viernes, 22 de julio de 2016

7845. MAÑANA.

Por Izza Glez.
Escritora, y poeta.
Desde, Puerto Vallarta,
Jalisco. México. Para
Tenepal de CACCINI

31 mayo, 2016.
Estaba sentada viendo el cruce de los vehículos a toda velocidad por la calle poco transitada, bajo los rayos inclementes del sol, esperando por la lluvia tan anunciada esa mañana en el noticiero, pero al fin se había resignado a pensar que solo unas gotas serían suficientes, sacó de su mochila un termo de agua y bebió como si se encontrara en el desierto.

El autobús frenó justo frente a ella como si la invitara a pasar, ella aceptó su invitación y buscó un asiento cómodo en el cual relajarse para el largo camino que la esperaba hasta llegar a su casa, tomó sus audífonos y puso la primera lista de reproducción de su celular, de repente hacía un pequeño gesto arrugando su entrecejo y cambiaba rápidamente la canción, “¿Cuando puse esto?”, se preguntaba, para luego recordar que hace algunos meses eso le fascinaba, entonces escuchaba la siguiente canción y pensaba de nuevo “mañana cambio la lista”, esa tarde para ella era agotadora con el intenso calor que emanaba el día.

Su vista se distraía en las calles que miraba por la ventanilla, viendo cada detalle que le encantaba, las personas caminando enfrascadas en una plática alegre, los niños corriendo detrás de sus mascotas, las aves bajando a robar del piso las migajas que alguna persona había dejado al comer, deseaba fervientemente el ser una más en esas calles, dejar de lado el estrés de la escuela y relajarse por un momento, pero el tiempo libre que poseía se esfumaba al llegar a su casa, realizaba sus deberes, estudiaba un poco y después iniciaba sesión en sus redes sociales, aunque deseaba estar fuera sintiendo el aire puro golpear su piel, era más cómodo sentir la frescura del aire acondicionado de su habitación mientras stalkeaba a sus amigos y sus vidas sociales, “si tan solo tuviera un minuto libre” decía para sus adentros y como mantra repetía “pero mañana lo haré”.

Así seguía el transcurso de su recorrido pensando mil cosas mientras la música inundaba sus sentidos y su vista se dirigía hacia un punto fijo invisible, fue entonces cuando con convicción digna de un estratega, sacó de su mochila un cuaderno y una pluma para comenzar a escribir determinada.

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