miércoles, 1 de junio de 2016

7632. DISFUNCIÓN DE LA PAREJA EN LA VIOLENCIA.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

TIEMPO NEUTRO

El sol que aploma y se desploma
inclemente censor de nuestra vida,
brilla en tus manos y se arrima
nos prodiga sus humores, su brillo,
es el destello cuan cariño
que, a su manera te imita, te cela,
es de amor la esperada estela
que nos redime, nada más llegas.
Hoy en este espacio neutro del recuerdo,
casi a solas, casi a oscuras y a tientas,
te miro, te  añoro en el tiempo,
mis manos vuelven a buscarte .

eliseo.

México en particular se ha convertido en un jugoso mercado de consumo de pastillas de viagra en los años que lleva el presente siglo; pero se ha agudizado desde que Calderón decidió declararle la guerra al narco y dejarnos enganchados en "SU" guerra idiota, que, entre otros resultados, nos ha dejado muy desmotivados para continuar con nuestras pequeñas y sencillas vidas. 

Cuando se evalúa el sentido emocional de las personas, se busca conocer cómo se sienten ante una realidad cotidiana; es decir cómo les va cada día, tanto e el espacio privado como el público; de sus respuestas se obtiene la idea de felicidad que manifiesta cada persona; hoy las estadísticas nos dicen que la sociedad mexicana se encuentra  decepcionada, desmotivada, se siente insegura en la calle y en sus relaciones familiares. 

Aparejado a ello vemos cómo se incrementan las ventas de placebos que buscan incentivar los apetitos sensuales en la pareja; hoy la pastilla azul de viagra se vende como pan, jóvenes y viejos la están consumiendo como medida de emergencia ante el espasmo que les causa el desencanto de la inseguridad en que se vive de manera cotidiana. Como se sabe, históricamente en México 1 de cada 3 mexicanos tiene problemas de erección; factor por demás explicativo de parte de la violencia en la pareja: cada que un hombre no logra una erección, supone (a veces equivocadamente..., en otras por desgracia con razón) que va a ser castigado por la mujer con quien vive determinada instancia sensual, amorosa o sexual, o la suma de las tres partes; no son pocas las ocasiones en que con ellos se desata una risa de burla, o de nervios, pero que regularmente es un preludio de momentos violentos en que puede resultar traumática la relación: miles de amigas, amantes, esposas, novias terminan siendo lastimadas como acto desesperado del hombre que no sabe cómo reaccionar ante lo evidente, se sabe evaluado por una buena, regular  o mala erección (si de por sí con el tabú de que no importa el tamaño no sabe qué hacer... imagínese cuando no hay erección). 

Aceptando o no, el consumo de dicha pastilla corresponde en buena medida a la inseguridad de poder mantener una actitud aceptable ante nuestra pareja; sabemos que muchas veces no podemos seguir fingiendo que no pasa nada, cuando pasa todo: el acoso en el trabajo; el salario bajo ante las necesidades familiares; los espacios reducidos de nuestras casas, y la necesidad de contar con espacios de privacidad para expresar eso que nos ha dado en llamar deseo o pasión por ese ser  que vemos de manera especial, se nos ha vuelto un verdadero problema, que por desgracia ha incrementado su presencia en la medida en que la violencia de la calle se nos presenta de manera permanente y en aumento al parecer.

Y usted dirá que la pastilla es solo para personas viejas...

Probablemente sea cierto de origen, dado que los jóvenes  se distinguen por su vitalidad inobjetable; pero qué pena, debemos reconocer que son ellos grandes consumidores de viagra. Hay quien dice que lo hacen únicamente como forma de incrementar su demostración erótica, pasando por momentos como simples sementales; pero, igual, al parecer la inseguridad les está pegando en la parte más sentida: su virilidad y capacidad erótica.

Pues será el sereno, pero lo que queda fuera de duda es que cada vez se incrementa la venta de la pastilla buscando resolver parte de esta calamidad llamada sentido de inseguridad que va generando un aroma de infuncionalidad de la pareja. Sí, siempre es complicado decir y reconocer que no se puede... mantener una relación, pero ante lo evidente, no queda más encomendarse a todos los santos para que la pareja no sea rehén de esas expresiones tan duras disfrazadas de discurso conciliatorio... de que "no pasa nada..., no hay problema..., lo que importa es que nos queremos", cuando en la realidad es que están a punto de decirnos que no servimos para nada; en el peor de los casos , en ocasiones terminamos con el calificativo de maricas e impotentes. ¡Y mire que en algunas ocasiones no somos maricas..., bueno en ocasiones!

Ante esta realidad... ¿qué hacer...?

Muy poco se puede hacer, no creo que sea solución comprar pastillas pro paquetes; pero al mismo tiempo entiendo que las políticas de inseguridad nos han desgraciado la vida; ¿ve usted que no hace falta que gobierne el Peje para estar de la fregada...? en realidad la solución es tan complicada que necesitamos a un sexólogo o sexóloga de cabecera para sentir que de alguna manera, nuestra vida en pareja tienen alguna posibilidad de salvarse, antes de aterrizar en las clásicas palabras de... no me entiendes... adiós.

Hoy somos rehenes de la inseguridad pública y privada; cada vez más se manifiesta en la infuncionalidad de la pareja, cada vez la sufrimos más...

Bueno eso veo en la sociedad actual, ignoro lo que usted ve.


Un abrazo cariñoso.   

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