lunes, 11 de julio de 2016

7791. MIS INICIOS EN INTERNET.

Por Izza Glez.
Escritora, y poeta, desde,
Jalisco. México. Para
Tenepal de CACCINI

A mis veintidós años he pasado por un largo tiempo que me han hecho adicta más que experta en el tema de la informática, pero vayamos al pasado, donde las computadoras eran monstruos gigantescos que parecían salidos de alguna secta satánica. De vivir confinados a la televisión de bulbos, radio, periódicos, entre otros medios de comunicación, conocimos la computadora que te hacía sentir perdido en un mundo nuevo, y al igual que Hanzel y Gretel, tratabas de dejar un camino para poder regresar.

Cuando el internet dio sus primeros pasos comerciales, era realmente una maravilla el tenerlo, no importaba que mientras lo utilizaras no tuvieras teléfono, o viceversa, en esos casos no podías seguir a tus amigos en Twitter, en primera porque no existía y en segunda porque los celulares no disponían de internet 3G o 4G. Pero seguía siendo fascinante todo el mundo virtual.


Cuando tenía aproximadamente 9 o 10 años, al fin tomé conciencia de lo que era tener una computadora y poder utilizarla, el sentirte un genio al poder grabar en un disquete, y sentir que contigo traías una capsula de memoria infinita cuando la realidad es que solo eran 2MB, y ya dando formateo menos. Si hay personas menores leyendo esto, digamos que ni una canción podías incluir, yo los utilice y tenía colección de ellos, con dibujos de paint, es lo más que recuerdo, y uno con fotografías, y sí, existían cámaras en las que ponías ese disquete, olvídate de las tarjetas Micro SD.

El utilizar una computadora prácticamente diario en aquellos tiempos, me hizo adicta a la tecnología, algunos años más tarde ya sin tener una compu en mi casa empecé a frecuentar un lugar prehistórico para mí porque hace mucho tiempo que no voy a ninguno, estos lugares llamados cibercafés. En los que pagas por hora de uso, y yo lo conocí como siguen siendo ahora, pero antes de esos estaban en los que llegabas a poner monedas para activar el uso.

Ahora la privacidad cuando ibas a un cibercafé era nula, sentías miradas tras de ti viendo cada letra que ponías, era realmente frustrante, y por más que lanzaras indirectas, no se quitaban, hacían como que entendieron pero después de 3 minutos volvía esa mirada. Así pase aproximadamente uno o dos años de mi vida, luego ya con computadora en casa era diferente, tenía a mi disposición las veinticuatro horas del día una computadora para usar.

Fue ahí cuando definitivamente nació esta adicción que ahora tengo por la tecnología, y parte de eso me inspiro para decidir mi carrera universitaria, que si me preguntas, ¿es la carrera que deseabas?, hoy te digo que no, me hubiera inclinado más hacia la escritura o psicología, pero ese es otro tema. Siguiendo con los recuerdos vividos, ¿Quién no recuerda Messenger?, era lo mejor de aquellos tiempos.

Primero te tenías que crear un mail, para vincular tu cuenta de Messenger, y sacabas los nombres más ilógicos para esos correos, xulsines2@hotmail.com

chilotita@hotmail.com, entre miles más, y eso no era lo raro, sino los alias que se ponían como usuarios, esos que abarcaban prácticamente dos hojas y seguían, además ni entendías nada porque estaban en otro idioma y no me refiero a un inglés o francés, sino a este idioma.

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