miércoles, 15 de junio de 2016

7692. GATAZO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Gatazo.   
Tía Marcia cuando su hija mayor, Marcia Chica, terminó la Prepa, se fue con ella a Europa tres meses... nada más. Tío Marco, su papá, no fue por cosas de trabajo (era un médico militar que barría dinero por lo buen doctor que era). A poco de haber regresado del prolongado viaje, Marcia Chica salió con que estaba un poquito más embarazada de lo aceptable en aquellos tiempos del pricámbrico clásico (primeros años 60 del siglo pasado). Tío Marco no era ningún salvaje, se lo tomó con calma y dijo que él le daba al niño el apellido y vería por él y ella, que se cuidara y pariera lo menos incómodamente que le fuera posible. Acto seguido… se divorció de tía Marcia. En la familia cayó muy mal semejante reacción, pero él nomás decía: -Yo me entiendo -y sí, luego se supo que lo de Marcia Chica fue posible porque Marcia su mamá se dedicó a lo mismo pero con la suficiente experiencia como para no regresar grávida.

Ayer de madrugada, el Senado aprobó la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción y la Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, parte de la legislación secundaria del Sistema Nacional Anticorrupción (que es ley general, o sea, obligatoria para todo el país). Luego en la tarde, se aprobó la Ley de Responsabilidades Administrativas, que contiene la afamada ley “3 de 3” (tumultuaria iniciativa ciudadana), casi igual a como la presentaron los que la impulsaron (no quedó lo de que en automático sean públicas las ‘3 de 3’ que son las declaraciones de bienes, fiscal y de conflictos de interés, pero ahí van a estar, a disposición de la autoridad para revisar cómo se hizo de mulas Pedro).

Importa destacar que la ley general del Sistema Anticorrupción, manda que sean ciudadanos los que presidan el Sistema y sus órganos de gobierno (los políticos y funcionarios del gobierno son ciudadanos, pero ciudadanos-sospechosos, a diferencia de los de a pie, que son ciudadanos de todas nuestras confianzas). Esos ciudadanos serán nombrados por el Senado, mediante los mecanismos y malabares que mejor aseguren que la cosa vaya derecha (o sea: no nos volverán a hacer lo del IFE -hoy INE-, que nos lo birlaron en nuestras narices y hoy es un palenque controlado por los partidos políticos con sus cuotas de “consejeros ciudadanos”, otorgadas a ellos por ellos mismos… eso, ya no: en esto de combatir la corrupción, de ninguna manera). Por su lado, el Tribunal Federal de Justicia Administrativa, será como una Suprema Corte, autónoma, independiente del poder… ¡súper!

Con esto, dicen, comienza La Patria (la señora de toga blanca de la portada de los libros de texto gratuito), un camino que con el tiempo permitirá erradicar la corrupción. Es como recibir la buena nueva de que La Patria ya empezó a ir a Alcohólicos Anónimos y que ahora sí está decidida a dejar de ser una vieja borracha. Aplaude de pie el respetable.

No es cosa de despreciar lo que se logre con estas leyes, ni desconfiar  nada más porque tras los impulsores y sin mucha discreción, están los representantes del gran capital nacional y extranjero (alguien tiene que empezar a recoger las plumas para regresarlas a la almohada… y no es fácil).

Los políticos actuales, sus partidos y no pocos funcionarios del gobierno federal, los estatales y municipales (no todos pero no pocos), son una gavilla de ladrones (podríamos decirles de otras maneras: bandidos, maleantes, rateros y otras cosas que la moderación de lenguaje no recomienda), así que al menos esta camada que está en el escenario, encontrará alguna manera de hacerle trampa al laberinto de disposiciones legales que ha habido necesidad de establecer para dificultarles robarse lo que es de todos. Perfecto. Ya luego poco a poco irán llegando al poder los que ahora son de teta y esos… esos ya no serán como estos, sus antecesores y todos los que hemos tenido desde que Cortés conquistó Mesoamérica y se la fue a regalar al Rey de España (eso es cariño, cariño verdad).

Ahora bien. Sin que se vaya nadie a molestar… ¿no le parece que falta algo?... si se trata de acabar con la corrupción, meter en cintura a los funcionarios tentones está requetebien, pero los grandes negocios chuecos de nuestros gobernantes no los hacen con otras dependencias del mismo gobierno, no, los hacen con empresarios, de todos los tamaños y giros, pero empresarios. Las leyes estas que acaban de aprobar parece que incluyen penas para los de la iniciativa privada   coludidos con políticos y gobernantes, está bien, pero no basta, como no bastaron las leyes anteriores contra la corrupción.

Propone López que cualquiera que quiera prestar sus servicios al gobierno (incluidos banca, televisoras, agencias publicitarias, periodistas, etc.), también haga su declaración ‘3 de 3’, para saber sus ingresos y si paga sus impuestos; si no tuvieron salidas raras de capital sin factura o ‘gastos’ de esos con aroma de transa; si no tienen conflictos de interés; y también para saber qué tienen y en dónde (bienes, joyas, menaje de casa, cuentas bancarias, propiedades, concubinas incluidas, todo igualito que los funcionarios del gobierno).

Está fácil, Hacienda sabe quiénes le facturan al gobierno y esos entregarán su ‘3 de 3’, sin quedar exentas las empresas extranjeras (la banca en especial); dirá alguno que es imposible, que ni modo de pedirle a todos los dueños (socios), de consorcios transnacionales, que se sujeten a nuestras leyes, de acuerdo, pero lo que sí se puede es monitorear en línea las cuentas bancarias y su contabilidad para seguir paso a paso el rastro del dinero de todos nosotros, para saber con precisión que -del momento que salió del erario, entró a la empresa y llegó al bolsillo de sus accionistas-, ni un dólar se evaporó misteriosamente, y la de conflicto de interés y la de situación fiscal, sí que las pueden y deben de entregar.

No lo veremos. Se armaría un enorme escándalo, porque esos son los grandes corruptores, pero es lo derecho, es lo parejo: todos coludos o todos rabones. Hay gato encerrado… gatazo.

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