jueves, 1 de septiembre de 2016

8009. ¡HAY UN DIOS!

Por el Sr. López
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

¡Hay un Dios!
No es de este López la frase; sinceramente no recuerda de quién es o si nunca lo supo (no vaya a detectar otro plagio el radar de la pureza ética nacional), pero va más o menos así: “Antes la gente decía: -Bueno, menos mal que se perdió todo, menos el honor –y ahora se dice: -¡Qué bueno que nomás perdimos el honor!

En México hemos tenido presidentes de chile, de dulce y de manteca; ahora tenemos uno que en su propia definición, es pragmático y desde ayer sabemos que además, para él, las palabras valen madre.

Mire usted: cuando don Trump dice: “(…) nuestros enemigos, México y otros” (julio 10 de 2014); “Boicotear a México (…) No respetarlo” (junio 26 de 2014); “No quiero nada con México (…) y que dejen de estafar a Estados Unidos” (marzo 6 de 2015); “México no se aprovechará más de nosotros (…) les voy a construir el muro más grande que jamás hayan visto. Y adivinen quién lo va a pagar: México” (mayo 11 de 2015); “Cuando México nos manda gente, no nos mandan a los mejores. Nos mandan gente con un montón de problemas, que nos traen drogas, crimen, violadores” (junio 16 de 2015). “México no es nuestro amigo” (junio 30 de 2015).

Según las propias palabras de nuestro Presidente (entrevista con López Dóriga del 16 de agosto pasado), él entiende las barbaridades que Trump dice, como “señalamientos”, “planteamientos”, “apreciaciones distorsionadas”. No señor Presidente: son insultos. No es que don Trump no “esté en el contexto genuino”, que no aprecie “la verdadera relevancia que tiene la relación entre México y Estados Unidos”, no, señor Presidente, el tal Trump dice que nuestro país defrauda al suyo, que los estafamos, llama a boicotear a México, a no respetarlo.

En esa entrevista dijo don Peña Nieto: “No puedo estar de acuerdo con varios de los señalamientos, pero, te repito, seré absolutamente respetuoso (…)”. No, otra vez, no, señor Presidente Peña Nieto, usted es el Jefe de Estado de nuestro país, usted nos representa a todos los 120 millones y usted no puede ser “absolutamente respetuoso” en nuestro nombre con quien tiene como discurso insultarnos. No señor.

Es sabido que para algunos ya son insustanciales, poco prácticas y pasadas de moda, palabras como dignidad, respeto y honor. De acuerdo. Que cada quien haga de su vida un papalote. Pero aquí estamos hablando de otra cosa: un Jefe de Estado no puede convertir un discurso de odio y racismo en “diferencias de opinión”, “apreciaciones distorsionadas”; un Jefe de Estado no recibe a un candidato en campaña a la presidencia de otro país, sin entender que por ese solo hecho lo fortalece, le concede una importancia que tal vez no tenga nunca si no gana su elección: jamás había recibido un Presidente de México a un candidato a la Casa Blanca (y cuando don Peña Nieto dijo a López Dóriga, que ya se había reunido con la señora Hillary Clinton, no mencionó que eso fue hace dos años, el 5 de septiembre de 2014, no como candidata, sino como exjefa del Departamento de Estado del gobierno de los EUA. No nos mientan con medias verdades).

Los medios nacionales destacaron que el Presidente, en la conferencia de prensa después de más de una hora de conversar con Trump, dijo: “Mi prioridad como presidente es proteger a los mexicanos donde quiera que ellos se encuentren (…) Es mi responsabilidad y la seguiré cumpliendo”. Está bien. Ahora explíquenos señor Presidente (ténganos paciencia), cómo protege a los mexicanos invitando a conversar en Los Pinos a un candidato de otro país que se dedica a insultarnos y nos ha declarado país enemigo.

Debe haber alguna razón para que a un mequetrefe como Donald Trump lo reciba nuestro Presidente; ahí cuando tengan un ratito nos explican. Sí nos interesa, porque no a cualquiera lo reciben en el hangar presidencial, lo espera el Estado Mayor Presidencial, lo transporta un helicóptero oficial a la residencia de nuestro Poder Ejecutivo, sin ser representante del gobierno de otro país, ni gobernante, ni nada, que es exactamente lo que Trump es: nada, sino un tipo que insulta a México y los mexicanos. Alguna razón debe haber para que nuestro Presidente trague tanto gargajo ajeno.

Pero, si es tendencia, ojalá el Presidente siga recibiendo a algunos otros que hasta el momento no ha recibido, como a los familiares de los 49 bebés quemados vivos en la Guardería ABC (prometió recibirlos cuando era candidato, en junio de 2012; un grupo de padres le hicieron plantón frente a Los Pinos del 6 al 11 de octubre de 2014… y no los recibió, pero eso sí, les puso dos tuits el 5 de junio de 2015, ¡padre!). Y que también reciba a los representantes de la CNTE (aunque sea a escondidas, hombre, ¡qué tal que arregla eso!).

No dudemos por sistema de nuestros gobernantes, insisto: alguna razón debe haber. Esperemos a que sea oportuno y prudente que nos expliquen, porque mientras nuestro Presidente dice que le dejó muy claro a Trump que México no va a pagar su muro, don Trump dice que nomás dejó claro que sí lo va a hacer y que de lo que no se habló fue de quién lo paga, que eso lo verá después. ¡Chin!

De tan obvio, da pena decirlo: no hay que tratar de hacerse amigo del enemigo. Cuando Chamberlain, el más bobo Primer Ministro de la historia de la Gran Bretaña, fue a ver a Hitler en 1938, para sacarle-limosnearle una firma de que no habría guerra, a cambio de dejarlo robarse parte del territorio de la entonces Checoeslovaquia (Pacto de Munich), Winston Churchill, le dijo a él en su discurso ante el Parlamento británico (y eran amigos): “Le dieron a Usted a escoger entre el deshonor y la guerra. Usted ha escogido el deshonor y tendrá guerra”.

El Presidente decidió sin ninguna necesidad, hablar con el que NO será Presidente de los Estados Unidos, sobre un muro que NO será construido, respecto de medidas contra los mexicanos que NO serán adoptadas… a un precio muy alto. Y si Trump llegara a ganar, el precio sería todavía más alto, tanto, que él no lo imagina.


Anote la fecha, no la olvide: ayer se decidió el 2018 porque ¡hay un Dios!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: