sábado, 25 de junio de 2016

7726. EN EL PAÍS DE NO PASA NADA.

REPORTE -Z-

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

En el país de no pasa nada.

Recordad que a lo largo de la historia, siempre ha habido tiranos y asesinos, y por un tiempo, han parecido invencibles. Pero siempre han acabado cayendo. Siempre.
Mahatma Gandhi (1869-1948)
Político y pensador indio.

(Cartón de Hernández, tomado de
LaJornada).


Después de la humillante goliza que Chile le propinó al Tri-turado “equipo” de Juan Carlos Osorio, la selección nacional mexicana, todo acabó con una declaración de la mafia que mangonea Televisa, los directivos de la Federación Mexicana de Fútbol, que le pidieron al colombiano “cambiar menos la alineación”, en otras palabras no pasa nada. En el país de no pasa nada los responsables de las crisis, de las devaluaciones, de la caída del poder adquisitivo, de la violencia y su estela de miles de muertes, del caos que es este país, siguen tan campantes, cobrando sus millonarios sueldos mientras masacran al pueblo.

El corrupto que mal-gobierna Oaxaca expresó a modo de excusa que los muertos fruto de la masacre de Nochixtlán “no eran maestros” y afirmó que la masacre fue para preservar el estado de derecho y las libertades, qué estúpido sujeto que trata de minimizar la muerte de seres humanos a manos de la policía enviada por el gobierno federal, “no eran maestros” y qué carajos importa si no eran maestros, eran mexicanos, hermanos nuestros, gente del pueblo que apoya a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, ciudadanos valientes que están cansados de la corrupción, de la violencia y de la muerte que el régimen siembra para imponer sus reformas.

En cualquier país democrático del planeta sería suficiente con la represión de Nochixtlán para que cayera el gobernador Gabino Cué, el soberbio secretario de educación Aurelio Nuño, el secretario de gobernación Osorio Chong y hasta el presidente Peña Nieto, pero estamos en el país de no pasa nada.

Se aplicará la ley, dice Peña y su séquito de farsantes, pero todos sabemos que vivimos en un país en donde la ley está al servicio de los poderosos, “no hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia”; afirmó Montesquieu, y esto es lo que estamos viviendo en México, una tiranía disfrazada de democracia.

Pedro Miguel enumera la lista de agravios de Peña Nieto: “Sumar una decena de muertos a la barbarie represiva en Atenco, a los feminicidios en el Estado de México, al manejo de la desaparición y muerte de la niña Paulette, a su inocultable gestación como producto de marketing en el útero de Televisa, a los desfiguros y tropiezos declarativos, a la compra masiva de votos en las elecciones de 2012, a los excesos represivos del 1 de diciembre de ese año, a las mentiras desenmascaradas de la propaganda por las reformas privatizadoras, al desastre y el desaseo de la estrategia de seguridad en Michoacán, a Tlatlaya, al desdén frente a los asesinados y desaparecidos en Iguala, a los escándalos de la Casa Blanca, Grupo Higa y OHL, a la derrota en las elecciones del 5 de junio. A pesar de ese palmarés detestable el régimen ensayó en Nochixtlán una solución al conflicto magisterial que se parece tanto a lo perpetrado el 2 de octubre de 1968 en contra de los manifestantes reunidos en Tlatelolco: descargas de armas de fuego en contra de civiles inermes: una decena de muertos; casi un centenar de heridos.”

En cualquier país democrático del mundo Peña Nieto y sus secuaces no sólo estarían fuera del gobierno, estarían sometidos a juicio político, pero en el país de no pasa nada, cualquier atrocidad es posible.

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