lunes, 6 de junio de 2016

7652. APRENDAMOS AJEDREZ.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Aprendamos ajedrez.
Tío Marco y su esposa, tía Gilda (Hermenegilda se llamaba, pero toda la familia hizo siempre como si no supiéramos), fueron un peculiar matrimonio de hijo único (Marquitos), lo que no era raro, sino su afición al ajedrez (caso único en la historia de occidente). A la hora que llegara usted a esa casa, estaban marido y mujer, enfrascados en una partida. Le abría la puerta la muchacha (ahora es una majadería infame llamar sirvienta a quien desempeña tan noble y respetable oficio, fuente de alegría doméstica y paz), y de inmediato, alzando las cejas, se ponía un dedo cruzando los labios: nada de ruidos ni saludos en voz alta; se iba uno calladito a la sala y ahí estaban, concentrados y en absoluto silencio; ya llegaría el momento en que repararan en la presencia de la visita, dejando el juego (¿juego?) para después. Ya viudo tío Marco (otra cosa rara, lo común es que las damas despachen a los caballeros), este menda le preguntó cómo se habían vuelto tan viciosos del ajedrez, y me respondió soltando un suspiro: -Mira, por ahí del tercer año de casados, pensé asesinarla, divorciarme o huir del país… mejor le enseñé ajedrez, ella entendió, y así logramos estar 37 años sin discutir por nada, calladitos…

Ayer fue la jornada electoral tan anunciada (hasta el asco). Ayer también se repitió la escena de siempre, ‘gag’ insufrible de cada elección, en el que televisoras y diarios, se apresuran a reportar incidentes diversos, bellaquerías misceláneas y todos los numeritos partidistas de cada elección, junto con las siempre iguales declaraciones oficiales de ‘sin novedad en el frente’, ‘todo salió de rechupete’ (en México, nada inferior a 43 muertos es noticia), ‘triunfó la democracia’ (?), ‘se ratificó nuestra vocación cívica’, la del peladaje (nosotros, carne de urna, masa minoritaria que acude al reclamo electoral, para alegría de candidatos y mapaches, porque si sale toda la gente a votar no hay modo de trampear, ni de ganar en tribunales, porque en cuestión electoral nuestros tribunales hacen justicia, cueste lo que cueste). También por supuesto, ya cerradas las urnas saltaron al ring las empresas dedicadas a las encuestas. Bostezo.

En vista de lo cual, este López se empeñó en encontrar alguna otra noticia digna de ser comentada y… ¡Dios existe!, encontró una, una grave:

Científicos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en inglés: ‘Food and Agriculture Organization -FAO- of the United Nations’), detectaron una fuente masiva de gases de efecto invernadero, esos a los que se atribuye el calentamiento global, sobre la que no se ha propuesto ninguna medida para reducirla. ¡Órale!

No es el clima terráqueo un tema que ocupe la atención de López, convencido por ignorancia de que está muy por verse que el calentamiento planetario tenga que ver con ningún ingenio humano por más que consuma combustible fósil, siendo lo más probable que obedezca a algo así como un ‘clima galáctico’, pues ha tenido nuestro globo periodos acalorados y helados, mucho antes de que domesticáramos el fuego (porque no se inventó ni se descubrió, era natural y estuvo siempre a la vista de nuestra parentela prehistórica).

El estudio de la FAO titulado “Livestock's Long Shadow” (La larga sombra del ganado), causó a este menda una rara reacción simultánea de erección de pelos y risa, pues resulta que la tercera causa del calentamiento del planeta, sólo después del consumo de energía en edificios y el transporte, son las flatulencias de las vacas (ese término de uso poco común, es para evitar la palabra pedo, aunque eso es lo que las flatulencias son: pedos). Como lo oye (lo lee): las vacas están calentando el planeta a pedos.

Explican los científicos que las vacas (podemos suponer que los toros también), expelen gas metano y óxido nitroso, pero que el metano (met-ano, ahora ya sabemos porque se llama así), es un gas 20 veces más nocivo para el calentamiento global que el CO2; sólo en los EUA las vacas tiran flatulencias (pedos), por el equivalente a 22 millones de vehículos a motor (hay de todo en este mundo, imagine los científicos midiendo  flatulencias -pedos- bovinas).

Leída la noticia, pasó este menda a verificarla (luego son bromas de mal gusto, en este caso, de mal olor); ya verificada, descubrió que la publicó el diario argentino ‘La Nación’, el 18 de agosto de 2012 (¿por qué la publicaron ayer en México y sin créditos, es un pequeño misterio?… ¿será alusión velada al proceso electoral?), y que el estudio de la FAO es del 2006… huele a conspiración para ocultar las flatulencias -pedos- electorales.

Sin embargo puede ser otra razón y que no se trate de ocultar el problema de los pedos (flatulencias) de las vacas, pues sin mucha vocación para la ciencia ni mente inquisitiva, de inmediato encuentra uno en su más cercano entorno, otra fuente de flatulencias (pedos)… sí estimado lector, usted, yo, ellos, nosotros, todos.

Lo urgente entonces, era saber si expelemos metano los humanos… y, con la pena, pero sí (y uno de irresponsable). Los estudios más serios sobre las flatulencias humanas (los pedos), indican que el 75% de cada ‘tronío’ se compone de metano. ¡En la torre!

Según la propia FAO en 2012 había en el mundo 1,684 millones de bovinos, entre vacas, toros y bueyes, que expelen diario 421 millones de metros cúbicos de gas metano.

La cosa es de no dormir. La ciencia indica que cada humano sano (con diarrea es otra cuenta), expele (se tira), 14 flatulencias -pedos- al día (para verificarlo hay que pasar la noche en vela), que suman un litro diario; si considera que al 2015 éramos ya 7,400 millones de humanos (según el ‘U.S. Census Bureau’), entonces eso da un total de 7 millones 400 metros cúbicos de gas al día, o sea: 5 millones 550 mil metros cúbicos adicionales de gas metano en la atmósfera, lo que aumenta en más del 5% los pedos vacunos… y la FAO no sospecha que México es el que más contribuye porque acá todo es de pedo. ¡Chin!


Mejor aprendamos ajedrez.

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