miércoles, 11 de mayo de 2016

7562. LA MALA EDUCACIÓN CULTURAL.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por Eliseo  Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

CON EL ÚLTIMO BRILLO

cuando las horas casi muertas
pareciera que se  mecen en arrullo,
como apenas musitando, murmuro
a la sombra de  tu risa que  es aliento,
la oración del recuerdo y la nostalgia
que apenas casi dura un momento,
mientras mi cuerpo de ti se alimenta;
la luna se amedrenta y se sonroja,
y el pálido brillo de las hojas
anuncian el fin del día de fiesta;
tu cuerpo en mi se sacia,
igual, el mío en ti abreva.

eliseo.

Cuando una sociedad no cuenta con valores firmes y ostensibles, es decir que se vean en la práctica cotidiana, regularmente se recurre a las cortinas de humo; es decir a contar mentiras, a inventar una realidad no existente. Es lo que pasa en México, tenemos una mala educación que se va haciendo tendencia cultural.

Por ejemplo, en las escuelas privadas, regularmente se critica a profesores con capacidad para analizar la realidad económica social; es mal visto que estos señalen los problemas que acecen cotidianamente, en cambio es bien visto que se limiten a ofrecer el discurso comodino de la estadística oficial, cuando esta es positiva. Más de un profesor ha sido despedido por quejas de algún alumno hijo de un señor poderoso que lo ha marcado de rojillo; profesores desempleados por emplear siempre habrá..., las colegiaturas no deben ser afectadas.

En la escuela pública, no necesariamente sucede algo mejor, esta es controlada por los sindicatos y mafias de profesores que las usan como refugio a la incapacidad intelectual de no pocos que se disfrazan de profesores; funciona como nido de vividores sin capacidad, y sobre todo, como agencia de colocación de familiares y amigos... de diferente calaña (íntimos en las versiones que se le ocurran, con historias de alcoba incluidas).

¿Qué trae como consecuencia todo esto...?

Una mala educación que aterriza a la vuelta de las generaciones en una cultura del desprecio por el respeto a los "otros"; entendidos estos como las personas con quienes interactuamos de manera cotidiana, ya pidiendo u ofreciendo un servicio.

Una mala costumbre que nos lleva a suponer que... de todas formas otros lo hacen... ¿porqué no joder al otro nosotros mismos...? de que lo jodan otros... mejor nosotros.

La contaminación visible de las relaciones sociales que nos enseñan que cada vez tenemos menos escrúpulos al realizar actividades inmorales, y en ocasiones ilegales.

Cada vez tendremos menos personas orgullosas de su esfuerzo y sus resultados; la realidad les enseña con descaro que quien cuenta con palancas corruptas vale más que el que se esfuerza. Hoy, lo sabemos, una calificación no da un empleo; una palanca sí. Sabemos que tener un cuerpo agraciado y a disposición de un líder sindical o empresarial cuenta más puntos para un empleo que el esfuerzo de jóvenes con buenas condiciones emocionales para trabajar.

Hoy, gracias a la mala educación, vemos, los he entrevistado, a personas que hacen fila para realizar un exámen con el deseo de ingresar a laborar en el área de la salud del Estado; mientras por puerta lateral se presentan personas  que sin hacer estos exámenes tramitan, con otras formas su ingreso a laborar.  Va usted a tramitar licencias, necesita consultar determinados expedientes en las oficinas de gobierno; y el rumor que se le hace llegar siempre se parece... para poder ser atendido hay que cooperar para el refresco..., o para repartir entre varios compañeros.

¿Quién no ha sabido de una historia de acoso laboral en contra de determinados empleados por varias razones: porque es deseado o deseada por el superior; por su plaza la quieren para acomodar a gente con quienes ya tienen compromiso: su amiguita, su amante en turno; su pariente, la amiga de su jefe?

Si todo esto a usted no le molesta, entonces la mala educación ha cumplido su cometido: hacerle insensible ante una mala educación que ha aterrizado en  la cultura de la corrupción y el desprestigio. Hoy es muy probable que se realice un trámite "gracias" a las palancas, las cochadas, las tardes-noches en hoteles de paso; que por los dieces obtenidos en la escuela. Y es que el conocimiento está por encima de las calificaciones; pero la mala educación ha aterrizado en una corrupción tal que el chantaje se ve como una gran hazaña de quien lo ejecuta... ¡ser pues bien chingones es lo que se destaca hoy; con lo que sea, con los amigos, con los contactos sindicales y directivos; y desgraciadamente con los atributos físicos.

La buena educación regenera a una sociedad, se nota su salud en el comportamiento de las personas; hay menos violencia, vocación de servicio; quien está en los puestos de atención se "acomiden"  a ofrecer un trato decentemente apreciable, se nota la voluntad, el sentido de la ubicación; el público lo respira, lo vive y lo agradece.

La mala educación aterriza en esto que tenemos hoy: oferta y demanda de venta de plazas en todos los ámbitos; "mochadas" antes de realizar determinados servicios; mordidas si deseamos obtener licencias , por ejemplo de trasporte público...; pero por encima de todo, la mala educación corrompe las estructuras de las relaciones sociales y hace del chantaje y la mordida una actividad de aplicación casi normal.

Es más fácil despedir al que les critique que limpiar las estructuras, sobre todo porque estas se alimentan del poder mismo.

Desde luego ya usted tendrá su opinión al respecto... ¿conoce a alguien que ha vivido esta circunstancia de empelo o servicio negociado por medio de palancas y favores...? En caso contrario le felicito.


Le abrazo con cariño.

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