jueves, 2 de junio de 2016

7635. ¡¡¡Y EL LIBRO SE HIZO!!!

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Dicen que para correr un maratón se debe dar el primer paso, este puede ser un chequeo médico, caminatas ligeras, diferentes formas de entrenamiento, cada quien tiene su manera de matar pulgas. Este comentario se puede fácilmente adaptar a cualquier meta que se propone la gente.

Pues bien, yo necesito decirte que te quiero… perdón y ya en serio. Pues bien, anoche se me cumplió un sueño que nació de un sueño de muchas amistades. En una fiesta, no puedo llamarla de otro modo, entre muchos amigos, más de cien amigos que vinieron de cercanos y lejanos lugares, y nada más a acompañarme en la presentación de mi hijo “A lomo de camello” y a celebrar un pedacito de mi cumpleaños. Fue un pedacito de dos horas y media pero que abarcó muchos tiempos y recuerdos.

Después de la presentación que hizo la hospitalaria Lic. Karla (Karlita) de los comentadores de mi libro, Héctor abrió las páginas y dejó salir a personajes que están ahí en ese añorado libro y que saldrán cada vez que usted le dedique un tiempito a leerlo. Héctor con su estilo formal habló de ciertos pasajes y describió brevemente aspectos de La Sauceda Saudita y de un Servidor, agradecido con toda la labor que hizo Héctor a favor de la edición del multicitado.

José Luis, narrador por vocación y fascinación, dejó salir a vagar por la sala al amigo Jose, sin acento, a Rosita y su burrita, a don Jesús, El Chilitos, permitió que la Secreta lo volviera a torturar y que al salir de esas torturas después de haber “cantado” lo que “él vido” le pusiera una pajueliza a Tere por andar de comunicativa diciendo: “Tú lo vites papa, no te rajes”, le dio vida a don Jorge y a Fausto que afortunadamente ahí estuvieron. José Luis vino desde Actopan, en cuya Universidad es Maestro de Economía y forma parte de un grupo de narradores que viajan dentro y fuera del país narrando cuentos, anécdotas e historias. Gracias Amigo José Luis.

De la Hermana República de Purépero, nada más que el Filósofo del lugar, quien continúo reviviendo a los personajes. La Embajada de Purépero vino compuesta por Pascual Fernández, Idelfonso Vega, el Profesor Manuel Torres Sánchez, y Juan Saavedra, además se trajeron a Daniel Ordaz virtuoso del violín y miembro de la gran familia de músicos “Ordaz” acompañado de un buen amigo ejecutante de piano y que juntos nos deleitaron con una belleza de música, sin faltar Las Mañanitas para el cumpleañero.

A quienes les agradezco la fina distinción de haberme acompañado y aprovecho para hacer el mismo agradecimiento para don Jorge Ochoa que se molestó en venir desde Querétaro. Luis, el Filósofo me brindó la dicha de compararme, sé que no lo merezco, con Don Eraclio Zepeda, Luis Spota y hasta con el paisano José Rubén Romero, que no lo sepan ellos. Más bien, explicó que alguien le comentó que en mis inicios de columnista imitaba o lo hacía como escribieron estos y otros autores que acepto fueron mis maestros, sin que ellos lo supieran, y que a últimas fechas he venido puliendo un estilo propio. Agradezco mucho su explicación porque si es cierto que todos los que iniciamos en cualquier aspecto de la vida, lo hacemos tratando de hacer lo mejor que los mejores han hecho hasta que encontramos nuestro propio rumbo, para mal o para peor.

También habló el Señor Filósofo de cierta travesura que le permitió conocer “A lomo de camello II” el cual no alcanzamos a tenerlo a tiempo. ¡Pero ya está listo! Y en unos meses los estaremos invitando a su presentación.  

Cerró la presentación mi Amigo Juan Carlos Pérez, narrando mi inicio como columnista en su periódico El Sol de Zamora y casi como reclamo, comentó mi cambió al periódico Z de Zamora, aunque él bien lo sabe que por siempre le estaré agradecido, al igual que a su apreciable esposa Esmeralda quien siempre ha tenido gratos comentarios para mis escritos.

Mientras todo esto pasaba, mi emoción se atoraba en mi cuello y mis lágrimas querían salir corriendo a abrazar a mis respetables Presentadores y al distinguido grupo de amigos que estuvieron en esa noche mágica, repleta de asistentes, amigos y lectores y por supuesto y sin necesitar sillas a mis espaldas estaban mis seres queridos, mi hijo ausente y su familia, mis nietecitas, mis papás y mi hermano y mis hermanos y hermanas ausentes, que estoy seguro  sonrieron y se sintieron orgullosos de mi libro, que si no da para un Premio Nobel, si alcanza para coronar un esfuerzo y a lo mejor con la suerte de que alguien lo lea y más orgullo aún porque lo lea alguien como el Amigo que prometió leerlo, confesando que nunca había leído un libro.

Alguna vez en la FIL llegué a ver escritores, a quienes envidié, sin importar lo excéntrico de algunos. Cuanta magia se respira en ese sitio, se imaginan viajes, paisajes hermosos, mares embravecidos, atardeceres de ensueño, abruptas selvas, hermosas amazonas, fieros animales cazando por un trofeo para su sala de presunción, pero el momento especial llega cuando la gente compra el libro y se forman para saludar, pedir su autógrafo y tomarse la foto. ¡Envidia!

Esa noche yo me sentía como el invitado especial, el padre del festejado ¡Y claro que había motivos! Nacimos el mismo día, en diferente año, los papás y los hijos no pueden nacer juntos. Se me acercaba la gente y el corazón me galopaba en camello alado, los abrazos, las sonrisas, las fotos, los autógrafos, las frases bonitas, ahora lo viví en carne propia. Todo eso estaba en mi pecho inflado de gozo y a veces sentía que explotaba y soltaba el aire poco a poco, en suspiros.

Al frente, mi Esposa, mi hijo, mi nuera y mis Pollos y todos mis amigos, entre los asistentes distinguí las sonrisas de quienes ya han leído las columnas y ahí junto a ellos muchos de los personajes que, con su existencia, cuando en vida existieron, inspiraron estos escritos. Estoy seguro que cuando convivíamos en La Sauceda con todos ellos no me hubieran creído que algún día serían inspiración de estas columnas.

Me gustaría trascender en un pasaje plasmado en letras que describan la belleza de un paraje, no me importa llegar a las estrellas, son rumbos sin oxígeno, solitarios, sin vida, al menos sin comprobarse hasta la fecha; me gustaría quedar como la roca que está en La Lagunilla, subiendo al Encinal por el lado izquierdo, como quien va al Colecio, o en El Puerto por el lado derecho. Seguir escuchando historias y divertirme o sufrir con las vidas que seguirán moviéndose. Trascender en la lectura es viajar siempre hacia el futuro cada vez que alguien en el presente lee lo que hayas escrito.

Les comparto mi emoción, les regalo mi felicidad y les ofrezco como trozos de pastel la alegría de esa noche del 27 de mayo del 2016. Guárdenla, no la coman.

Cerramos esta edición y abrimos la libreta para seguir haciendo lo posible.

Saludos a Toda mi Familia y a Todos mis Amigos.
GRACIAS, MUCHAS GRACIAS.

Rafael Ceja Alfaro.

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