viernes, 19 de agosto de 2016

7957. LA INFINITA BELLEZA OLÍMPICA.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.  
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

TU REGRESO

Abro los ojos y te miro,
impasible has llegado de regreso,
amor de cada día, amor austero,
amor que me derrumbas y motivas,
sin cantos de haber sido el primero
amor para gastarse a carretadas,
a puños de caricias, a besos
amor para usarse a cada instante
que enciende las venas, que arde.
amor, gracias por el regreso.

eliseo.

Los juegos olímpicos tienen la belleza histórica que redime a la humanidad por varios aspectos. No hay duda que al menos por algunos momentos dejamos de ser la especie destructora de la naturaleza y retomamos la parte hermosa que es la demostración deportiva: MÁS ALTO, MÁS FUERTE, MÁS RÁPIDO.

No hay forma de negar la implacable belleza de las mujeres y hombres cuando se cultivan física y mental; vemos atletas en las diversas disciplinas que reconcilian a la humanidad frente a tanta obesidad que ha generado la mala educación que nos ha heredado el mercado del... ¡compre y coma lo que le digo, aunque después le genere enfermedades!

Así es el mercado de la obesidad: comida chatarra, bebidas sobre-endulzadas; alcohol en diferentes variantes, y al final, toda una gama de productos que retan la fuerza de voluntad para mantener la belleza física que se hace tan evidente y hermosa en los participantes de los juegos olímpicos.

Es una lástima que tanta estética, tanta expresión de belleza no sea acompañada por una conducta más coherente de los gobiernos de cada país. Que en lugar de enaltecer los principios por los que nacieron estos juegos (Para enaltecer la representatividad de cada ciudad entre Atenas y Esparta). Por desgracia hoy responden más a las marcas comerciales que patrocinan a determinados deportistas, y a los intereses de gobiernos que necesitan manejar la imagen del éxito  vestido de deportista.

Por ejemplo, el presidente Peña Nieto se encuentra acorralado por la miseria de los resultados deportivos de los atletas mexicanos; hasta hoy jueves 18 de agosto apenas se ha logrado una medalla de bronce "mal ganada", es decir sin méritos; pero que de alguna forma le ha servido al presidente para enviar felicitaciones al deportista que ha ganado tal reconocimiento.

Digo que es mal habido la medalla, porque en realidad el boxeador mexicano fue superado claramente por el deportista iraní en la primera ronda, incluso antes del veredicto, los propios comentarista nacionales lo aceptaban... ¡hasta que los jueces decidieron darle el triunfo al mexicano...! y como exclamación solo dijeron...: ¡bueno, después de todo ya nos han robado a nosotros en otras ocasiones...!

Rápidamente recordé lo que pasó en el  mundial de futbol hace dos años y la frase de ¡NO ERA PENAL! repetido hasta por Peña Nieto. Recordé con cuanta hipocresía se alimentó el rencor en contra de los holandeses para tratar de ocultar nuestra frustración; desde luego que los comentaristas no reconocieron que en realidad, en aquel recordado partido de futbol contra Holanda, se había cometido, antes de la jugada polémica, un penal descarado a favor de los holandeses... ¡pero eso no les importó... lo fundamental era echar le culpa a los otros de nuestros males!

Al final todo esto nos muestra cuanta miseria se tiene desde los intereses de los gobiernos y las marcas comerciales; situación que contrasta con la INFINITA BELLEZA FÍSICA HUMANA... ¡cuando se cultiva mente y cuerpo!

Hoy se repite la historia de cada 4 años con los directivos del deporte, terminan por lanzarse lodo entre ellos, pero ya se gastaron o robaron el presupuesto que debe ser para el fomento del deporte de alta competencia, los resultados generan ganas de llorar. De manera justa México debería llevar CERO MEDALLAS, pero por una mala decisión, dejaron fuera a los competidos de Irán, y hoy la prensa y los directivos se cuelgan de ella para no caer en la ignominia social, que aunque no lo crea... aunque no lo crea; en menos de un año se va a olvidar...

De cualquier forma, en lo personal disfruto y agradezco a la vida que ante mis ojos se presente tanta belleza física y mental, la margen de las marcas comerciales que no necesariamente enaltecen toda esta estética; aunque en determinados casos reconozcamos que si logran generar mejores circunstancias para estas bellos deportistas.

Definitivamente me siento agraciado con el disfrute del momento, y lamento la mendicidad con que se sigue engañando a la sociedad para manipularla..., siempre ha pasado con las fanáticos..., eso no está en mi control..., solo soy aficionado y admirador.


Un abrazo y hasta siempre.

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