o cabilderas encubiertas de empresas e intereses privadísimos, de intenciones por determinar, no pocas perversas en grado superlativo.

Lo que nadie se atreve a decir por ser políticamente incorrecto es que esta iniciativa y el inmenso empuje recibido, obedecen a la sospecha fundada de que tras ella está la mano del tío Sam, vía el Consejo de Competitividad de América del Norte, porque ya le urge a los yanquis concretar su muy avanzado proyecto de hacer de México una colonia autogobernada (dicho en sus documentos no secretos y sí oficiales).

Pero… a fin de cuentas, esa iniciativa y el SNA sirven para lo que se le unta al queso, con reglas nuevas y muy severas no se deja de hacer trampa en una mesa de tahúres.

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