lunes, 11 de julio de 2016

7789. ANDAMOS SOBRANDO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Andamos sobrando.    
Tía Tita (Martha, Marthita… Tita), tenía fama de tonta y aparte, tuvo al peor marido del mundo occidental (el oriente siempre es un misterio). Reforzaba su fama de tonta que aguantó 30 años al batracio con que se casó (y algo influía en la opinión que se tenía de ella, el haber procreado nueve críos con semejante insecto despreciable), pero cuando por fin se separó, confirmó -‘Toluca et orbi’-, que era una imbécil: resulta que se fue a pasar una semana a Puebla con uno de sus hijos (todos casados, de esa casa todos salieron en cuanto pudieron), y a su regreso, a pesar de haber dejado al Copetón muy recomendado con su consorte, lo encontró muerto, sin comida ni agua, en el piso de su jaulita (el Copetón era su canario). Y por eso, después de aguantar tres décadas de palizas, hambres, parrandas, queridas y una vida de perro (perra, en su caso), por el canario sí lo dejó para siempre. ¿Ve?, era tonta (rimando con bandeja).

Las instancias internacionales que se encargan de vigilar los derechos humanos en el planeta, se han cansado de gritar a los cuatro vientos que en México las cosas están como para organizar un acto mundial de desagravio a Pinochet, Franco y Videla.

Cierto es que hay rincones de nuestra risueña patria en que no se atropellan tanto los derechos humanos (Yucatán o Baja California Sur, por ejemplo), pero en el resto de la geografía nacional, donde más, donde menos, los problemas de derechos humanos incluyen -según la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos-, fétidas cosas como detenciones arbitrarias; tortura; ejecuciones extrajudiciales; tráfico, prostitución y venta de niños; discriminación racial; violencia contra la mujer y un etcétera de pesadilla que permite a la ONU calificar la situación en México como una “grave crisis”.

No escapa a estos feos asuntos la CdMx (parece que son las siglas de Ciudad Mancera): según el informe 2014 del Inegi, la capital del país fue campeonísima en violaciones a los derechos humanos, con el 20% de las denuncias de todo el país; el 18% del total de “Expedientes calificados -por la Comisión de Derechos Humanos del DF, CDHDF-, como de hechos presuntamente violatorios”; y el 22% (de todo el país, insisto), también calificados -por la Comisión que sigue con lo de DF-, como “Hechos presuntamente violatorios registrados”. Campeonísima. 

El 30 de marzo de 2016, ante la Asamblea Legislativa de la CdMx, doña Perla Gómez Gallardo, presidenta de la CDHDF, dijo que la capital del país pasa por “momentos críticos en materia de derechos humanos”; añadió que a la situación “se suma -sic- descalificaciones y obstaculización del trabajo de quienes defienden las garantías individuales”; y aclaró que las diversas autoridades de la capital del país, en lo que más se bailan el zapateado sobre el chilango y mártir, es en sus derechos a la integridad personal, la vida, la seguridad jurídica, la manifestación, la libertad personal, la igualdad ante la ley, la no discriminación, la adecuada protección judicial, la honra, la dignidad, al debido proceso, garantías judiciales, la salud, derechos de la niñez y a la educación (¿pues qué les respetan?). Así son las cosas en esa bella ciudad en la que se ve lo que se respira. Mancera autodenominado presidenciable, sufre.

Llama la atención de este tecladista que siempre se pone énfasis (y está bien, muy bien), en las violaciones a los derechos humanos de parte de los que integran lo que con un optimismo irrefrenable llamamos gobierno. Está muy bien… pero ¿y las masivas violaciones a los derechos humanos cortesía de los que no son gobierno, no cuentan? Si recuerda quién es el Pejehová, se ha de acordar que cada vez que anda de malitas, toma pozos petroleros, cierra calles o se declara presidente de la república, cosa simpática si usted quiere, pero cuando en agosto de 2006 mandó cerrar avenida Reforma (47 días), causó que más de tres mil gentes quedaran sin chamba, pérdidas económicas superiores a 7 mil millones de pesos y la quiebra de muchos negocios chicos (datos de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera -Canirac- y la Asociación de Comerciantes Procentrhico, A.C), y el atropello a los derechos humanos de millones de personas que vieron coartado su derecho a andar por donde les venga en gana, tampoco cuenta (“libre tránsito”, le dicen).

Si a cualquiera de a pie le violan sus derechos humanos, más le vale que sea de parte de alguna autoridad, para tener el consuelo de quejarse ante la casi siempre inútil comisión de derechos humanos de donde resida (no, no aplica para delincuentes, para ellos, aún confesos, sí funcionan y funcionan muy bien), pero si el violador de sus derechos es el Pejeremías o la Coalición de Coaliciones, ya se fregó, aunque los violados sean millones de ciudadanos de esos que no contamos: los del peladaje.

Pero no todo es sombrío en nuestro país: renace la esperanza al saber que la Comisión de los Derechos Humanos de la CdMx, por una sola muerte ocurrida el pasado 7 de julio, abrió queja de oficio, emitió medidas precautorias y solicitó que se permita otra autopsia hecha por alguien ajeno al gobierno; y además pide al gobierno: “(…) informar oportunamente a través de medios de comunicación y con un lenguaje accesible, a las personas que habitan y transitan en la Ciudad de México respecto al resultado de la necropsia y de los estudios respectivos, a efecto de que se tenga certeza de las causas del fallecimiento…” ¿Qué tal?: que informe la autoridad “a los que habitan y transitan”. ¡Ya era hora!

Según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, en febrero y marzo de 2016, en la CdMx hubo 147 homicidios y por ingenuo se pregunta uno: ¿por qué este caso que no fue asesinato, le gustó a la CDHDF para ponerse jetona?

¡Ah!, porque se trata de Bantú, el orangután del zoológico, que es especie en peligro de extinción y los otros muertos son de mexicano y francamente, de esos en México no hay escases, hasta andamos sobrando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: