miércoles, 13 de julio de 2016

7802. EL FALSO ORGULLO DESDE EL SEXO.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por. Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

NUESTRAS SOMBRAS

Ante la impetuosa e impenetrable
capa de lo invisible e inevitable,
eso que llamamos murmullo
vuelve a darnos vida ajena, susurro.
Hoy  como ayer, amor de cada instante,
hemos vuelto a salir a la calle,
por desgracia vestidos de chisme,
por desgracia en ropaje de mal chiste,
por desgracia, amor, no te hacen justicia.
Bella sombra por mí amada,
en mis brazos fuiste algo más que murmullo,
yo, un faraón orgulloso en los tuyos.
Murmullos, sombras, chismes...
amor, amada... ¡qué murmuren!

eliseo.

No sé si lo ha notado amable lector, pero en los últimos años se ha desatado una guerra mediática en favor de la igualdad relacionada con los grupos llamados vulnerables, y que se relacionan directamente con las cuestiones sexuales.

Hoy, homosexuales, lesbianas, transexuales y sus variantes se erigen como las víctimas de la sociedad que reclaman el derecho a ser tratado de igual manera que los que se asumen como personas heterosexuales. De hecho la batalla que mantienen es notable por la difusión que se le vienen dando en los medios masivos: programas completos en la televisión pública sobre todo; y ne la comercial de alguna forma se va recogiendo este sentimiento de trato desigual que reprochan, a veces con justicia, en otras simplemente como bandera de lucha.

¿Es necesaria esta manifestación y su planteamiento...?

Puede ser que si, puede ser que esto ayude en algo a reducir las batallas de odio, rechazo y discriminación que se han desarrollado en contra de los "diferentes", de los "otros"; de los que no son como nosotros. De hecho en esta columna lo hemos manifestado lo más abierto posible. Pero al mismo tiempo hemos emitido algunos comentarios que tratan de ofrecer una opinión que abone algo positivo al debate. Repensemos algunos puntos del tema; solamente algunos, pues este da para muchas columnas que seguramente iremos comentando con el tiempo.

1.- La demasiada genitalización como obstáculo.

2.- El temor al diferente como miedo a parecerse, ser como él... ser él.

3.- La amenaza, real o no, de los "otros" en el orden religioso... vistos como enemigos.

Empecemos la explicación con una casi estupidez. ¿Porqué los bares y diferentes lugares en que acude gran parte de hombres (y hoy mujeres) sistemáticamente por las noches?, su más caro espectáculo lo anuncian como... ¡lucha de mujeres en lodo...! o ¡lucha de mujeres en camisetas mojadas...!

Esta tentación comercial se refiere al encanto que despierta en las personas a ver a mujeres semidesnudas batirse entre el lodo de tal forma que sus nalgas queden total y caprichosamente expuestas a la vista de los clientes...; ese es el secreto más suciamente comprado por la clientela... lo hermosas que se le representan las posibilidades de ver las nalgas de mujeres enlodadas y desnudas, abrazándose, acariciándose, excitándose,  ante un público que debe pagar tarifa especial, y desde luego consumir más en el momento del espectáculo. Sorpréndase, los bares que ofrecen este tipo de eventos se llenan de ¡muyyy respetables padres de familia dispuestos a correr de su casa al hijo que le manifieste que tienen preferencias sexuales de tipo homosexual!

Este es el gran dilema social; estamos rechazando lo que nos emociona, nos excita, por lo que pagamos incluso un costo extra con tal de ver a las chicas acariciándose en momentos lésbicos; que por otra parte, pueden ser fingidos... ¡es su trabajo!

¿Entonces..., porqué ofendemos sistemáticamente a los homosexuales cuando se manifiestan públicamente, si incluso llegamos a pagar por verlos acariciándose (mujeres en este caso)?

Probablemente porque hemos construido una sociedad que funciona con tesis fijas de prejuicios en función a nuestra conveniencia: lo diferente lo queremos si nos motiva, si nos excita sin afectarnos; pero que no sea parte de nuestra vida diaria. Dicho de otra forma... ¡las mujeres son hermosas si realizan espectáculos que nos satisfagan sin poner en riesgo el control de nuestra vida pública! Y definitivamente el mejor homosexual y lesbiana son quienes nunca forman parte de nuestra familia. ¡los jotos son buena onda, pero no dejan de ser simples jotos; las lesbianas son un desperdicio para las ganas del buen macho agarrador, poseedor, discriminador; que les aplaude en los bares cuando estas se desudan y se acarician en lucha fingida... hasta cuando realmente no son lesbianas, repetimos, simplemente porque su trabajo se los ordena!

Las batallas actuales en que salen a la calle y gritan sus desventuras de trato desigual, me parece que no está logrando lo que de ellas esperan; creo que no es el camino; ni creo que sea necesario. Más bien lo veo como una bandera de las feministas que han tocado los extremos que tanto critican; no olvidemos que ellas se manifiestan en contra de los machos pendejos y sus "guarradas”; pero, por desgracia, con sus manifestaciones, las feministas se han colocado justo al lado de quienes dicen atacar.

No veo la forma de que dejemos de manifestar actitudes genitales en algunas de nuestras formas de ser cotidianas..., es normal, no hay que asustarnos; en cambio, hay que enojarnos, encabronarnos si es necesario ante el abuso en contra de los demás, de los otros, de toda persona que es violentada en sus derechos; hay que tener la capacidad de manifestación para reducir la discriminación por ser pobre, de color diferente, cultura diferente, religión diferente, ideas políticas diferentes. y si no es mucho pedir, la parte sexual y genital aprendamos a vivirla con la tranquilidad que da la discreción necesaria que hace falta para realizarla, vivirlas, sentirla y disfrutarla...

¡Por Dios, carajo, dejemos de sufrir el sexo..., dejemos de ser los pendejos que nos ocupamos más en los "otros" y sus preferencias que en lo que realmente deseamos...! Aprendamos a conocer lo que realmente nos motiva a seguir viviendo e intimando con alguien...

Si la religión nos limita nuestro derecho a querer a determinada persona, aprendamos a darle su valor a cada parte: si vale más nuestra fe, pues dejemos de darnos golpes de pecho; nosotros con nuestras creencias lo hemos provocado; si nos duele mucho el homosexualimo, solamente no seamos parte de los que lo estigmatizan, dejemosle el respeto a estas personas, que se alguna forma necesitamos nosotros para nuestra vida; creo que se merecen lo que ellos nos ofrecen, ni más ni menos; al mismo tiempo que deben ser tan responsables como nosotros de sus actos públicos y privados.

No creo que sus marchas del orgullo gay sean una gran solución... por cierto... ¿orgullo de qué..., de ser homosexual...? es como si fuera un orgullo ser heterosexual, aun no encuentro ese orgullo, más allá de una manifestación emocional.

Desde luego usted tendrá su opinión; eso espero. Así podremos comentarlo.

Le abrazo con cariño.

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