jueves, 2 de junio de 2016

7643. CANALLAS.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Canallas.
Nunca es grato dar malas noticias pero mejor que lo sepa por uno que por un desconocido:

Viene mal la bebita que está por parir doña Cu (Congreso de la Unión), la afamada dama del rutilante mundo del entretenimiento adulto (pero adulto extremo, como su hazaña anual de encerrarse ella sola con 500 tribunos, para sacar presupuesto y ley de ingresos, que hasta el reloj detienen para que no marque las horas, para que nunca amanezca), mejor conocida por sus “fans” como ‘La Legisladora’, aunque algunos maloras le dicen así por lo de que igual que las leyes, doña Cu nació para que la violaran, hay gente mala.

No es consuelo pero “La Legisladora” ha pasado antes por este trance, varias veces… muchas veces. Entre sus cercanos se comenta “sotto voce”, que sería prudente que se ligara o fuera más cuidadosa, porque vive entre embarazos difíciles y malos partos, hace poco -y muy sonado- fue el caso de la bebé bautizada al nacer como ‘Refen’ (Reforma energética), que nació con problemas serios y algunas deformidades congénitas que sólo ella no ve… dejara de ser madre, doña Cu.

No se vaya a poner triste, pero, muy ilusionada, doña Cu hasta nombre ya le puso a la criatura que ahora espera, ‘Sina’ (Sistema Nacional Anticorrupción). Los especialistas calculan que no más allá del 17 de junio la debe tener o se la sacan, pues hasta peligroso puede ser seguir retrasando el parto.

El problema es que ‘Sina’, contra todo lo que dijeron los que con tanto entusiasmo preñaron a ‘La Legisladora’, viene con defectos genéticos y que por más que después los médicos la puedan curar de algunos (la ciencia ha avanzado que es una barbaridad), no hay manera de que supere los obstáculos que le presentará el gen del nuevo sistema penal acusatorio, porque la ‘Sina’ se encargó para combatir a los funcionarios corruptos, pero parece insalvable el obstáculo de que ante la ley, ya es en serio que todos son inocentes mientras no les prueben lo contrario, de manera que por más obvio que sea que un pelagatos se enriqueció en poco tiempo y desde que desempeña un cargo público, no tiene que probar cómo adquirió bienes y fortuna, sino que puede muy bien mantener el pico cerrado y esperar a que le prueben a un juez que ha sido mal habido lo que tiene.

La verdad y hasta pena da decirlo, es que ‘Sina’ es una hija que le sobra a La Patria (la señora de toga blanca de la portada de los libros de texto gratuitos), bastaría con poner a funcionar bien las leyes existentes que (asómbrese), son lo suficientemente severas y completas (en todo caso requieren retoques), pero simplemente no se aplican porque la vida nacional (ojo: nacional, no sólo la institucional, la pública, la política, sino toda), se nos ha criminalizado (no se enoje ni se espante, no es mala fe, es la realidad).

El caso es que inocentes y culpables a la hora de la verdad, podrán sentarse a esperar que les planten pruebas de sus raterías en las narices (y en las del juez, que son las narices que importan), y si no: libres y pandos de felicidad (como hasta ahora)… y como suelen no ser tontos, suelen no andar dejando pruebas de sus raterías, abusos y los estropicios que causan por disfrutar de la dicha inicua de acumular cosas… claro, siempre que el asunto vaya a las derechas, porque cuando sea encargo de algún poderoso meter en problemas a alguien, sea lo que sea -San Francisco de Asís o el peor hijo de Al Capone y la Rompecatres-, lo meten, faltaba más, que así funcionan los engranes del poder en nuestro país.

Este “performance” masivo del juego del tío Lolo obedece a las mejores intenciones de algunos que siempre hay y también a la repetición -de resultados probados-, de la rutina de la madrota (con perdón), dando clases de catecismo los domingos para engañar a las mamás del barrio: jamás veremos a los malandrines poniendo cerraduras y candados que no puedan abrir: jamás.

Dirá usted: ¿y entonces, no hay solución?... sí, claro que sí y por dos caminos: el corto y de alcance limitado, cuando la cabeza del gobierno es realmente incorruptible y de manita pesada (no firme, pesada); el de largo plazo y alcance duradero: que la gente eduque a su gente en la honestidad y que sea una materia obligatoria e importante en las escuelas el Civismo (no se ría, sí sirve).

Claro que el Civismo a palo seco no ayuda gran cosa. Ojalá alguien del gran poder reconecte neuronas y recuerde que las virtudes existen, para incluirlas en la educación escolar, en producciones de cine, televisión y teatro, en la vida cultural, en el deporte (que buena falta le hace), sin gazmoñerías ni cursiladas (ya sería algo no andar ensalzando la ley del dinero, los vicios y el egoísmo, ya sería algo).

Le aseguro que algunas virtudes son poco más que recomendables para ir por la vida: justicia, prudencia, fortaleza y templanza, por lo pronto que, créamelo, por gandalla que sea uno, ayuda conocerlas… mínimo para saber que se está pasando de la raya. No se asombre de que estemos cuesta abajo en la rodada, hemos erradicado de la vida pública y de la cotidiana también, a Dios y a las virtudes, a la ética y a la decencia… ¿qué esperaba?

Claro que esto no es magia ni vuelve seráfico a todo mundo (siempre habrá bestias, listos y cantamañanas), pero, por ejemplo, por lo menos antier alguien de los cobardes espectadores hubiera protestado y hasta impedido, la pública vejación que contra maestros, cometieron unos canallas sobre pedido en Comitán, Chiapas.

Ese acto bajuno mancha la historia de ese municipio, de ese estado. ¿Dramatiza López?... no, tristemente, no: así mancharon por siempre la historia de su patria los franceses que raparon mujeres al término de la ocupación nazi (y los que se quedaron mirando con morbo el atropello), acusándolas de colaboradoras con el enemigo pues, pudiendo serlo, no son esos los caminos de la justicia ni de los patriotas.

Sería de esperar por parte de la autoridad un acto de desagravio a los ofendidos, pero sería mucho esperar.


Canalla es la gente de malos procederes. Canallas.

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