miércoles, 15 de junio de 2016

7689. SEÑALES.

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Camina el homo sapiens, digamos el Cavernícola, por el ancho mundo, no creo que silbando porque no había música todavía, la habían inventado los pájaros, pero nadie les ponía atención y Mozart desde luego, aún no había nacido. Él vagaba por valles, veredas, montañas y por donde hubiera modo. Saltar por el arroyo cuidando las piedras donde pisaba, teniendo cuidado de no golpearse porque todavía no sabía quejarse ni mentar la madre, tampoco sabía curarse y no había Cruz Roja.

Ese Compa tenía todo el mundo para él y también para su familia o sus familias, todavía no le ponían límites a la cantidad de mujeres que se podía tener, no mantener, solo tener, ni había límites para andar por donde le diera su cavernícola gana. Cuando llegó al pie de una montaña la escaló, a las orillas del río, lo cruzó, a las playas de los mares, se las ingenió con troncos y lianas, según dicen las películas y se lanzó a ver que había después “del charco”.

Sonriente caminaba por esas extensas novedades que el planeta le presentaba, difícil el caminar entre selvas y matorrales, pero sin prohibiciones ni indicaciones de esas de que “camine tres cuadras y a la derecha” (No nos equivoquemos, tampoco había GPS ni San Google) así pues, el Bato vagaba, si se cansaba se dormía sin saber si eran horas para dormir, comer o caminar, no tenía horario, creo que ni siquiera se había inventado el reloj pulsera, mucho menos el checador, me sigo refiriendo al reloj, no al compa que entra cuando el otro sale. La bella naturaleza lo único que hacía era alertarlo de que si se descuidaba alguien lo devoraría y que si se ponía vivo él se comería algo. Los kilos acumulados no eran importantes, como tampoco lo eran el abdomen ni el exceso de comida, es más, no había frituras ni chatarras embolsadas, como tampoco había cine o TV para intentar ser actor o modelo, de haber existido, seguro saldría en las páginas de National Geographic, nunca en las de Play Boy.

¡Curioso! La manteca no hacía daño, es porque no se había inventado, ya que la natural se consumía directamente del animal y no había latas o bolsas con una etiqueta que dijera “manteca pura de mamut” no se requería pues esa mentira, perdón, esa señal. Estoy hablando de señales. El hombre comía lo que se encontraba en el árbol o en el suelo, decían en mi Sauceda Saudita: animal que se arrastra, camina o vuela, a la cazuela, si resultaba venenoso ya no se lo volvía a comer porque se moría y es que los frutos no traían “Información nutricional” ni fecha de caducidad.

¡Chulada de vida! ¿Pa qué te rasuras? Y sin tanta responsabilidad como puede tener un hombre civilizado, no va a vestir un traje confeccionado con lana de oveja virgen, pero si podrá cubrir su abultado abdomen, no digo chelero porque aún no se inventa la cerveza, con unas hojas de alguna planta que le permita cubrirse y protegerse de alguna malvada espina que pudiera herir susceptibilidades. No es recomendable cubrirse con hojas de urtica dioica, es mejor la tradicional hoja de parra.

“Pero todo, todo se acaba, la dicha grande también se va” y empiezan a adivinar las señales de la Madre Naturaleza que, si se nubla, seguramente lloverá; que, si tiembla la tierra y cae ceniza, hará erupción un volcán. Dicen que en esa era brotaban volcanes como brotar restaurantes chinos en Zamora. Como sea empezaron las señales, mismas que ellos se hacían para ponerse de acuerdo entre sí para ir a cazar mamuts, ahora los compras en cualquier tiendita con un refresco de cola, los mamuts. El asunto es que apareció el Homo Sapiens, o sea, el chango que se hacía hombre. Un hombre que todavía cometía muchas changadas pero que ya era menos bruto, fingía que pensaba, se rascaba el mentón y descansaba su barbilla sobre la mano que la rodilla resistía.

Van a creer que conozco personajes con fingida elocuencia que son capaces de convencer a mayorías crédulas de promesas mesiánicas cuyas señales son mentirosas pero que convencen a una ignorancia que no quiere trabajar y que espera la llegada de un mesías capaz de resolver lo que no han resuelto divinidades y gobiernos. Que nos den de comer y nos engorden para dormir a gusto no son señales de progreso, es puramente retroceso.

