sábado, 13 de agosto de 2016

7935. SEGUIR.

Por Isabel M. Glez. (Izza Glez)
8/agosto/2016
Escritora, y poeta, desde,
Pto. Vallarta, Jalisco.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Un día decides comenzar una aventura, te llenas de sueños y esperanzas que te van llevando de la mano por un camino desconocido, con el tiempo aprendes a escuchar esas voces que te vigilan fuera del camino, haciéndote sentir como el protagonista de un libro.

Con el paso del tiempo, esa sensación de emoción que te invadía totalmente al iniciar el trayecto, va desapareciendo poco a poco, pero existe dentro de ti una fuerza interior que te impulsa a salir de ese obstáculo que se encuentra frente a ti, es ahí donde sin saber cómo ni la razón, continuas yendo a lo desconocido. Cuando empiezas con la idea de ser o hacer algo, te invaden mil dudas, mil opciones que intentan sacarte de tu centro, obligándote a darte por vencido, y muchas veces lo logran, pero lo importante en esta travesía no es cuantas veces salgas a tratar de regresar del espacio donde querías salir, ya ese maratón titánico que has emprendido se ha vuelto parte de tu ser.

Ya la vida como la conocías no existe, se ha vuelto un mundo gris en el que no encuentras emociones que te iluminen. Más tarde, te das cuenta que eres parte de esa plegaria misteriosa que nos hace regresar. Ves como con cada palabra te hace regresar a tus recuerdos, encuentras encantadora la manera en que cada día te hace morir para resurgir cada mañana con una idea que te impulsa, y así vives ese proceso de masoquismo. Hasta que dos pasos más adelante encuentras esa luz que buscaste por tanto tiempo, un mundo nuevo que te regala magia, sorprendido te acercas intentando comprender cómo es que lo has conseguido, si tantas veces caíste en el camino.

Pero esa flor marchita que creías ser, ahora luce radiante, tan viva como el primer día en el que todo comenzó, ahora disfrutas de los placeres que te otorga todo el sufrimiento, desvelos, desilusiones y esperanzas perdidas que viviste. Aunque tal vez en este momento te encuentres al igual que yo en proceso de atravesar ese túnel para llegar a obtener tu sueño, no desesperes, aun falta mucho camino por recorrer, muchas experiencias por vivir, mil cicatrices que te muestren las enseñanzas que ocuparás en algunos años más.

Solo recuerda ese primer día donde decidiste avanzar, y cada minuto que te sientas derrotado, toma ese recuerdo y utilizarlo como el motor que te lleve aun más lejos de lo que planeaste, y si aun sigue sujeto a ti el miedo, abrázalo y llévalo contigo para mostrarle cómo a lo que realmente debes temer es a quedar varado, a no intentar, a permanecer estático resguardándote de la tormenta. Todo puede ser fácil si encuentras con ingenio una manera de resolverlo, al fin de cuentas siempre llevarás contigo mismo esos sueños que debes conservar en lugar de desechar junto con esa parte de ti que los creo, de lo contrario al olvidar cada sueño, se ira con el cada momento de tu vida, haciéndote quedar muerto aunque siga latiendo tu corazón.

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