miércoles, 18 de mayo de 2016

7586. EL LLANO ESTÁ EN LLAMAS.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

El llano está en llamas.  
Con los políticos de antes y los políticos profesionales de ahora, no es necesario aclarar que cuando se dice “soplan vientos de fronda”, la cosa se está poniendo muy seria, pasada de castaño oscuro… pero unos difuntos y otros escasos, mejor expliquemos que el uso de la frase se refiere a la inminencia del levantamiento, al menos de la general agitación, por analogía con la Fronda, la insurrección de 1648 a 1653 (que se llama así por las hondas -‘fronde’- que usaba el peladaje francés, no por follaje alguno), en contra de la reina regente, Ana -mami de Luis XIV que todavía no era el Rey Sol, sino un mocoso-, y su presidente del Consejo Real, Mazarino, quien era el que gobernaba. Fue una lucha de intrigas y asonadas, de la misma nobleza contra la Corona, posible porque entre el pueblo había mucho descontento (por la crisis económica y el aumento de impuestos… por si le suena familiar). Dicho de otro modo, la Fronda fue un pleitazo por el poder entre los de arriba, que se pudo armar gracias a que la gente estaba muy, pero muy de malas. 

Y sí, soplan vientos de Fronda en México. Ya desde que don Peña Nieto promulgó el 11 de agosto de 2014, las leyes secundarias de la reforma energética, se le anticipó que se había terminado su sexenio y que para saber lo que seguía, recordara el último año de Salinas de Gortari, una vez que entró en vigor el TLC (el 1º de enero de 1994): alzamiento del EZLN, muerte de Colosio, desprestigio, huida del poder más que entrega del mismo a quien jamás pensó dárselo.

Antes de eso, el 24 de febrero de 2014, la portada de la edición internacional de la revista ‘Time’ puso en su portada una foto de él con la leyenda “Saving Mexico”; y en el texto interior, se afirmaba: “Ahora las alarmas están han sido reemplazadas por aplausos. Tras un año en el puesto, el presidente Enrique Peña Nieto ha logrado la aprobación del paquete de reformas sociales, políticas y económicas más ambiciosas de las que se tenga memoria (…) Los inversionistas han comenzado a apostar por el peso”, destacaba la revista que circuló con un Peña triunfante y galán, en los EUA, América Latina, Europa, Oriente Medio, África, Asia y el Pacífico del Sur… y mágicamente, pasó de salvador de México al triturador de basura:

Para el 16 de octubre de 2014, ocho meses después del “Saving Mexico”, el diario ‘The Washington Post’ hablaba de su gobierno como “carrusel de los horrores” (Ayotzinapa mediante); para el 19 de noviembre le regalaron otra cabeza: “La política en México ha entrado en el caos”; pero, espere (como en “infomercial”), le entró al linchamiento ‘The Wall Street Journal” de Nueva York, donde el 28 de noviembre de ese 2014 en que pasó sin escalas del Cielo al Infierno, lo cuestionaron por la blanca casa de su esposa y dijeron que en sus declaraciones de él sobre la corrupción del sector privado, “no aludió a los cuestionamientos sobre sus vínculos con un constructor mexicano que ha ganado importantes proyectos de infraestructura en el país”. Derecha la flecha.

Desde Londres, le entraron a la demolición de su gobierno. El diario ‘The Economist’, el 17 de octubre de 2014, le asestó: “Las dos atrocidades (Tlataya e Iguala) parecen lo suficientemente serias para cambiar el rumbo del gobierno de dos años del presidente Enrique Peña Nieto, quien ha priorizado las reformas económicas y subestimado la ley y el orden como manera de modernizar México, sin reconocer que ambas son igual de importantes” (subestimando la ley y el orden, peor, está difícil); el mismo diario el 16 de noviembre, todo en 2014, refiriéndose a su gobierno, le dedicó la nota editorial titulada: “De mal en peor”, diciendo que los señalamientos de su posible corrupción personal “complicarán los esfuerzos del señor Peña Nieto para convencer a los mexicanos de que es capaz de hacer cumplir el estado de derecho”. Hasta la habitualmente ponderada BBC de Londres (en ‘BBC News’), le entró al juego de tírenle a Peña y el 22 de noviembre de 2014, dijeron que “Tiene que cerrar la crisis de credibilidad que ha venido acumulando desde el principio, bajarse de la nube y mostrarse más sensible”.

También desde Londres, el importante aunque controvertido ‘The Guardian’, el 16 de noviembre 2014, publicó lucidora nota en que afirmó que México está en “riesgo de estallido social (e) inestabilidad política”.

Sigue la caravana de noticias esperpénticas que desde el extranjero reventaron a este gobierno, para solaz de la prensa local, aunque, obviamente, con fundamento en hechos reales, sean a no responsabilidad directa de don Peña Nieto, pero mal atendidos todos (Iguala incluido, porque estando fuera de discusión que no hay elementos que incriminen a policías federales ni militares, es evidente la lenta y torpe atención de tan terrible asunto… y así la están pagando: ahora cargan en el lomo esa losa ajena).

Así las cosas pasó 2015 sin resolverse nada de manera palmaria, con una pésima narrativa oficial de la situación económica que no es ni lejanamente lo grave que se hace aparecer en ciertos medios, ni poder exhibir algún triunfo derivado de las reformas que de gran logro pasaron a cantaleta que aburrió y hoy ofende.

De manera similar, en lo interno, los gobiernos estatales tampoco son fuente de buenas noticias. Crecen los escándalos y pareciera que de manera programada se van ventilando. Los que hace no mucho eran esperanza, modelos de iniciativa o aire fresco en el panorama político, van pasando de uno en uno a la picota pública, siempre con elementos reales que nutren las más burdas y groseras sorpresas.

Y ahora, así, sin saber de parte de quién, el Instituto Politécnico Nacional (IPN), entró en hervor, aprovechando el flanco abierto que presenta el gobierno federal con el bravucón de Secundaria don Nuño, diminuto secretario de Educación, cuya falta de pericia política alimenta un nuevo movimiento estudiantil del 68, sólo que 48 años después.

Ya se apuntó la Facultad de Filosofía de la UNAM, el llano está en llamas.

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