Sigo con las señales y recuerdo un viejo chascarrillo que sucedió en un partido de Beis bol jugado por los Dodgers contra Los Gigantes de Nueva York. El partido se encontraba en el cierre de la novena entrada, Los Dodgers perdían por una carrera y estaban al bat, peor aún, tenían el último hit y necesitaban un emergente, un “negrito boricua” se acerca a Tom Lasorda, manager de Los Dodgers y se ofrece ir al sacrificio, Tom lo rechaza argumentando que es un desobediente, el Negrito promete acatar al 100% las señales; se hace el compromiso y ¡Pelotero la bola papiripapiripa! El Negrito mira fijamente al Receptor (Cátcher, no al de rentas) mira al manager Lasorda para adivinar la señal y finalmente clava su mirada en el Pitcher, éste lanza la pelota y sin perderla de vista el Boricua suelta tremendo toletazo y la prende, ¡la bola se va, se va, se va! y conecta un glorioso home-run, un cuadrangular pues. Entran la carrera del empate y la del triunfo, aquello es la locura, los ídolos en hombros de sus compañeros y en un acercamiento Tom le dice al Boricua “Estás despedido”, sorprendido contesta “Pero Chiquitico que te acabo de hacer ganar la Serie Mundial siguiendo tus instrucciones”, ¡No es cierto, cuando me toqué la entrepierna estaba indicando “toque de bola” ¡Oye Chiquitico, ven acá, yo entendí que “un imparable” y como decía mi amigo Juan Manuel García: no le entendí! Pero el me lo contó.

Las señales que siempre me han caído ATM, son las de los pueblos: “caminas derecho y al llegar allá, das vuelta pa acá y luego te vas así, todo pa abajo y en la cerca de piedra, le das pal otro lado y ahí es, no hay pierde” y tratándose de descripciones de objetos: “Mira, es ansinota y medio raspao de acá, deste lao tiene un joyo, pero todavía jala”.

Cada vez que a alguien se le ocurre que se va a acabar el mundo, como ya ha sucedido, digo, como ya se les ha ocurrido, todos hablan de las señales que mandan los libros sagrados: “que las vírgenes van a llorar sangre” y ahí está uno en las esquinas viendo pasar mujeres esperando que “suceda el suceso” “Que cuando el país más poderoso tenga un Presidente negro y haya un Papa americano” yo no sé si esa señal sea aceptable pero ahí viene Donaldo Trompas y así si lo creo.

Entre las importantes señales que han dejado profunda huella en la humanidad, para creyentes o no, es la Señal de la Santa Cruz, vean sino, llevamos más de 2000 años que el Crucificado marco una nueva era, la era que con las abreviaturas d.c. quedan marcados los siglos y toda la historia que en ellos se ha vivido, “Por amor fue una vez al calvario con una cruz a cuestas” y cuando digo creyentes o no es porque la mayoría en México hemos nacido en el seno de una familia católica, ya después dudamos, cuestionamos y hasta no creemos, pero de las primeras enseñanzas de nuestras mamás fue hacer la señal de la cruz, cruzando y llevando los dedos a la frente diciendo: “Por la señal de la Santa Cruz”. Muchos ya no sabemos ni que es ni como persignarnos, la Señal ahí sigue para quien quiera seguirla.

Algo paradójico en las señales: El muerto no da señales de vida.

En las mujeres los NO pueden ser SI o pueden ser NO pero también cabe la posibilidad de que sean QUIÉN SABE, lo mejor es poner cara de OK y correr el riesgo de que A LO MEJOR. Es muy importante saber entender la señal, si se le pregunta “¿A qué horas nos vamos?” Seguro va a contestar “En cuanto acabe”, ¡Listo! Porque será justo en ese momento, ni un minuto antes ni un minuto después, ¿Y a qué hora? Pues en cuanto acabe, eso dijo.

No terminé de hablarles de las señales, por ejemplo, las de las personas que no oyen ni pueden hablar, precisamente porque no oyen y tiene un alfabeto en sus manos con el movimiento de los dedos. No les hablé de la Roqueseñal, ni la del dedo medio que sobresale de los demás, ni de tantas otras que existen entre los enamorados, entre la palomilla, entre los políticos, entre los deportistas del fut bol americano y tantas y tantas.

Aquí me detengo y les deseo que las señales que tengan y estén por venir les resulten provechosas.

Saludos para Toda mi Familia y Todos mis Amigos.

Rafael Ceja Alfaro.

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