martes, 16 de agosto de 2016

7944. ¡MARGARITA, PRESIDENTA!

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

¡Margarita, presidenta!
El diario Reforma publicó ayer una encuesta en la que se preguntó a la gente por quién votaría para Presidente de la república. Pusieron a  votar a los encuestados en ocho diferentes planillas de mentiritas, con diferentes candidatos; con Margarita Zavala, sin ella; con Osorio Chong, sin él; con alianzas y sin alianzas. El único que presentaron en todas y siempre solo fue al Pejehová (porque él ha dicho que no se alía ni con su señora mamacita o por mala fe, por lo que sea, pero él -perdón, Él-, con Morena, contra todos en diferentes combinaciones y combos).

El súper ganador en esa encuesta, es el afamado Pejeremías, don López Obrador, terror de unos, esperanza de otros. De las ocho planillas gana en seis y empata en una. Pierde ante Margarita Zavala, si el PRI va con Osorio Chong y el PRD con don CdMancera. Empatan ella y el Pejenmascarado de Plata, si se añade a la planilla Jaime Rodríguez, el ‘Bronco’.

Dejando de lado que en México, las encuestas son una de las 14,329 cosas en que no hay que confiar, sí es interesante que pudiendo mentir diciendo que el Peje no pinta, resulta que es el que más pinta. Tal vez no debería llamar a nadie la atención, porque el señor siempre está en campaña, pero tal vez eso sea lo más llamativo, que no harta a la gente aunque su discurso esté más oído que ‘Bésame mucho’ (de Consuelito Velázquez): ‘El pueblo bueno’; ‘Todos son unos cochinos’; ‘La mafia del poder’; ‘Lo que diga mi dedito’… pero la gente no se cansa de él.

(Dejemos esto en baño María, para meter al fogón otra cosa que ya verá que se relaciona con el ‘El Peje sí tiene quien le escriba’): según publicó Consulta Mitofsky el año pasado, los mexicanos confiamos en las universidades, la iglesia y el ejército, con calificación superior a 7 (las campeonas son las universidades con 7.3); después, seguimos confiando, con calificación superior a 6, en la Comisión Nacional de los derechos Humanos, las estaciones de radio, medios de comunicación, empresarios, Suprema Corte, bancos, cadenas de televisión (?) y el INE (que aprueba de panzaso con 6.1).

En lo que los mexicanos no confiamos es en Presidencia de la república, sindicatos, senadores, policía, diputados y partidos políticos, que sacaron 4.9 de calificación (el año pasado Presidencia reprobó con 5.7 de calificación, se supone que ahora anda en 3.9… abajo del judicial más gandalla, del diputado más dormilón y del partido menos serio, escoja usted el de su preferencia).

En resumen: los mexicanos estamos dispuestos a confiar en un banquero antes que en el Presidente (y eso, calienta); confiaríamos en la palabra de don Beto Rivera, cardenalazo de nuestra vidaza, antes que en un Senador (y eso, está de pensarse). Conclusión: los mexicanos no confiamos en nuestros gobernantes y, claro, usted está pensando que para llegar a eso ya se podían haber ahorrado la encuesta, pues es de sobra conocido y rancia tradición nacional de frontera a frontera y de costa a costa, del Pico de Orizaba a las playas de Veracruz, que el gobierno no es de nuestra confianza.

Si es justa la percepción de la gente es otra cosa, porque ya hablando en serio, si el gobierno de verdad estuviera de plano tan tirado, sería imposible de vivir en el país, a menos que usted piense que no hay epidemias asolando todo el territorio por Gracia del Altísimo.

Sin que parezca defensa de lo indefendible que es el gobierno, no podemos ni imaginar lo que sería México si de verdad no funcionara por encima de lo meramente aceptable: que lo normal es que salga agua de la llave y se encienda el foco cuando apachurramos el apagador (que se llama así y no ‘encendedor’, nomás para tener idea de lo que es el surrealismo nacional). Por mal que haga todo, hay puentes, carreteras, aeropuertos, puertos, hospitales y no están las calles rebosantes de montañas de basura, no camina uno en las banquetas sobre mantos de cucarachas ni sale uno con raqueta para espantar a las ratas. Dirá usted, claro, que nomás eso faltaba… y sí, nomás eso faltaba, pero tampoco es cosa de imaginar a nuestro país como a Haití después de los sismos. Dicho lo cual, la reprobación del gobierno es merecida, porque nada hay que justifique su desempeño mediocre. Tienen todos los recursos y meten la pata muy por encima de lo generalmente aceptado.

Ahora sí, tome la olla de las encuestas y junte ambos asuntos: el Peje sigue y sigue con sus seguidores siempre fieles porque el gobierno federal (este y los anteriores), sigue y sigue cometiendo pifias, no tanto porque Él haya sido la solución de los problemas de la Ciudad de México cuando la gobernó, tan mediocremente como nos gobiernan todos, con la misma corrupción de siempre, aunque Él fuera taaan decente, porque hay que creerle y tener mala memoria (casos Ponce, Bejarano, fideicomiso en que trabó la contabilidad de los segundos pisos, etc.). Impulsan al Peje las barbaridades de quienes tienen la responsabilidad de gobernar.

Pero, ¡espere! (como en los infomerciales de la tele). Hay otro resultado de la encuesta que publicó el Reforma: por partidos el ganador es el PAN con el 27% de intención de voto; seguido por el PRI con el 22%; Morena, en tercer lugar con el 18%... los demás no cuentan.

Sí, el PAN, pero con Margarita Zavala (con el Niño Anaya, pierden horriblemente, según esta encuesta).

Lo ha dicho antes este López y lo repite: todo en nuestro país se arreglaría con mujeres en la presidencia unos cuantos sexenios, por muchas razones que no vienen al caso, pero que en el de doña Margarita vale la pena tener presente: sí es una profesional de la política; sí sabe cuál es la dinámica y los meandros del poder grandote; no va a llegar a Los Pinos a ver que se roba porque no necesita (ya luego, con la pensión de ella y la de su marido, expresidentes los dos, les alcanzaría bien para su gasto); y lo más importante: su cerebro es a toda prueba, nomás imagínese lo que es ser esposa de mi general Calderón y no andar babeando.


Sí, ¡Margarita, presidenta!

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