miércoles, 10 de agosto de 2016

7920. EL REBAÑO.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El Rebaño.

La guerra es el arte de destruir hombres, la política es el arte de engañarlos.
Jean Le Rond D' Alembert (1717-1783)
Filósofo, físico y matemático francés.


Fue un rotundo éxito la proyección de la película Escuadrón Suicida. Precedida por semanas de bombardeo publicitario, la cinta convocó a miles de personas que colmaron las salas de Cinépolis. Los Ramirez están de plácemes, la distribuidora dejó fuera de la jugada a Cinemex y el Rebaño se volcó obediente, tal y como se programó. La película es basura, violencia y sexo subliminal a través de las nalgas de la rubia irreverente, violencia sin límite que todo lo justifica, poniendo una vez más en juego el más puro maquiavelismo en donde se vale asesinar a tus colaboradores, como lo hace la mujer de color que representa a “los buenos” en la película.

Los buenos contra los malos, la vieja trama con la que se entretiene al populacho y que capta la atención de los jóvenes y de niños que son inducidos por sus padres desde muy tierna edad a las costumbres del rebaño. Así como en la realidad George Bush utilizó a Bin Laden para armar el perverso y trágico juego de las Torres Gemelas, así en la cinta se utiliza a los metahumanos malos parque salven al mundo de una bruja perversa: no importan los medios, lo que importa es que ganen los gringos.

Es una historia conocida, Orwell lo anunció en su novela 1984, la élite (Los Señores de la guerra), manejan a las masas a través del miedo, el odio, la violencia. La guerra es el ambiente propicio para manipular a los pueblos que demandarán más soldados en las calles con tal de sentirse un poco seguros, no importa si se pierde la libertad. (¿Libertad? ¿Qué es eso papá? Preguntarán los niños en unos cuantos años).

La guerra es el mejor medio para esclavizar a las masas, la Élite impuso al títere Calderón su guerra contra las drogas y así ganaron los dos bandos, la Élite trasnacional y la corrupta élite criolla. Siempre habrá narcos y terroristas a quienes culpar de la situación. A río revuelto ganancia de los corruptos.

Lo que sigue es extender el reino del terror de Escuadrón Suicida al mundo real. Clinton o Trump es lo mismo, los dos son títeres que se bailan al son que tocan los amos, el vecino país seguirá el guión que Orwell anticipó desde hace muchos años, el 9-11-2001 fue el primer paso. Mientras tanto, se somete a la sociedad a un bombardeo constante vía películas como Escuadrón suicida en donde el mensaje es directo: los problemas se resuelven a balazos.

Por cierto, el espíritu olímpico de hermandad que campea en Río es buen momento para asestar el golpe definitivo al proyecto social de Lula da Silva-Dilma Rouseff. Después seguirá Venezuela.

¿Hermandad? Un comercial toma frases de varios himnos de países del mundo en donde las palabras paz, hermandad, libertad, amor se repiten, no aparece ninguna frase de nuestro bélico himno nacional que comienza con la conocida frase: “Mexicanos al grito de guerra”. La mentalidad guerrera está en nuestro himno, en nuestra sangre, “un soldado en cada hijo te dio”, ése es el ideal de la élite criolla, un soldado (obediente, sumiso, ciego) en cada hijo.

Es la mejor forma de asegurarse la obediencia del rebaño, un lavado de cerebro que comienza en la más tierna edad en donde se nos imponen ideas y creencias que será la base de nuestra vida, de nuestras decisiones. La reforma educativa que está a revisión, aunque el gobierno no quiera, debería comenzar por cambiar nuestro belicoso  himno nacional.

El ex rector de la UNAM Pablo González Casanova lo dijo durante el primer foro Hacia la Construcción de un Proyecto de Educación Democrática convocado por la CNTE que ante un proyecto de globalización neoliberal que busca hacer de la educación una ‘‘cultura de la servidumbre’’, es preciso construir una verdadera reforma educativa que contemple una formación emancipadora y crítica, que defina con claridad dos principios rectores: los valores de la moral y la verdad, entendidos como la construcción de la defensa de lo colectivo por encima del bienestar individual, de la solidaridad y la cooperación, pero también de la crítica permanente de lo que ocurre y de aquello que lo genera; ‘‘debemos pensar más profundamente para dar esa lucha mundial y tormentosa por una educación emancipadora, a sabiendas que la nuestra es contra la globalización neoliberal que empujan las corporaciones empresariales, militares, políticas y mediáticas”.

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