viernes, 12 de agosto de 2016

7933. POEMAS.

Por el Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez.   
Sociólogo, docente universitario, investigador y poeta.
Desde el Estado de Guanajuato. México. Para
Tenepal de CACCINI






EL ÁRBOL

Las veloces golondrinas,
cierran las ventanas del cielo,
multiplicidad de movimientos
muchedumbre sin fronteras.

Abajo,
locomotoras que aúllan
el dolor de los migrantes
que trepan,
pletóricos de pavor.

Pequeñas realidades inconexas,
en el círculo blanco del tiempo.

Naúfragos en tierra.
Islas de indiferencia y cenizas
los marcan.

Sus ojos inquietos buscan
el azul liberador del cielo
y la verdadera luz del sol.

Mientras,
el corpóreo ombú
fantasmagórico
un árbol monumental
imagen salida de un negro sueño,
extiende sus manos vacías
recibiendo páginas sepias
que le deposita el viento
con residuos de palabras.

EL BOSQUE HERIDO

Una algarabía de colores
semeja un arco iris caleidoscópico
rompe con el negro de las nubes nocturnas
y frías.
Aunque el bosque
amanecerá herido
brota de él un humo gris azulado.
Los árboles mandan
señales del fuego apocalíptico.
Batahola de extinción,
la tierra, de dolor preñada
las aves huyen
no es el invierno que las aleja.
Hay exilio de aromas florales
y se oscurece el verde de la esperanza.

OCRE HOJARASCA

En la floresta adormecida,
un árbol danza solo
entre los brazos del viento.
Una alfombra de hojas sangrantes
dejó el otoño perdidas.
Ocre hojarasca.
Los pensamientos pasan como ráfagas
ráfagas de historias…
Hay que excavar hondo
como un abrecaminos
en la memoria.
Luchar contra la invasión
de olvidos
que siempre se propaga.
Navegar por ríos de rústica melancolía,
que son siempre afluentes
de un río como mar.
En la orilla,
un arbolito enclenque,
mutilado,
se empieza a secar.
Yacen en él,
enigmas y fantasmas,
que han pasado por la criba
de un laberíntico mundo
poblado de seres
etéreos e inmaculados.

ODISEA

El bosque vuelve apocalíptico
el silencio.
Los árboles están ansiosos
por la espera.
Todo es equilibrio y paz.
Se apacigua el viento
y conversa con las nubes.
Las Monarcas,
mariposas viajeras,
migran de norte a sur.
Inquietas sombras,
mosaicos de vida
pétalos deshojados
caen del cielo azul.
Naufragas naranja y oro,
embriagadas de sol
llegan a su isla.
Fin de la odisea.

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