martes, 24 de mayo de 2016

7609. ¡BOLITA POR FAVOR!

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

¡Bolita por favor!
Recuerda este López con perfecta nitidez, la primera ocasión en que se percató de que “los grandes” podían ser estúpidos. Sucedió una vez en que estaba comiendo en casa de tía Margot, que era un encanto de tía apapachadora, cariñosa y paciente, cuando de repente sonaron unos tremendos golpes a la puerta, dados por su marido, tío Celso, que había perdido la llave, el portafolios, el saco, un zapato, y arrastrando la corbata en una mano, entró con el pelo revuelto, desfajado, en un estado que el del teclado, entonces de cinco o seis años, no había observado jamás y luego supo que de manera decente se describe como “borrachísimo”. Se sentó a la mesa después de dos intentos en los que no le atinó a la silla y rodó por el suelo, tía Margot muy mortificada le decía que mejor fuera a “descansar” un rato, pero él quería comer. De la sopa (aguada, de pasta), casi toda acabó en la camisa, la silla y el suelo, porque se la bebió del plato; el arroz se lo comió a puños; y cuando entre carcajadas babeantes, nos empezó a aventar a los niños las albóndigas (en caldo de chipotle), la tía no pudo más y se fue llorando de pena y rabia, que fue cuando este menda se percató que el tío era un estúpido, porque viéndola, dijo: -¡Uy, andamos de malitas! -pero en descargo de tío Celso, aclaro a usted que jamás metía la pata estando sobrio, que era el estado en que podía controlar su estupidez, porque, estúpido, era.

Ayer publicó La Jornada una entrevista que concedió el Presidente a Rosa Elvira Vargas.

Entre otras cosas, al hablar del mal humor social que se palpa en el país, don Peña Nieto, en resumen, dijo que no encuentra motivo pues, cuando se reúne con los líderes de organizaciones empresariales, les pregunta si les va mal o bien en sus negocios, sean grandes o chicos, si están teniendo problemas y (dijo el Presidente): “A todos, en términos generales, les está yendo bien”…

O sea: todos los que componen esa masa no cuantificada que está de “mal humor social”, son unos estúpidos que no se han enterado que a los empresarios, grandes y chicos, les está yendo bien (ICA y proveedores de Pemex, absténganse; proveedores y contratistas de gobiernos estatales australes, ya párenle, entérense: son una excepción en un panorama general de progreso).

No negó el Presidente que hay ese mal humor social, pero lo atribuye a… las redes sociales. I’iñor:

-“Las redes sociales han tenido impacto, sin duda, en el humor, porque obviamente hay expresiones de todo tipo. Libres. (…)” ¡Ya lo decía yo!, eso de lo telefonitos modernos nada bueno ha de traer. La gente se pone a escribir lo que quiere y pues, le bajan el ánimo al peladaje, así nomás, de gratis, por el gusto de moler. ¡Paciencia presidencial, verdad de Dios!

No sabe uno si hincarse a rezar o entrarle a las redes sociales. Algunas respuestas del Presidente son de una ingenuidad que preocupa al más bien pensado. Sobre el rechazo y protestas contra la reforma educativa, cándidamente dijo: -“No sé a qué atribuirlo” -recórcholis (por no decir ¡¡¡carajo!!!); si él no lo sabe no es de esperar que el valentón de Secundaria que trabaja disque de Secretario de Educación, don Nuño, menos lo sepa, razón por la que tal vez se rehúsa a recibir a la representación de la CNTE (y a los del Politécnico); que lo de él, lo de él, es visitar Primarias y ‘kínders’. Ahí sí le sabe.

Sobre los despidos de los maestros que están faltando a su trabajo por andar de revoltosos, dijo el Mandatario: -“El Estado no tiene margen de interpretación para una cosa distinta que no sea aplicar la ley” -¡zambomba! (por no decir otra cosa): ¿el Estado mexicano va a aplicar la ley?... ¡esa es primicia!

Debe estar segurísimo el Presidente de que sí somos sus estúpidos: el gobierno a lo largo de decenios ha pactado las cosas más estrafalarias y fuera de la ley que se nos puedan ocurrir, con maestros, precisamente con estos que ahora están rezongando y con los otros, los del SNTE que no andan de levantiscos, y con otros sindicatos como el de Pemex. Si hay algo que no hace el gobierno mexicano, es sujetar sus actos a la ley, a respetarla y hacerla respetar.

El primero que no sabe el berenjenal en que se metió con la reforma educativa es don Peña Nieto que ahora se agarra como de un clavo ardiendo a lo que Manuel Gil Antón (respetado por tirios y troyanos), califica como el fetiche de la evaluación: todos los males provienen de los maestros, metiéndolos al aro, primero, y capacitándolos después, todo se arregla y fíjese que no don Enrique, es un poquito más complicado, nomás poquitito.

La necedad más peligrosa es la hija de la ignorancia y este parece ser el caso de don Peña, Nuño & Cía.; por eso meten en el mismo saco de defensores de privilegios y canonjías inmorales -proporcionadas por el Estado-, a todos los que no están de acuerdo con una reforma educativa que aún no lo es. Y por cierto: cambiar la permanencia absoluta en el empleo a los maestros, trabajaran o no, por la permanente inseguridad en el empleo no es solución de nada. La cuestión educativa en México tiene varios actores, uno, el principal, es el propio gobierno, para no decir nada de la fingida descentralización que le aventó a los estados los problemas ya causados por ellos. El sector educativo recibió trato de actor político durante muchos años, ahora la solución no es académico-administrativa, hay que desmontar una maquinaria largamente adobada por los profesionales de la perversión… y don Nuño, no los va ni a recibir. Chulada.

Se acaban mis dos cuartillas… de Ayotzinapa, el Presidente dijo lo mucho que lo sorprende que le echen la culpa a su gobierno: tiene razón, pero lo que no tiene nombre es que después de manifestar que su interés es dilucidar jurídicamente el asunto, añada: -“No hay una bolita de cristal que nos pudiera regresar en el tiempo y saber exactamente con precisión qué ocurrió”… -qué triste ver que para él, una investigación sea una bola mágica, o sea, inexistente.


¿Cómo llegamos a esto?... ¡bolita por favor!

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