jueves, 11 de agosto de 2016

7924. EL SUEÑO AMERICANO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

El sueño americano.
En la rama materna de este López, aparte de tía Victoria, de la que ya sabe usted algo  (pionera de las faldas ligeras, que en vida tuvo más colchones que la cadena Hilton International; que sabía todo de todos; poseedora de la lengua más temida de Toluca a la Patagonia, porque el que la buscaba la encontraba ¡y con esa su memoria!), aparte de ella, estaba la tía Rita (Clara, Clarita… Rita), también anciana y solterona pero intachable y temida por muy diferente motivo: era la jefa de etiqueta, protocolo, buenas maneras y responsable autonombrada de mantener en alto los blasones familiares cuyo lema en letras góticas, rezaba: “¡Pobres pero no pelados!”; y las señoras de la familia temblaban de que tía Rita fuera a criticarlas por algún error o transgresión al Manual de Carreño, en cenas formales o eventos sociales (de los de quedar bien): temblaban, su autoridad era indiscutida y su descalificación inapelable. Una vez, tía Rita tuvo el mal tino de criticar acre y severamente, como siempre hacía, delante de tía Victoria, a Silvia, sobrina favorita de esta, quien de aire la atajó: -“Pues sí… si tú lo dices, pero Silvita no parió una niña a escondidas ni la entregó de pecho a las monjas, como tú, tan fina… pero de alma negra -y ya luego fue que en la familia se decía que la pronta muerte de tía Rita fue a consecuencia de esto, pues aunque ya nadie se acordaba, era cierto y todos se acordaron (retroescándalo de postefecto letal).

Reportó ayer la prensa que 68 congresistas yanquis enviaron una carta a John Kerry, secretario de Estado de los EUA, expresándole su preocupación por la crisis de derechos humanos que se vive en México; no dejaron nada en el tintero: desapariciones, lenta reforma de las fuerzas policíacas, Ayotzinapa… están reapurados por nosotros. Se reporta en la nota que la carta obedece a “la revisión, por parte del Departamento de Estado estadunidense, sobre si México ha cumplido con las condiciones de derechos humanos establecidas en la Iniciativa Mérida, en la que el 15% de los recursos están condicionados a ello”.

Pues ni modo de ser tan cerreros como para no agradecer que estén preocupados por nosotros los tenochcas simplex (ojalá le hayan mandado copia a don Trump); lástima enterarnos que nuestro gobierno haya aceptado que nos “revise” el gobierno yanqui… pero, ya sabe: tienen alma de esclavos.

Ya en estas, sería bueno que nuestro Congreso siguiendo este edificante ejemplo, le mandara una carta a nuestro Poder Ejecutivo, recomendándole revisar las acciones del gobierno yanqui -gravemente violatorias de los derechos humanos-, para que no anden firmando iniciativas con el primero que pasa (y menos por la risible cantidad de 19 millones de dólares, si nuestro presupuesto federal es superior a 200 mil millones de dólares… digo). Nuestro Congreso no lo hará ni moverá cielo, mar y tierra para cancelar la infame Iniciativa Mérida que es el permiso escrito para que la Casa Blanca intervenga en nuestros asuntos, por tres razones: porque les importa poco; porque está de moda el “meaculpismo”; y porque no se van a arriesgar a que el tío Sam los acuse, vía alguna de sus ONGs, de complicidad con los violadores de los derechos humanos. Por todo eso y por timoratos.

La cosa es que usted no se vaya a tragar el cuentazo de que los yanquis se preocupan por los derechos humanos, nunca lo han hecho, es parte de su discurso amañado para conservar su influencia y control en medio planeta. Sin mencionar nada del siglo XIX (que no fue poco), sin recordar las dos bombas atómicas que echaron sobre ciudades sin ningún interés estratégico ni militar (contra lo que dispone la Convención de Ginebra y el derecho internacional), sin mencionar el bárbaro bloqueo a Cuba (nos vayan a tachar de castristas), sin nada de eso, nomás recapacite en algo de lo que sigue:

Desde 1946 el gobierno yanqui tiene funcionando en Panamá la “Western Hemisphere Institute for Security Cooperation”, llamada “Escuela de las Américas”. Oficialmente es una organización para instrucción militar del ejército de los EUA, donde se han entrenado más de 60 mil militares y policías de 23 países latinoamericanos.

Esa académica institución la llaman “Escuela de Torturadores”. Quien hoy es Presidente de la Universidad de Massachusetts, Martin Thomas Meehan (‘Marty’), siendo representante demócrata por Massachusetts del Congreso yanqui, declaró: “Si la Escuela de las Américas decidiera celebrar una reunión de exalumnos, reuniría algunos de los más infames e indeseables matones y malhechores del hemisferio” (no lo dijo Castro). En septiembre de 1996 el ‘New York Times’ comentó los manuales de tortura de la Escuela de las Américas que fue forzado a revelar el gobierno yanqui: “Ahora, los americanos pueden leer por su propia cuenta algunas de las lecciones nocivas impartidas por la Escuela de las Américas a miles de latinoamericanos cuyos manuales recomendaban técnicas de interrogación como la tortura, la ejecución, el chantaje, y la detención de familiares de los interrogados”.  

Como es difícil creer que la patria de Mickey Mouse, la Coca-Cola y la serie ‘Freinds’, sea lo que es, recuerde que George W. Bush, siendo presidente de los EUA, reconoció públicamente el 6 de septiembre de 2006, la existencia de prisiones secretas de la CIA; y que el Parlamento Europeo el 14 de febrero de 2007, destapó la realización de al menos 1,245 vuelos internacionales con detenidos secretos de los que se ignora que sucedió. Esas prisiones clandestinas no están sólo en Guantánamo o  Abu Ghraib, sino en más de 25 países con presos secretos de 28 países… y sí, para los yanquis, tienen una en Chicago, la Homan Square, con presos también anónimos y sin cargos, conforme dicta la “Alternative Policing Strategy”.

Si algo lejanamente similar a eso sucediera en México, sería hiperventilado por estos falsos defensores de los derechos humanos, hipocritones Tartufos, que ensucian la historia de un país que fue y dejó de ser el sueño americano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: