viernes, 22 de julio de 2016

7842. SEÑORES DE LA GUERRA: NO PODRÁN CON LA ESPERANZA.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Señores de la guerra: No podrán con la esperanza.

Tengo la esperanza de que vuestra generación exija que sus hijos se críen en un mundo sin guerra. Si queremos un mundo en el que la gente de todos los países sean hermanos y hermanas, si consideramos a los niños del mundo como niños nuestros, entonces la guerra, -en la que los niños son siempre las mayores víctimas- no puede aceptarse como medio de resolver problemas.
Howard Zinn (1922-2010). Historiador
y luchador social estadounidense.
              

Una banda de pillos, eso es lo que son los gobernantes, eso es lo que dijo en pocas palabras el actor Matt Demon, uno de los pocos actores que se atreven a decir las cosas como son y que ha llamado a la desobediencia civil, otros son Elija Wood, que reveló la existencia de una red de pedófilos en Hollywood, Robert de Niro, que denunció la red de laboratorios que envenenan a través de las vacunas, son pocos los que se atreven a revelar los secretos de la meca del cine y de lo que hay detrás de los gobiernos “democráticos”: una mafia que obedece ciegamente a sus amos los Iluminati.

Uno de los hombres libres que desde mediados del siglo pasado descubrió las oscuras redes de complicidad de la Mafia es el historiador Howard Zinn, que en 1963 fue despedido del Spelmann College de Atlanta por sus ideas revolucionarias y por ser uno de los principales activistas e ideólogos del movimiento civil por los derechos humanos y contra las guerras del imperio.

Más de 4 décadas después, en 2005 cinco años antes de morir, Zinn fue invitado a dar un discurso en la graduación de la generación estudiantil en donde fue maestro. En sus intervención Zinn llamó a no dejarse vencer por el desaliento por lo que sucede en el mundo: “Es fácil sentirse desanimado, porque nuestra nación se encuentra en guerra, — otra guerra más, guerra tras guerra — y nuestro gobierno parece determinado a extender su imperio aun a costa de las vidas de decenas de miles de seres humanos. En este país hay pobreza, y personas sin techo, y gente que carece de atención médica, y aulas abarrotadas, pero nuestro gobierno, que tiene a su disposición billones de dólares, se gasta su opulencia en guerras. Hay un millar de millones de personas en África, Asia, América Latina y Oriente Medio que necesitan agua limpia y medicinas para combatir la malaria, la tuberculosis y el SIDA, pero nuestro gobierno, que dispone de miles de armas nucleares, sigue experimentando con armas nucleares aun más mortíferas. Sí, resulta fácil descorazonarse con todo esto”.

Zinn les habló a los jóvenes de cómo los negros del sur, ante el desprecio olímpico que les mostraban presidentes supuestamente liberales como John F. Kennedy y Johnson, decidieron luchar por sus derechos: “las personas negras del Sur decidieron que tenían que hacer algo por sí mismas. Iniciaron boicots, sentadas, piquetes y manifestaciones, y fueron golpeadas y encarceladas, y algunas fueron asesinadas, pero sus gritos de libertad se oyeron por todo el país y en todo el mundo”.

A pesar de tener todo en contra, a pesar de la represión, el asesinato de muchos negros, famosos algunos, anónimos la mayoría, lograron erradicar la esclavitud y conquistaron su derecho a votar: “Mucha gente había dicho: el Sur nunca cambiará. Pero sí que cambió. Cambió porque la gente corriente se organizó y se arriesgó y desafió al sistema y no cejó. Fue entonces cuando la democracia revivió.”

Zinn recordó la guerra de Viet Nam y a los objetores de conciencia que se negaron a ir a la guerra a matar inocentes, como el boxeador Cassius Clay. “La lección que esa historia entraña es que no debemos desesperar, que si tienes razón y te empeñas, las cosas cambiarán. Puede que el gobierno intente engañar a la gente, puede que los diarios y la televisión hagan lo propio, pero la verdad siempre halla el modo de salir a la luz. La verdad tiene un poder mayor el que de cien mentiras”.

El activista les dijo a los jóvenes que el éxito (tener una profesión, ganar dinero, tener una familia y una posición económica, tener reconocimiento social) no basta para una buena vida, es necesario, algo más, “dedicar una parte de vuestra vida a hacer de éste un mundo mejor para vuestros niños, para todos los niños. Tengo la esperanza de que vuestra generación exija la terminación de la guerra, que vuestra generación haga algo que no se ha hecho todavía en la historia y borre las fronteras que nos separan de otros seres humanos sobre esta Tierra.”. ¿Comprendieron esos jóvenes el mensaje de Zinn? ¿Lo comprendemos hoy los mexicanos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: