martes, 2 de agosto de 2016

7891. ESPEJITO, ESPEJITO

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente, escritor y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

“Preguntaba la reina, mujer muy hermosa pero arrogante y presumida. No podía soportar que otra mujer la superara en belleza”

“Tenía un espejo mágico con el que hablaba y cuando se miraba en él decía: Espejito, espejito que me ves, la más hermosa de todo el reino, dime, ¿Quién es?

El espejo le respondía: “Reina, de todas las mujeres, eres la más hermosa del reino”.

Ella quedaba satisfecha, pues sabía que el espejo decía la verdad. Pero cuando Blanca Nieves cumplió los 17 años era tan bonita como el día, y la malvada madrasta le preguntó a su espejo mágico, y este le respondió: Mi Reina, estás llena de belleza, es cierto, pero tu joven hijastra, la princesa Blanca Nieves, es mil veces más hermosa que tú y jamás podrás cambiar eso”.

El resto ya lo saben, y si no, lean el cuento completo de los Hermanos Jacob y Wilhelm Grimm de paso se dan una vueltecita por su infancia, no les caerá mal.

Hay quienes dicen que la vida es un espejo, si le sonríes te sonríe, si lo amagas te amaga y lo que hagas frente al espejo lo verás reflejado en ti. Y claro que la vida es un espejo al que no podemos engañar, pero ella, la vida, siempre que no ponemos atención, si nos engaña y la imagen que nos refleja de inmediato es contraria al sentido que nosotros presentamos, nos rascamos la oreja derecha y él nos muestra rascándonos la izquierda.

En asuntos más profundos, el vivir en el engaño, en la mentira puede hacernos sentir felices pasajera y engañosamente, o simplemente nosotros mismos queremos vivir engañados maquillando nuestros rostros y peor aún, nuestro ego, nuestro espíritu convirtiéndolo en un remedo de valores que sabemos que existen, pero de los cuales carecemos.

Pregonamos ser, lo que tal vez quisiéramos ser, y el error es que nos lo creemos cuando la verdad es que nadie más nos ve así y si nos ven la figura que realmente somos. Aquí el espejo son las gentes aduladoras, barberas dice la gente, que alimentan negativamente el ego.

Nos gusta la ilusión, se dice que cuando llegaron los españoles, gallegos o no, deslumbraban a los indígenas con espejitos y los historiadores nos los muestran como ingenuos tirando a tontos, lo paradójico es que sabiendo que así se hacían las cosas hace 524 años, sigamos siendo igual de ingenuos comprando y “truequeando” espejitos a cambio del oro de nuestra libertad de pensamiento, a cambio de nuestros valores, espejitos como las noticias que nos venden, los discursos de mesías que ofrecen la tierra prometida, las promesas que nos hacen soñar en un país que saldrá de sus pequeños problemas de corrupción, impunidad, condescendencia, que casi ni se notan.

Alguien comentó sobre los telescopios que te hacen ver cerca los cuerpos celestes que están a muchos años luz, no digo ni cientos ni miles porque no sé, lo único que sé es que son un… muchos, pero también nos hacen ver muy cerca los cuerpos de la playa, los que también están a mucha distancia de nuestras posibilidades, espejuelos engañosos. Alguien más recordó “La Casa de los espejos” que venía o viene con las ferias o con los circos; cuando entras te puedes ver quizá muy alto y luego muy chaparro o muy flaco o gordo, tal vez ondulado, de muchas “formas deformado” y cuando sales a carcajada abierta te topas con el espejo de consolación, el que supuestamente te muestra tu verdadera imagen, la que te consuela al ver que no estás tan jodido.

Hay una expresión que tal vez para muchos sea todo, pero que puede también no ser nada. “Los ojos son el espejo del alma”. Es cierto que hay sujetos de torva mirada que parece que son unos verdaderos hijos de la tiznada y qué pasa, si son, te clavan la mirada y ¡Ah caray! Se siente tan feo que uno exclama: Este mendigo si trae el diablo en el alma.

Menos drástico, “Fueron tus ojos los que me dieron, el tema dulce de mi canción” bonito y positivo, pero “Malhaya los ojos verdes que me embrujaron con su mirar” o negros o azules o verdes o del color que sea, como quiera embrujan y son espejos engañosos que “si nunca me hubieran.

Tal vez sea ese embrujo lo que hace que uno crea y creé ver en las miradas furtivas ilusiones, “hay ojitos de engaña veinte” y más aún hacen que uno pretenda ver o adivinar en la profundidad de ellos, mares de ternura, de amor, de embeleso y en el otro sentido de ambición, de maldad, de crueldad, y otros que muestran hambre, esperanza, fe. Para no ser dramáticos “Ojitos de préstame dos pesos”.

Cuando la esposa, los hijos, los compadres, los amigos tienen planeado pedirte un permiso para “Lo que sea” o un préstamo siempre ponen unos ojitos de yema cocida, te ofrecen te, café y postre del día. Engañosos son los espejos, bueno, los ojos de la gente o de nosotros mismos cuando necesitamos el apoyo de alguien.

Los espejos de los autos intentando no ser engañosos exhiben una leyenda “los objetos no están a la distancia que aparentan” o algo así.

La canción “Dos amores” dice: Mírate en mi espejo que no te suceda (No Sauceda) cuando a alguien le sale algo mal o muy mal, da consejos como este: “Mírate en este espejo” también este: “Como te ves me vi, como me ves quién sabe si llegarás”
Y, para terminar, les comparto:

Para Narciso, aquel que estaba enamorado de sí mismo, no era verdaderamente fiel su espejo. El agua que en el lago reflejaba su imagen, no era lo suficiente para mostrar su belleza y se suicidó. De las hermosas gotas de su roja sangre surgió una bella flor que se llama: Narciso.

Otro espejo. La mirada de Medusa era terrible (Como de esposa del que llega borracho y pidiendo cena) tan terrible, al grado de que todo lo que miraba lo convertía en piedra. Chan, chan, chan, no contaba con la astucia de Perseo, quien utilizó el escudo que le regaló Atenea, como espejo para darle “una sopa de su propio chocolate”, total que la venció con su propia mirada y de un tajo le cortó la cabeza.

Por aquí me encontré un fragmento de Jorge Luis Borges: “Vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mi como en un espejo. Vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó. Vi un globo terráqueo entre los espejos que lo multiplicaban sin fin…Vi tu cara y sentí vértigo, y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: El inconcebible Universo”

Bueno por hoy los dejo reflexionando con el Gran Borges.

Saludos a Toda mi Familia y a Todos mis Amigos.

Rafael Ceja Alfaro

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