martes, 7 de junio de 2016

7658. ESPECTÁCULO CÓMICO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Espectáculo cómico.  
Si seguimos como vamos, dentro de, digamos, unos 200 años, cuando México probablemente se llame “USA Administered Mexican Territory” (Territorio Mexicano Administrado por los EUA, USAMT, por sus siglas en inglés, o ‘USAMex’, coloquialmente), tutelado por el “Bureau of Indian Affairs” (Oficina de Asuntos Indios, BIA, por sus siglas en inglés); o con menos suerte, “South Protectorate -former Mexico-” (Protectorado del Sur -antes México-), al que los yanquis se referirán con esa ansia de abreviar todo que tienen, como la  “South Reserve” o “SR” (porque es sueño húmedo del tío Sam -cuyo sobrino favorito es Trump-, confinarnos como en una reserva apache), en ese entonces, repito, si seguimos haciendo las cosas como ahora, los historiadores van a pensar que durante el periodo que fue de 1990 a 2030, entre los aborígenes (nosotros), “(…) en la ‘SR’ no se practicaba el arte de la política, lo que explicaría el desgobierno (despelote), que los llevó a terminar siendo una colonia autogobernada, colonia de y al servicio de sus vecinos, el imperio yanqui menguante pero infinitamente más poderoso” (y ni siquiera “más”: poderoso, a secas).

No la tienen fácil esos estudiosos.

Por un lado tendrán que describirnos como un extenso territorio diezmado por extendidas bandas delincuenciales clandestinas y muy sanguinarias que aparentemente gobernaron mediante el terror, durante un prolongado periodo cuyo inicio es difícil determinar.

Por otro, hablarán de “ (…) grupos también delincuenciales pero a la luz pública y con desproporcionados e injustificados privilegios concedidos o al menos, aceptados por los pueblos asentados entonces en ese territorio, sin rastro de que haya habido movimientos de resistencia, grupos a los que los mismos pobladores llamaban inexplicablemente, con el nombre genérico de ‘partidos políticos’ o ‘gobierno’,  siendo del todo ajenos a las cosas propias de la cosa pública aunque por referencias oscuras y de difícil interpretación (‘Códice La Feria’; estela ‘Sendero del Peje’), parece que había algunos individuos que excepcionalmente parece sí se propusieron ejercer el arte de la política, sujetos al escarnio público, con poco éxito y ningún resultado práctico”.

Y también encontrarán inexplicable “(…) la presencia de grupos mixtos, en los que participaban delincuentes, empresarios y gobernantes, dedicados al saqueo de recursos naturales, ordeña masiva de ductos de combustible, contrabando, tráfico de personas y una inmensa evasión de impuestos a cargo de despachos establecidos a la vista de la autoridad fiscal, que (¡sorpresa!), participaba en ellos”. A ver quién se los explica. 

La relación de acontecimientos de esto que llamamos México (aún), será una de las más difíciles especialidades del estudio de la Historia. Seguramente será el mero mole de alemanes (por mucha cabeza que son y porque les gusta lo difícil), y holandeses (porque en Holanda, no sabe la razón este menda, hay mucho interés en nuestra historia). Los que obtengan el doctorado en nuestro despelote, serán laureados y verán con desprecio a los dedicados a desentrañar misterios menores como la influencia del acento prosódico en la caída del Imperio Romano de Occidente, la ubicación precisa de la Atlántida y del Arca de la Alianza: sí, los misterios de México y los mexicanos superan con mucho la traducción de la poesía quipu (escritura inca de nudos en mecates).

No podrán nunca comprender del todo, la cohesión de un país que nunca lo fue realmente, siendo la aglutinación de etnias, razas y grupos del todo diferentes; organizados como federación pero siempre explotados desde el centro; con una religión mayoritaria, mayoritariamente no practicada; con un sistema de elección de autoridades que jamás mereció el respeto de la mayoría, ni lo ejerció, ni sirvió para eso (para nombrar personas que ejercieran la autoridad, cumplieran la ley y la hicieran cumplir); con un sistema de división de poderes, escarnio general perpetuo; con recaudadores de impuestos voraces y tramposos; con grupos sociales enfrentados y mutuamente despreciados… pero felices, según prueban todos los informes de los organismos internacionales de la época dedicados a medir semejante cosa; y no sólo felices, sino orgullosos de ser mexicanos; y peor: aficionados a reír de todo.

Corremos otro riesgo si encuentran, después de cuidadosas excavaciones, los expedientes del INE, pues si consiguen traducirlos, la conclusión será que esto que hoy conocemos como república mexicana, México (que ni siquiera se llama así: somos los Estados Unidos Mexicanos, por si se le olvidó… vergüenza que hasta en eso seamos poco originales, toquecito de impúdica falta de identidad verdadera de los que bautizaron a la patria), no era precisamente un país, sino un enorme escenario en el que se representaba un espectáculo cómico masivo, de coordinación maravillosa. Hágase de cuenta ‘La risa en vacaciones’, pero con 120 millones de actores; ‘Los Polivoces’, pero en vivo todo el tiempo y con miles de personajes.

¿Por qué?... porque a ver quién es el macho que explica el regreso aparentemente triunfal del PRI y el ‘Pacto por México’ que (“Deus Ex Machina”), como recurso de mal novelista, resolvió milagrosamente una trama gordiana, consiguiendo lo imposible: conciliar los intereses opuestos de todos los partidos mayoritarios (PRI, PRD y PAN), para reformar todo lo que hizo falta hasta cambiar 180 grados el país, sin una tos del respetable pidiendo respetillo.

Y ya hecho lo que parecía imposible, acto seguido, regresar cínica y campanudamente a actuar como enemigos, bañarse en lodo e injurias y propinar al Súper PRI una súper derrota, que explica el malestar de la población… malestar contra todos, pero nada más a la cuenta del PRI, para beneficio del partido -el PAN-, que acaba de fracasar durante 12 años continuos en todo lo que tuviera que ver con el bien del país. A ver, explíqueme… por eso, los historiadores dirán: no eran país, era un espectáculo cómico.

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