miércoles, 10 de agosto de 2016

7919. ENTRETENIMIENTO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Entretenimiento.
Lo de tío Cacho no pintaba bien, ya desde su apócope, que le pusieron Carlos y quedó en Cacho. Al tío -predestinado-, le adornó la cabeza su primera novia formal (escandalazo en la Toluca de los años 40 del siglo pasado, porque faltando días para la boda, ya con  invitaciones repartidas, regalos recibidos y casa puesta, la Dulcinea del caso fue sorprendida sobre un amigo -de ella-, practicando la gustada suerte charra de la doma del potro). Sin creer en el mal fario, dos años después se casó con una cándida señorita quien, una vez cumplidos los ritos a que obliga nuestra madre natura y pasados los meses reglamentarios, dio a luz un robusto bebé que traía un lunar en la cara extrañamente parecido al de un vecino (segundo escandalazo y súbito divorcio ‘de común acuerdo’), que fue cuando algunas malas lenguas le empezaron a decir ‘el Cachos’. No lo intentó más y fue hasta ya mayor, sin papeleo y con la actitud con que un recién salido de un campo de concentración ve que se le acerca un policía,  inició una relación formal con una señora viuda, guapetona y simpática, a la que la familia le tomó cariño. Con la discreción que imponía la época -y el clima de Toluca-, vivían juntos y se le veía contento al tío, hasta que un día se supo que había terminado con ella, seguro de que lo engañaba o ‘lo iba a engañar’, pues había empezado a ir a un ‘Salón de Belleza’ y para él, eso era bastante para esperar lo peor. Fue cuando se le quedó ‘el Precachos’… pero, entienda usted, el que con leche se quema hasta a la crema le sopla.

Ayer, por cortesía (oootra vez), de un diario extranjero y oootra vez de la Gran Bretaña (“The Guardian”), le reventaron un escándalo a don Peña nieto, bueno, a su esposa, pero el objetivo es él, que la señora de todos nuestros respetos, nos importa un pito a los no adictos a las telenovelas ni al ‘Hola’ mexicano.

La información la comentó la prensa nacional diciendo que la señora de Peña usa un departamento en Miami, “propiedad del Grupo Pierdant, un potencial contratista del gobierno federal”, pues la nota de ‘The Guardian’, dice: “(que la señora de Peña)  utiliza una propiedad de lujo en Florida, Estados Unidos, comprada por una empresa que se espera compita por contratos lucrativos del Gobierno de México”.

O sea: si la señora se hospeda en ese departamento, si ese departamento es propiedad de esa empresa, si esa empresa ‘espera’ tener contratos ‘lucrativos’ (¿habrá empresas que quieran contratos ‘no lucrativos’?), entonces, estamos siendo informados de que se está cometiendo, sin lugar a dudas, el delito de ‘precorrupción’, tipificado en el código penal de la prensa del pelotazo, como ‘acto potencialmente deshonesto que en el futuro puede suceder’ (o no).

Demos por cierto que la señora se aloja en ese departamento y que es propiedad de quien dicen es… ¿y? Digo, aparte de la envidia por la vida de lujo que llevan quienes forman parte de la familia del capitán de este navío de muertos de hambre, el SS Mexico (sin acento que está en inglés)… ¿qué?... viven como ricos, son ricos, qué envidia… pero ¿qué?

La búsqueda insaciable de la exclusiva y la nota que más se vea en la red, lleva a estos excesos que en algo ayudan a enturbiar un ambiente de por sí muy turbio, pero también distraen la atención del respetable de cosas muy gordas, reales, que están muy mal y van pasando a la charola de los asuntos que el tiempo hará que se olviden, cosa que no interesa a ese estilo de informadores, pues lo de ellos es reventar cuetes.

Son muchos los expedientes sin aclarar, no nos distraigan con cosas que tal vez pudieran llegar a ser indebidas. Y también, ya podían dejar en paz a la esposa del señor que nos tiene que dar cuentas, él sí… ¿o será intencional?... son capaces.

Dejemos eso en paz, para comentar otra cosa a ritmo de samba:

Aunque parezca un arranque de optimista de capacidades diferentes (de idiota), este López piensa que no está del nabo el desempeño de algunos de los deportistas tenochcas que andan allá por Rio de Janeiro, compitiendo en las Olimpiadas. Dirá usted que es conformismo y no es eso, lo que pasa es que al del teclado lo aburren las competencias de desaliento masivo de pecho, el maratón de complejos de inferioridad y los cien metros planos de malas noticias, disciplinas en las que algunos tienen bien ganada su medalla dorada.

Los no pocos deportistas mexicanos (‘nuestros deportistas”, tiene un tufito de patriotismo de ocasión), que han quedado en quintos y sextos lugares, sin medalla de nada, no dejan de ser de los mejores 10 de entre los once mil competidores de los 206 países presentes en Rio de Janeiro, digo, por si le parece poco.

Además ha de tomarse en cuenta para lo que valga, el mérito adicional de que en nuestro país, el deporte no es un asunto de Estado, como para Rusia, por ejemplo; que en México no podemos hacer como en China, que para seleccionar a sus competidores pone a entrenar veinte millones de chinos en cada disciplina olímpica, escogen al mejor de cada una y lo mandan con órdenes estrictas de ganar o atenerse a las consecuencias; mucho menos tenemos la religión masiva al deporte de los yanquis (ni su cartera).

Lo que es más: todos los connacionales deportistas que lograron ir a esta Olimpiada, deberían recibir de manos del Presidente de la república, cada uno su medalla de oro macizo, nomás por haber superado sin anabólicos el obstáculo que es la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), bajo la atinada dirección de Alfredo Castillo, especialista en cuestiones deportivas y también en pacificar estados (pregunten en Michoacán) y procurar justicia a la toluqueña (acuérdese de la niña Paulette).

Pero igual, no es para tanto ni es tan importante: bien por ellos que andan allá, jugándose el físico en una ciudad tan peligrosa, pero acá nada cambiaría si regresaran con las 41 medallas de oro en disputa: no es para tanto, después de gritar ¡viva México, cab…!, se deshilacha rapidito esa, la hueca alegría del entretenimiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: