martes, 10 de mayo de 2016

7552. SOCIEDAD CRIMINALIZADA.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Sociedad criminalizada.
En casa de tío Trinidad vivían, aparte de su esposa -tía Consuelo-, sus tres hijas, Consuelito, Hortensia y Esperanza; su suegra, doña Tenchita; y dos hermanas de él, una viuda y otra dejada tres veces, que se pintaba mucho y siempre estaba de buenas. La casa de tío Trinidad era una casa de locos, aunque en su caso, era de locas y parecía que él era el único habitante de Toluca y sus alrededores, que no sabía que aparte de ser cornudo, sus tres hijas eran unas redomadas güilas y las tías, tantito peor. Alguien alguna vez, comentó que eso era imposible, que se hacía tarugo, pero el problema era que su suegra, doña Tenchita tenía el vicio del juego y les recibía dinero a cada una de  las nietas para irse a jugar baraja en lugar de ir de chaperona (figura ya desaparecida, garante del respeto a las buenas costumbres en el México del pricámbrico clásico, años 50’s del siglo pasado); que su hermana viuda tenía pacto con su esposa de no echarse mutuamente de cabeza y salían juntas para regresar juntas, pero cada una se iba por su lado y con su respectivo; y la otra hermana, la que se pintaba mucho, esa ya no tenía edad de cuidar nada (y no lo cuidaba). Todas alcahuetas de todas y tío Trinidad chiflando en la loma. Bonita cosa.

Pemex reportó este lunes que en el primer trimestre del año, el número de tomas clandestinas ha aumentado el 12.3%, esto es: en el primer trimestre del año pasado, habían detectado 1,211 y en este ya van 1,360. Estiman en Pemex que les roban así, ordeñando ductos, 7 millones 500 mil barriles anuales (1,195 millones 500 mil litros al año), equivalentes a un tanque lleno de 50 litros, para 23 millones 850 mil automóviles. Por si le dice poco ese número de autos con tanque lleno de gasolina robada, entérese que según Inegi, a marzo de este año, en el país hay un total de 26 millones 604 mil 751 autos (entre privados y públicos). De ese tamaño es lo que se ha detectado de tomas ilícitas conectadas a la red de ductos: casi alcanza para llenarle el tanque una vez a todos los autos del país.

Si la gasolina robada fuera poca, imaginaría uno que la cargan en cuatro burros y la venden a escondidas tres señores a pie de carretera, pero esa cantidad no se puede transportar más que en flotillas de pipas para exportarla y venderla en gasolineras establecidas; aparte de que está muy, pero muy difícil saber por dónde pasan los ductos y cuándo llevan combustibles, porque se usan para transportar de todo lo que mueve Pemex… imposible sin la complicidad de gente que trabaja en Pemex, si no es que el negocio es de ellos mismos. ¿Por qué sigue esto?, porque no le hayan, nomás no encuentran quiénes dan la información, quiénes saben colocar la toma a escondidas (jugándose la vida), quiénes transportan, quienes compran y quienes venden. Curioso caso de un secreto que guardan entre cientos si no es que miles de cómplices.

No, si de veras, no hay nadie más discreto que un mexicano.

Por eso mismo, después de revisar de arriba abajo el estado de Guerrero, buscando a los 43 (que son 42), no se toparon ni una sola vez con un plantío de amapola (de la que se producen el opio, heroína y la morfina), ni de marihuana, siendo que en el primer semestre del año pasado el ejército reportó la destrucción de 35 mil sembradíos clandestinos, en al menos 5 millones de hectáreas, que es una mentirita increíble (el estado tiene en total 6 millones 428 mil 100 hectáreas -64 mil 281 km²-; si según ese informe, han erradicado los plantíos en el 78% de la entidad, ya limpiaron todo el estado); lástima que según el propio personal militar, la gente vuelve a sembrar y ellos vuelven a destruir; a pesar de lo cual, Guerrero sigue siendo el campeón nacional en la producción de amapola, con poco más del 41% (Sinaloa, menos del 13%; Durango, casi el 16%; y Chihuahua, casi el 30%); la DEA informó en febrero del año pasado: “En general, en Estados Unidos estamos observando que hay un aumento enorme de heroína producida en México, a tal punto que creemos que ha eclipsado a Colombia”. Otro caso de discreción masiva en México.

Para ratificar la vocación nacional a la discreción, buscando, buscando a los 43 (que son 42), en la región de Iguala se encontraron  63 fosas clandestinas con 133 cadáveres (pero de segunda, a esos no les toca laboratorio de Innsbruck en Austria, nomás faltaba). Dice la Secretaría de Gobernación que al primer trimestre de 2015, hay 24,999 personas extraviadas o desaparecidas en todo el país (desde 2007, antes, antes ni quien se fijara); de ese total, 11 mil corresponden al presente sexenio… deje los de antes, nomás imagine desaparecer a 11 mil personas y que nadie avise, sepa, informe, se entere… le digo: guardando secretos somos insuperables.

Pero si usted cree que el delito en México es algo que sucede entre montañas lejanas y en los albañales de las ciudades, entérese que según declaró el lunes pasado, Carlos Anaya, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), “al año se fabrican más de 10 millones de ejemplares de libros piratas en el país, más de 10% de los 98 millones de ejemplares nuevos que salen al mercado (…)”. ¿Qué tal?, el delincuente tenochca no reconoce límites y atiende también a la cultura: 10 millones de libros piratas al año, que igual nadie sabe dónde se imprimen, quién los distribuye, quién los vende… todo, guardándose el secreto unos miles a otros miles de mexicanos.

Entre los discretos nacionales están los compradores, esos también, porque hay compradores de libros chuecos (y discos y películas y series de tv y software), y de marihuana, de opio, morfina y heroína, de gasolinas, de carros robados; de contrabando de todo, vendido a la luz pública en plena calle, lo que permite concluir que no son sólo policías y funcionarios los que andan en la danza porque… no se dice, es una majadería y políticamente muy incorrecto: todos estamos, quien más quien menos, muy al tanto, porque ¿sabe qué?: somos una sociedad criminalizada.

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