sábado, 7 de mayo de 2016

7541. PERDÓN Y JUSTICIA.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Perdón y Justicia.


En el día de la libertad de expresión no hay nada que celebrar. En los últimos 25 años en México han sido asesinados 120 comunicadores. Preocupante es que el Estado sea uno
de los principales represores de los comunicadores.

El perdón es un acto individual, personal, un acto que corresponde a la dimensión espiritual. Hace más de dos mil años perdonar era un hecho inusitado, aún prevalecía en el mundo la ley del Talión, ojo por ojo diente por diente. El Maestro Jesucristo vino a proponer al hombre una nueva visión que dejaba atrás las rígidas leyes del judaísmo que imponía sobre los prosélitos una larga serie de prohibiciones que sumaban más de 600 normas, cada una con su correspondiente carga de castigos.

Cristo reduce las antiguas leyes a un solo mandamiento que es el amor, hasta entonces  y aún ahora, una palabra desconocida que lo mismo que otras palabras poderosas ha sido tergiversada para mantener sobre las masas el antiguo paradigma de la ley del Talión.

El perdón es cada vez más urgente en una sociedad permeada por la violencia. Cada día leemos en la prensa y vemos y oímos en los medios electrónicos casos de violencia terrible ya no sólo entre desconocidos, sino entre hermanos. Caín sigue matando a Abel en una cadena de odio que parece no tener fin porque deja tras de sí una estela de venganza y dolor.

Perdonar significa ante todo romper una cadena que ata a la víctima con el victimario, no quiere decir que la víctima abrace a su verdugo, esa es la expresión más grande del amor, pero la humanidad no ha dado ese paso gigantesco, permanecemos en una etapa primitiva en donde lo más común es responder con violencia a la violencia.

La justicia es diferente al perdón en el sentido de que hacer justicia no es una decisión personal, sino estructural o institucional en pro de la sana convivencia social. En nuestro país se está promoviendo la reflexión sobre el perdón, una de las organizaciones que imparte talleres sobre el tema es precisamente Serapaz, pero no hay que confundir las dimensiones espiritual y social.

A diferencia del perdón, la justicia es una responsabilidad del Estado, es decir, es un acto que corresponde a la dimensión social de la persona. En la dimensión social aunque hubiere perdón, no hay posibilidad de reconciliación sin justicia. Nuestro país, golpeado por la violencia, requiere la aplicación de la justicia como un primer paso que podría llevar a la reconciliación social. La incapacidad o complicidad del Estado y sus autoridades para hacer justicia ha llevado a que muchos hagan justicia por su propia mano, lo que lleva a la regeneración de la ley del Talión.

Perdón y justicia son actos que corresponden a dos dimensiones diferentes. Perdonar a nuestros enemigos es una decisión personal, la justicia corresponde a la dimensión social, por eso cuando los responsables de hacer justicia se corrompen, llevan a al estado de degeneración humana que estamos viviendo en nuestro país.

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