miércoles, 1 de junio de 2016

7626. EL CALOR ARRECIA Y LAS LLUVIAS NO LLEGAN.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ALVAREZ.
Ambientalista, periodista, reportero, articulista y escritor.
Desde Zamora, Michoacán. México. Para
Tenepal de CACCINI

En este tiempo, desde que Dios amanece me paso añorando los tiempos de antaño, cuando en estos meses, por la noche, aún era necesario ponerse una cobija, delgada como las que llamábamos ardillitas, más en la madrugada cuando el bello canto de los gallos nos despertaba, ya la hermosa luna terminaba su recorrido por el firmamento y el astro Rey, el sol, empezaba a salir por donde acostumbra, el Oriente. El frío arreciaba a esa hora y la ardillita bien que cumplía su función, ya después, a levantarse se ha dicho y el suéter y la chamarra estaban listos para auxiliar. Al mediodía la temperatura era, digamos que agradable y ya solo con la actividad el calor sí se sentía.

Los tiempos han cambiado y no para bien, desde que Dios anochece está el calor, y se tienen que abrir las ventanas intentando que entre algo de aire, pero este no llega. Es hora de dormir y el calor sigue, la noche transcurre y la hora del canto del gallo llega, el quiquiriquí se escucha y el calor sigue y tal vez, para quienes acostumbran el café, este ya no se antoje o ya no caiga bien al estómago por el calor, puede ser y así,  es cuento de que todo el día este el calor y de nada sirve nada, lo único que puede ayudar es el ventilador. Quienes todo lo relacionan con Dios nuestro Señor dicen que es un castigo de él, pero no, nada de eso, si es correcto llamarlo castigo, entonces lo es del propio ser humano, que mediante esa agresión constante y efectiva a la naturaleza, ha logrado que lleguemos a esta consecuencia del Cambio Climático, a temperaturas a los extremos, ahora es el calor, ya después vendrán los fríos, las lluvias, los damnificados y más de todo lo que los últimos años estamos teniendo. No hagamos lamentaciones, no mencionemos en esto a Dios, el no dijo que teníamos que agredir a la naturaleza, reflexionemos, somos nosotros los que pagamos las consecuencias de nuestras acciones—quema de pastizales, incendios forestales, tala inmoderada, contaminaciones, cambios de uso de suelo, basura por todos lados, mal uso del agua, poco caminar y mucho uso de vehículos y más.

Una realidad es que requerimos de las lluvias, las chicharras por más que cantan ya nada pueden hacer, el cansancio ya les llegó y la lluvia no llega porque la otra realidad es que por más que haya quien diga que no, estamos padeciendo las consecuencias del Cambio Climático, que como sabemos es a su vez la consecuencia del calentamiento global de la atmósfera y ¿Qué es este calentamiento?, la acumulación de gases que atrapa más rayos solares por el engrosamiento de la capa, siendo el más abundante el dióxido de carbono que es el que más se genera por la actividad del ser humano.

¿Estamos al inicio de este cambio, a la mitad, al final? Los científicos no se ponen de acuerdo, pero todo indica que es el inicio, por eso actuemos para bien de nosotros mismos y de las otras dos formas de vida: la vegetal y la animal. Ahora que el calor arrecia es tiempo de hacer algo por nosotros.


Ayudémonos, plantemos y cuidemos arbolitos.

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