jueves, 4 de agosto de 2016

7899. PÁLIDAS RÉPLICAS DE FIESTAS ILLUMINATI.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Pálidas réplicas de fiestas Illuminati.

La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.
San Agustín (354-430).
Obispo y filósofo.


A las fiestas Illuminati de Nueva York sólo asisten invitados muy especiales: banqueros, políticos, magistrados, médicos. Lo mismo que en la película Ojos bien cerrados, (Eyes Wide Shut) dirigido por Stanley Kubrick, protagonizada por Tom Cruise y Nicole Kidman (foto) y estrenada en 1999, todo transcurre en el misterio, en las sombras brilla la piel desnuda de hermosas prostitutas ornadas de lentejuelas y dispuestas a complacer los deseos de los invitados. Las drogas y los excesos están permitidos y no hay más límite que la imaginación de los participantes. Kubrick murió pocos días después de acabar el montaje definitivo.  

Igual que en la película, los invitados a la fiesta Illuminati no conocen su destino, viajan en vehículos con los cristales obscuros, les quitan los teléfonos y son regresados a sus puntos de origen con las mismas medidas para que no se enteren del lugar en donde se celebró la fiesta.

Las fiestas Illuminati originales son algo más que orgías en donde el sexo, las drogas y los excesos son la constante y los invitados no revelan su identidad, cubiertos con disfraces y máscaras, dan rienda suelta a sus deseos más perversos. Las fiestas de los dueños del poder son algo más, son rituales satánicos en donde se especula que incluyen sacrificios humanos.

Inspirados en las fiestas que ofrecían el barón y la baronesa Rothschild, la artista Cynthia von Buhler, creó las fiestas que imitan las ceremonias Illiminati y que se celebran actualmente en Nueva York. Una condición indispensable para los invitados es no revelar lo que ocurra en la fiesta que termina al amanecer.

El título “Illuminati” con el que se conoce a los Señores de la Guerra, el Gobierno invisible, el Club Bilderberg, es muy significativo porque revela el culto que sostiene a los miembros de esta secta ya no tan secreta: la adoración a Lucifer, el ángel rebelde portador de la luz. En la tradición católica Luzbel es un ángel de belleza incomparable que se dejó llevar por la soberbia y se rebeló a la autoridad del Padre Eterno, por lo que fue condenado y enviado a la Tierra en donde impone su culto al dinero, a la belleza superficial y al poder.

Que el temible Luzbel gobierne el mundo a través de sus discípulos puede ser puesto en duda, pero la realidad que se vive día a día en el mundo nos hace pensar que tal vez la idea no sea tan descabellada sobre todo si se analizan el estado del mundo a través de una historia marcada por las guerras, asesinatos, la búsqueda del poder y la violencia en todas sus formas.

La promoción del satanismo a través de los ídolos de la música, del cine y de los deportes, la exaltación del materialismo, del individualismo y la sed de poder sin límites y sin importar los medios, la corrupción de los gobiernos y de los políticos que se ponen de rodillas ante los nobles europeos, a quienes se liga con los Illuminati, no son  ficción, son realidades que no se pueden ocultar. El mismo Peña Nieto fue a Europa en donde se entrevistó con reinas y reyes que son parte de la nobleza que encabeza a los Illuminati.

La raíz religiosa de los Illuminati ha dado lugar a  novelas y películas como Ángeles y demonios, en donde se expone el móvil de los Illuminati, el control de la sede de la Iglesia católica, el Vaticano a través de grupos de poder como el lobby gay, expuesto por el Papa Benedicto y cuyo poder le permitió o le permite influir en las decisiones más importantes de la Iglesia.

La conexión de los políticos con prácticas satánicas de magia negra está documentada, el último ejemplo de tales prácticas lo ilustra la “maestra” Elba Ester Gordillo, cuya sed de poder la llevó a Nigeria en donde un brujo realizó una sesión de magia negra, todo esto y más lo revela el periodista José Gil Olmos en sus libros Los brujos del poder 1 y 2. Los políticos son reflejo de su sociedad, Gil Olmos afirma que la mayoría de los políticos son ignorantes y su afición al satanismo está documentada, con esas creencias ¿Qué podemos esperar de nuestros gobernantes?

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