jueves, 28 de julio de 2016

7870. LA PAREJA, SUS RIESGOS Y POSIBILIDADES.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán
México. Para
Tenepal de CACCINI

EL BRILLO DE LA LLUVIA

El ritmo de la lluvia se confunde,
se alimenta del silencio y la prisa,
es el tren de la vida en su risa
que lo hace pasar indiferente,
parecido a un fantasma en vigilia
que visita su alma de mañana.
En el rincón de la vida te saluda,
el ritmo de la lluvia lo esconde,
el corazón que ama se sonroja,
mientras pasa el último recuerdo,
y saboreas la última sonrisa.

eliseo.

En la anterior entrega comentamos la manea en que al construirse el modelo patriarcal de vida en pareja, con la imposible monogamia a cuestas, lo que ha conseguido es un mundo de incomprensiones en que cada aparte de la pareja busca explicaciones más allá de lo que está dispuesto a aceptar como "lógico".

Dijimos que la construcción de la pareja no se basa en el amor o complementación, más se satisface los "decires públicos y de familia" que las mejores condiciones para que la relación funcione. Sin embargo, la relación es una forma de vida institucional; mediante ella el estado y la iglesia manipulan mente, cuerpo y situación económica de las personas. Lo que queda en todo caso es tratar de entender lo que se tiene, y en lo posible buscar salidas.

En la anterior columna dejamos dudas por resolver...

¿Qué pasa cuando las relaciones se vuelven monótonas...?

¿Cuando no hay más deseos de sexualizar en la relación...?

¿Cuándo es evidente que los deseos se salen de casa...?

Uno de los grandes problemas de las relaciones es que ante la inminente llegada de la edad avanzada, el tedio, la repetición de lo mismo... siempre pollo con papas por ejemplo; las personas busquen culpar al otro de su aburrimiento, su desgano... el no querer o no poder tener relaciones. En lugar de buscar salidas, buscamos culpables...

¡Si te arreglaras un poco más...!

¡Y tu, si hicieras un poco de ejercicio y dejaras de tomar... mira que panza...!

Cada uno trata de pensar que el que falla es el otro; que el problema tiene una solución en manos del otro, siempre el otro... siempre y cuando no se le revierta la culpa, es decir que la otra parte acepte sin chistar que porque no se arregla ya como antes... o por esa panzota caguamera que presume el idiota llamado marido, señor o lo que se le parezca. Al final ambos son responsables de lo que viven hoy..., aburridos mutuamente, ensimismados en preguntarse qué van a hacer el resto de sus vidas..., aguantar juntos o separarse..., seguir o separarse; situación traumática social e individualmente.

El problema es que si las personas que se unen no cuentan con una estructura educativa más o menos parecida, es poco probable que se pueda negociar las alternativas para vivir juntos de la mejor manera posible. Por ejemplo en una relación más o menos leal, no es incorrecto reconocer que se ha perdido el apetito sensual y sexual con lo que se han acostumbrado a vivir y practicar...; por el contrario, tienen posibilidades de mejorar si se escuchan mutuamente...: ella habla..., él la escucha; luego él habla, ella lo escucha, juntan sus opiniones y ven las opciones que les quedan por delante.

Esas son relaciones de parejas maduras, son de las que se reordenan fácilmente con reglas básicas de la sexología: cada uno asume que tienen un problema por resolver y ponen de su parte; asumen que las opciones emocionales y eróticas de que se dispone, son para discutirse entre los dos, regularmente llegan a buenos arreglos; Juegan a fantasear, imaginar; se proponen pequeñas o grandes aventuras; pero en el marco de lo que ambos quieren, desean y pueden llevar juntos. Se les llama relaciones maduras de parejas abiertas o semi-abiertas. En sociedades más maduras como las europeas o la norteamericana, se cuenta incluso con una figura llamada "pareja sustituta", mecanismo mediante el cual, se reconoce que hace falta la influencia de una tercera persona que apoye la relación bajo determinadas reglas analizadas antes de aceptar tal opción, situación interesante, a condición de que ambos estén en sintonía.

El problema es cuando no se cuenta con la madurez para escuchar a la otra persona sin que se le esté acosando, culpando de todo, hasta de lo que no ha hecho; por ejemplo, es muy común que el hombre culpe a la mujer por sus problemas eróticos, y para evadir su responsabilidad llega incluso a acusarla de "mujer fácil" o simple mujerzuela... ¡pero no acepta que ella le llame hombrezuelo...! ¡Eso nunca... primero le parte la madre que permitírselo! les decimos "chinga tu madre", pero no decimos "chinga tu padre"; las agarramos a "madrazos... pero no a padrazos", y así vamos alimentando el pendejismo enfermizo propio de las NO-parejas que viven en pareja.

En este tipo de parejas... realmente nunca lo han sido, se casaron, se unieron por lo que sea, menos por la idea de ser algo común, algo único entre ambos. Son parejas enfermas en todo caso, se van a lastimar cada que se enfrentan a la realidad que les dice que no se desean, menos aun se quieren o respetan. Él, regularmente supone que ella lo traiciona, le es infiel, toda vez que  sabe que con él no es feliz o cosa que se le parezca.

La inmadurez se manifiesta por la incapacidad para escuchar y entender al otro; si él dice que no siente deseos, probablemente se le critique de joto, marica o impotente, si es ella la que no lo desea... normalmente no se le baja de puta fácil... es decir de las que "andan en oferta".

Normalmente ni él es joto, ni ella anda ofreciéndose en cada esquina, pero su incapacidad de entenderse, escucharse, les limita su capacidad de comprensión de la dimensión del problema. Camina  rápidamente a una relación cada vez más enferma que aterriza en violencia moral y física, en ocasiones en separación, o en pervivencia sucia... que los lastima más que mejora.

Con esto digo que las parejas, siendo una construcción social ventajosa en lo económico, pueden funcionar si se entiende el juego y se practica con cuidado, si cada uno escucha al otro y tratan de complementarse...

"¡Yo te escucho y trato de apoyarte para que tengas lo que deseas en la medida en que no me lastime ni me resulte penoso...; de ti espero algo parecido...!"

En estas relaciones regularmente no existe la infidelidad como se conoce... se vive con la lealtad de dos personas que saben lo que hacen en ese lugar. Los que ignoran esta parte de la relación, simplemente juegan el juego que se les marcó... y como niños se van a enfadar del juego muy pronto, mandaran  al carajo el juguete (a su pareja) y saldrán a buscar otro (se le dice infidelidad).

En una relación madura se comentan los deseos y las fantasías regularmente, en una relación enferma se ocultan y son motivo de violencia.

Piense cada que las cosas no caminan en su pequeño mundo sentimental... ¿merece la pena gritar, criticar..., culpar al otro por lo que les sale mal a los dos...?

Nos guste o no, a cierta edad, los órganos genitales reducen mucho su funcionamiento...si hay que culpar a alguien es al tiempo que nos hemos gastado..., la pregunta es... ¿cómo hemos gastado la vida...? ¿Ha valido la pena...? la pastilla de viagra hace su parte... pero no rejuvenece a nadie, somos lo que hemos vivido.

Sea usted su propio juez y no se queje de quien tiene  a su lado..., mejor contéstese si acaso esa persona no realiza esfuerzos por estar bien con usted. Mejor dejemos de fregar a la vida pensando en que los otros son los que están mal. Si tiene capacidad de escuchar y tolerar, casi todo tiene solución... casi todo... hasta eso.


Le abrazo con cariño.

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