miércoles, 22 de junio de 2016

7720. LOS MUERTOS DE PEÑA NIETO... ¡ES LA HISTORIA!

LA ECONOMÍA Y USTED           

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

DECIR TE EXTRAÑO

A veces con desgano y disimulo
volteo al calendario y me santiguo,
fiel testigo del paso de los años
me recuerda cuanto te extraño;
sin saber si haces lo mismo acaso,
si del tiempo su paso y su memoria
logran hacer que me recuerdes.
Amor..., amada, extensión de mi cuerpo,
razón a veces de mis horas largas;
no espero que tanto me quieras,
no quiero que como yo te mueras,
amor..., amada, con uno que extrañe,
en cosas del amor basta.

eliseo.

Invariablemente, a las figuras públicas se les recuerda por las huellas que han dejado marcas suficientes en el momento en que toman decisiones que afectan a la sociedad que de alguna manera administran o representan. De eso están llenos los libros de texto con que se educa a las nuevas generaciones de niños en el mundo; después de todo siempre hacen falta héroes que alimenten la ilusión del mañana de los mismos.

Al mismo tiempo, está la historia negra de quienes, estando en posiciones públicas, han cometido la imprudencia de atentar en contra de sus gobernados. Díaz Ordaz es más recordado por los muertos del 68 que por las probables obras que organizó y realizó; Echeverría por la masacre del jueves de Corpus del 71.

Desde que Peña Nieto gobernó... o desgobernó (como lo quiera ver usted) al Estado de México, dio muestras de soberbia mal encaminada: dos botones de muestra avergüenzan a cualquiera, menos al mismo, al parecer; el primero es el asesinato de la niña Paulette, quien según la versión de el entonces procurador de ese Estado Alfredo Castillo, permaneció muerta varios días escondida en una cama..., donde fue buscada por la policía sin lograr encontrarla... ¡primer muerto que se esconde en una cama y logra evadir a la policía por días cambiando de lugar... en la mis acama y estando muerta...! (Lección para pendejos que quieran creer semejante estupidez).

El segundo caso fue la sospechosa muerte de la primer esposa de Peña Nieto; hasta hoy es un secreto a voces que las condiciones de esta fueron más turbias que claras. Las grabaciones de las entrevistas que se le hicieron por parte de una televisora norteamericana (un periodista mexicano que labora en ella) muestran que el señor da dos versiones de la muerte de su  esposa, una antes de ser presidente y otra luego de ser declarado ganador de la elección en 2012.

Ya lo de Atenco fue una demostración de que el señor había perdido el sentido de la ubicación.

Pero desde que es presidente de México, podemos decir que Peña Nieto ya cuenta con sus propios muertos; no los que ha recibido de herencia de la guerra ciega y torpe de Calderón; donde las decenas de miles de muertos por año se acumulan, y como aquel, simplemente los van etiquetando como "bajas por la lucha contra el narcotráfico y algunos daños colaterales" lo sabemos, es una forma cómoda de mandarle los problemas a otros; por ejemplo al propio pueblo mexicano.

Increíble, pero en esta lucha ciega y torpe hay de muertos a muertos; cada año están siendo ejecutados más de veinte mil personas en el país; sin embargo para Peña Nieto y su nombre pesan más los 43 normalistas de Ayotzinapa, y a partir de esta semana los muertos de Oaxaca (no sabemos aun cuántos serán, pues hasta hoy, miércoles 22 de junio, a las 16 hrs. se informa que van 9 muertos, pero hay más de 100 heridos, y se sabe que el gobierno no ha querido recibir en los hospitales a muchos heridos del pueblo..., sólo a los policías que son heridos en el enfrentamiento; es tan normal en el gobierno que da vergüenza comentarlo).

Estos, pase lo que pase, ya son los muertos de Peña Nieto; en todo el mundo se comenta, se lamenta, y se pide un voto de censura en contra de su gobierno. Desde luego esto nos cuesta una fortuna, pues la Secretaría de Relaciones Exteriores ha desplegado un gran programa de mentiras tratando de disfrazar la realidad de la violencia nacional: se presume que México es uno de los países con más turismo en el mundo, que es un destino de playa preferido por millones de turistas deseosos de gastar sus dólares; en suma, se tienen un país altamente recomendable al mundo. Eso se llama "manejo de imagen", al margen de la realidad; lo hemos visto en Acapulco, que en vacaciones se llena de turistas nacionales e internacionales, mientras las masacres se suceden a todas horas del día. Pero que importa, los que se matan son nacos... (Algunos igual narcos), son clase social baja que estorba a los turistas.

Al margen de la lucha por negar la realidad, ya queda fuera de toda posibilidad de que se le escondan los normalistas y los asesinados de Oaxaca a la historia; las redes sociales han desnudado plenamente a los policías federales, al ejército y a policías municipales; en ellas queda al descubierto que es el Estado el que inicia la parte violenta; lo que le ha etiquetado, por tanto el costo de estos actos sangrientos.

Nos guste o no, mientras no gane la izquierda con una propuesta social coherente, tendremos que mantener a este tipo de fichitas avenidos en presidentes del país: Calderón, Fox, Zedillo; Salinas, Echeverría y Peña Nieto; durante su vida tendemos que aceptar que se les respete su salario de ex-presidentes, y una carga vergonzante de empleados para sus necesidades; de hecho hasta el sexenio de Calderón (2006-12) eran 94 empleados públicos que servían a cada ex-presidente; pero Calderón consideró que su vida era muy valiosa, y que él merecía más protección, por lo que incrementó a 120 personas a las ordenes de cada uno de ellos (van desde generales y almirantes; doctores, secretarias, contadores, electricistas, telefonistas, bibliotecarias y enfermeras; hasta soldados, pilotos aviadores y marinos).

Tan sólo por esa actitud soberbia necesitamos que la izquierda llegue al poder, quizá sea una posibilidad de quitar un poco de esta lista de infamias. Y quizá sea un buen camino para ir quitando de los hombros históricos de los ex-presidentes el peso de sus muertos; quizá, pues no hay garantía, pero uno espera que un presidente de izquierda sea menos grotesco y sanguinario.

Hoy los muertos de Peña Nieto se incrementan; la historia no le tienen un lugar muy honroso: vendedor de las bienes nacionales equiparable a Santa Ana; represor comprobado, y con una lamentable lista de personas que han desaparecido o han sido asesinados de manera flagrante por las fuerzas armadas que él comanda; luego entonces bajo su responsabilidad. Pero, como si fuera poco; intolerante ante la crítica incontestable (Carmen Aristegui como muestra y vergüenza; como fue Gutérrez Vivó para Fox y Calderón; los dos periodistas más escuchados en sus programas, hasta que fueron acallados por la soberbia e ignorancia).

Cada persona es hijo de sus circunstancias y responsable de sus actos; Peña Nieto ya tiene una historia negra, por más que sus empleados se empeñen a ocultarlo.

Como lo señaló el presidente Juárez en su célebre carta al almirante francés aprestado a invadir México, rogándole que no lo hiciera, recordándole que sería difícil detenerle, pero que jamás podría escapar al juicio inexorable de la historia...; esa, le señala, habrá de juzgarnos...; hoy la historia efectivamente los ha juzgado: Juárez el Benemérito de las Américas (congreso colombiano); y el almirante francés Jurien de la  Graviére... (¿!) Simple invasor de un país  que lo rechazó.

Por eso Peña Nieto ya tiene su legado.

Usted tendrá su opinión al respecto.

Le abrazo con cariño.

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