sábado, 2 de julio de 2016

7754. EL PUEBLO DESPIERTA, APOYA A LA CNTE.

REPORTE Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El pueblo despierta, apoya a la CNTE.

Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
Albert Einstein (1879-1955).
Científico alemán nacionalizado estadounidense.


Si la raíz de la palabra “populista” es popular, popularis, significa pueblo. El término ha sido utilizado por la mafia partidocrática (PRIANRD) para descalificar a Andrés Manuel López Obrador, el líder de MORENA, la única alternativa para escapar del programa que se sigue a nivel mundial para convertir a los pueblos en esclavos domesticados, en consumidores ciegos, sordos y mudos.

Uno de los postulados de la filosofía popular de don Hermenegildo Torres es que todos los seres humanos somos pendejos, es decir, ignorantes. El rápido avance de la información hace imposible que una persona acumule los conocimientos que se generan en el planeta, en la antigüedad era posible que un individuo (Aristóteles) concentrara los conocimientos de su mundo, pero ahora hasta Aristóteles tendría que admitir que lo que sabe es muy poco.

O sea que don Hermenegildo tiene razón: todos somos pendejos, pero Peña Nieto se pasó. En el encuentro con Obama y Trudeau, gobernantes de Estados Unidos y Canadá, Peña Nieto habló y se expuso a que Obama lo corrigiera públicamente. Y es que Peña habló de populismo como él lo entiende, a lo pendejo. Afirmó que los populistas “sólo se dedican a destruir lo que se ha construido”, seguramente en su pequeña mente Peña tenía la imagen de López Obrador.

El sujeto que se ha dedicado a destruir la estructura del Estado para ponerla al servicio de las trasnacionales habló también de demagogia: “En este mundo, hoy se presentan en distintas partes actores políticos que asumen posiciones populistas y demagógicas, pretendiendo eliminar o destruir lo que se ha construido“, Peña Nieto, el demagogo ¡hablando de demagogia!

Entonces sucedió algo inusitado, el presidente Barack Obama interrumpió el discurso del mexicano, afirmó que él podría ser un populista porque le preocupaba la gente, en especial los niños, los pobres, los trabajadores, la educación, las madres trabajadoras y la justicia tributaria: “Una persona que nunca ha demostrado preocupación por los trabajadores, que nunca ha luchado en cuestiones de justicia social o asegurarse que los niños pobres tengan una oportunidad, o que reciban atención médica, y que de hecho han trabajado en contra de la oportunidad económica para los trabajadores y las personas ordinarias, ellos no se transforman de la noche a la mañana en populistas porque dicen algo controvertido simplemente para obtener más votos. Eso no es una medición de lo que es ser populista, eso es ser nativo o es xenofobia quizás, o aún peor, es ser un cínico”.

Por si fuera poco, después de la lección que le propinó Obama, vino el primer ministro de Canadá Justin Trudeau quien fue maestro y dirigiéndose a Peña Nieto mencionó “los preocupantes incidentes” ocurridos en Nochistlán, el 19 de junio pasado, le pidió a Peña privilegiar el diálogo y entablar un diálogo constructivo y garantizar el estado de derecho.

Pero Peña Nieto y sus cómplices no escuchan, el sábado el secretario de gobernación Miguel Ángel Osorio Chong advirtió que “se agotó el tiempo”.

López Obrador reconoció en la advertencia de Osorio Chong, ecos de la frase del asesino Díaz Ordaz que afirmó: “Todo tiene un límite” antes de masacrar a ciudadanos y estudiantes en Tlatelolco.

Mientras tanto, el pueblo despierta y se suma a las protestas contra la reforma educativa en el norte, el centro y el sur. En Chiapas (foto) miles de católicos se manifestaron a favor de los maestros y en contra del gobierno. ¿Hasta cuándo entenderán los sordos gobernantes que la política es diálogo, no imposición?

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