jueves, 2 de junio de 2016

7640. TODOS SOMOS MIGRANTES.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Todos somos migrantes.

Un rescatista alemán de la ONG Sea-Watch (Vigilantes Marinos) sostiene a un bebé migrante ahogado en el Mediterráneo.  
“Tomé el brazo del bebé para sacarlo del agua y lo protegí con mis brazos como si estuviera vivo; el sol brillaba en sus ojos inmóviles”, recordó el rescatista.
(Foto Christian Buttner/ Ap)


Todos somos migrantes. Todos estamos aquí de paso, sólo por un momento, y, ¿Para qué estamos aquí? Hemos venido a aprender, a aprender a amar y perdonar. El bebé hallado por un barco alemán de la organización Vigilantes Marinos tuvo poco tiempo, apenas comenzaba a vivir, a ver y a sentir la luz del sol en su piel, no había rencor en su corazón, el corazón de los bebés no alberga rencores, viene limpio, sin mancha, dispuesto a enfrentar, ¿una vez más?, los desafíos de la vida.

Todos somos migrantes pero no queremos entenderlo. En la brevedad de la vida, tan larga o tan corta como un partido de fútbol, no hemos aprendido esta verdad básica: estamos de paso, rechazar esta verdad, resistirse a ella no ha impedido adoptar una actitud de desapego a las cosas materiales.  Pasamos 40, 60, 90 años (aquí no hay tiempos extras) acumulando cosas, objetos que son útiles pero que no son el fin de la existencia. El materialismo vigente nos impide ver que lo más importante en la vida no es cuánto tienes, sino cuánto has dado a tus hermanos, a tus vecinos, a tus amigos.

Dar y darse es cada vez más difícil. Todos pensamos en recibir, pero poco en dar, compartir, contribuir es una idea ajena a los que imponen una mentalidad depredadora para la que lo único importante es acumular poder, riqueza, dinero.

La vida de ese marino alemán nunca volverá a ser igual, el frío cuerpecito del bebé rescatado de las agua del mar y el tierno abrazo del rudo marino, nos recuerda el objetivo de nuestra breve vida. Mirar los ojos sin vida del bebé debió de ser estremecedor, muchas preguntas quedaron sin respuesta ¿A dónde se fue el bebé? ¿Por qué el bebé murió cuando apenas empezaba a vivir? ¿Por qué existen las fronteras? ¿Por qué no somos hermanos?

Todos somos migrantes, todos deberíamos de caminar libremente por el planeta sin ninguna restricción, ir por el mundo si queremos, caminar y encontrar en cada país un lugar para dormir, unos brazos amables que nos puedan recibir y alguien con quien compartir un pedazo de pan.  Las fronteras no existen en realidad, las inventaron los hombres del poder, los señores de la guerra, los que quieren acumular, tener, dominar. Los señores de la guerra no están tan lejos como creemos, son nuestros gobernantes, los que dicen que nos protegen, que nos sirven aunque en realidad se sirven de nosotros.

Si es que los seres humanos quieren sobrevivir como especie, tendrán que borrar las fronteras, tendrán que convertir a los soldados en campesinos, las armas en arados, las aduanas en casa de refugio para caminantes, las barreras en puentes. Si los mexicanos queremos recuperar nuestro país tenemos que echar a los políticos y a los partidos del gobierno (los únicos que se salvan son los de MORENA, es la única opción).

Acumular riqueza y poder, ¿para qué si sólo estamos aquí de paso?; la casa que habito, el auto que manejo, las cuentas en el banco, son solo cosas, la casa y el auto y el dinero de mis cuentas pasará a manos de otras personas, el cuerpo mismo que me sostiene quedará reducido a un puño de ceniza, de tierra, ni siquiera mi cuerpo me pertenece, es un traje que entregaré mi último día, cuando llegue el minuto 90 y el árbitro decrete el final del partido.

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