jueves, 28 de julio de 2016

7866. LA PAREJA, EL SEXO Y LA EDAD.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA SONRISA DE AYER

Cuando la tarde ocurrente,
graciosamente irreverente
se desliza por la lejana orilla,
inicia su sueño el lúbrico sol,
sin prisa alguna, la luna brilla,
y entre ellos nace el amor.
Suenan lejanos los cansados versos,
lejos nos sentimos, nos recordamos,
somos polvo de aquellos tiempos,
somos años un día vividos.
amor, amada, eres persistente,
amor de siempre, eres necesaria.

eliseo.

"¡Hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo...!" "¿Me estás oyendo inútil...?" "¡tu llegaste a mi cuando me voy....!"

Cada que tengo la oportunidad de abordar estos temas en espacios públicos, lo primero que debo hacer es preparar mi capacidad de tolerancia ante la inclemencia de las críticas y reclamos emocionales de más de una persona, que se siente agraviada en sus más sentidas emociones, encaminadas a la idea amorosa  que les hace creer que están obligados a defender la fe inquebrantable en el amor, como la gran razón de ser del ser humano. Nunca falta una que otra entada de madre muy entre labios que murmuran... sin querer queriendo: Vamos, de golpe te conviertes en el villano de la existencia color de rosa; en el malo de la película, el  que se opone a los finales hermosos de abrazo y beso... ¡y vivieron muy felices para siempre!

Como la vida, todo tiene una fecha fatal; una fecha de caducidad y una de incapacidad. La pareja humana es insalvable, no es posible rescatarla de sus propios errores desde los que se ha establecido; vamos, desde su invención como forma de ganar bienes físicos y monetarios; recordemos que así nace la pareja, como medio para unir propiedades y finanzas; donde la promiscuidad nunca se cuestionó por el lado del hombre; caso contrario de la mujer, la que fue usada como moneda de cambio que perdía derechos ante el señor que la recibía en depósito en calidad de esposa para que este la tomara y usara según sus necesidades; le pertenecía pues.

Fea forma de decir algo sobre la relación de la pareja, más ahora que el feminismo se encuentra a todo lo que da, exigiendo, no pidiendo, derechos iguales en todo..., absolutamente en todo.

No falta razón de estas nobles señoras; no nos oponemos a esta petición, en muchos aspectos las apoyamos en esta columna.

Pero hoy hablamos de la pareja y su caducidad física..., la de todos los días, la que se vive al caer la tarde de la vida; cuando los cuerpos se van cansando, envejeciendo, gastando en exceso, y las funciones que antes se ejecutaban con cierta regularidad dejan de ser frecuentes, y se convierten más bien en meras posibilidades emocionales, y sobre todo, en un buen deseo.

Claro, no es lo mismo un viejo con deseos e incapacidad para reaccionar erótica y sexualmente ante una invitación o sentimiento de responsabilidad genital; que una mujer, de la misma edad, que si bien arrastra los rastros de la menopausia, siempre tiene formas de reacción relativamente adecuadas ante la invitación o el deseo erótico. Para bien y para mal, los genitales son tan diferentes que nos hacen que reaccionemos de esa forma...: diferente.

Así queda acentuado uno de los grandes errores de la construcción de la pareja: suponer que el hombre debe ser mayor que la mujer; eso, sin duda los lleva a acortar el ciclo erótico genital: ella permanece muchos más años con deseos, necesidades, apetitos de sexo, para los que se le ha prohibido toda manifestación explícita, so-pena de recibir el castigo de ser señalada como simple piruja caliente... y puta corriente.

Hagamos lo que hagamos, con viagra o sin viagra; nos guste o no, y aunque nuestra pareja sea la mujer más deseada del mundo, la más correteada; después de cierta edad, además de explicaciones y excusas, poco podremos ofrecerle, por ejemplo: no erección y reclamos que pueden aterrizar en violencia; endeudarse para comprarle regalos tratando de ocultar la realidad... ¡ya no podemos..., o no tenemos ganas de tener sexo con ella! De puros nervios nos cuenta trabajo intentar lo que antes era cotidiano, deseado, pedido, forzado..., tener relaciones sexuales; pero se llega a tal situación, que resulta complicado lograrlo... nos ganan los nervios y terminamos no lográndolo. Ella nos reclama... "¡ya no me quieres..., ya no me miras como antes... no me deseas....!"

Eso es lo que dicen las decentes e intelectuales; pero ¿qué dicen las viscerales...?

¡A mí no me ves la cara de tonta... tú tienes otra...; vete a otra parte con tu cuento; no te atiendo  para que otra pendeja se lleve lo que me pertenece...!

La realidad es más simple de lo que necesitamos, pero difícil de aceptar: hagamos lo que hagamos, los hombres sufren la incapacidad de sexualizar y genitalizar la relación después de una corta estancia viviendo en unión con una mujer; luego de ello, si no hay inteligencia, regularmente se vive como buenos vecinos, mejores amigos, excelentes compañeros con derechos amplios: los principales promotores de estos son los padres de ambos que les echan porras para que se apareen tanto como puedan... ¡paradoja de los celos de los guardianes de la honra de las hijas!, antes de casarse; avenidos posteriormente en los porristas principales del hombre (se llama yerno)... para que se aparee con el objeto de sus días en vela, su hija.

El modelo machista en que vivimos nunca pensó en las necesidades de la mujer, en cambio la usó como moneda de cambio... ¡hijas para casarlas convenientemente con socios comerciales; con señores pudientes que me permitan mejorar mi situación económica...! desde hace miles de años...; antes de que se inventara la religión que les dio el golpe de gracia, las mujeres siempre fueron el objeto y botín de los hombres...; hoy simplemente se usa de manera más refinada; el resultado se parece demasiado:  un rico ofrece  sus hijas a otro rico; un pobre busca a una pobre como casi su única opción...; quien rompe esta tendencia es mal visto.

Pero la parte más penosa es que educarlas para que acepten a un hombre mayor que ellas las ata a vivir muchos años con las piernas apretadas de coraje y el sexo húmedo; pero ya no como esperanza y promesa de algo placentero, más bien como amenaza de que "su señor" les pueda partir la cara acusándolas de calientes..., cuando son las menos culpables de vivir con un hombre que al no tener capacidad de erección, muchas veces las lastima, física y psicológicamente... ¡por cometer el pecado de no haber envejecido más rápido que ellos!

Nos guste o no, la mujer quiere, necesita, desea más actividad sexual cuando el hombre es indiferente a la misma, o de plano ya no puede; con ello la está castigando a  sufrir sus deseos, o a atreverse a tomar el riesgo de buscar opciones a sus demandas...

¡Piernas cerradas y sexo húmedo es señal inequívoca de vida y reclamo simultáneo...! ¿Cuántos hombres están dispuestos a reconocerlo, aceptarlo y apoyarlas...?

Es pregunta para los muy honorables caballeros y su capacidad de aceptar la realidad... ¿lo es usted amable lector...? ¿Cómo lo maneja...?

En la siguiente entrega hablaremos de algunas opciones que se tienen, además de la pastilla de viagra, que  se practican y se ofrecen...a quien se atreve a aceptar lo que vive...

Le abrazo con cariño..., y a veces con pena para mi pareja... ¡pero algo intentamos en ocasiones y no nos sale tan mal... a veces!


Le abrazo con cariño.

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