viernes, 2 de septiembre de 2016

8013. DE RISA.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

De risa.
Perdone la necedad, pero no es cierto que la mañana del 3 de julio de 2008, el presidente Calderón recibió en Los Pinos al candidato republicano a la presidencia de los EUA, John McCain, como afirmaron ayer algunas prestigiadas plumas de la prensa nacional.

Ese día el señor McCain sí estaba en México y sí fue recibido -en privado-, en Los Pinos por el Presidente de la república (después de ser recibido por la Morenita del Tepeyac en la basílica), pero era Senador y no fue candidato sino hasta dos meses después, el 4 de septiembre de ese año, al obtener el voto de los delegados de su partido en la Convención Nacional Republicana que comenzó tres días antes, en la ciudad de Saint Paul, Minnesota.

Por supuesto que don McCain andaba como loco tratando de ser candidato de su partido en las fechas que visitó México y por eso vino, para tratar de jalar el mayor número posible de votantes latinos de su país, pero el Presidente de México no recibió a un candidato oficial en campaña, ninguno lo ha hecho… hasta Peña Nieto.

Aunque el tipo este, Trump, no fuera por sus propias declaraciones enemigo de México, aunque no hubiera insultado al país y a los mexicanos hasta aburrirse, si no hubiera dicho a los cuatro vientos cuánto desprecia a nuestro país, si fuera un señor respetuoso, prudente y correcto, no debía ser invitado por nuestro Jefe de Estado, porque está en campaña política, nada más por eso y porque no es una campaña en Burundi o Finlandia, sino en el país vecino nuestro con el que tenemos una larga historia, cargada de desencuentros graves, algunas coincidencias amables y hoy por hoy, en medio de circunstancias comunes que -a pesar de la inmensa desigualdad que existe entre ambas naciones, en todos los órdenes-, han llevado las cosas a la mutua necesidad: ninguno de los dos países puede prescindir del otro; y todo eso suma a no hacer nada que pueda interpretarse como intervención de ninguna clase en el proceso electoral de los EUA (¿o qué tal nos caería que un candidato mexicano a la presidencia fuera invitado oficialmente a visitar la Casa Blanca?)

Y si el Trump ganara las elecciones en su país, tampoco debería ser invitado por nuestro Presidente. Por supuesto tendría México que sostener la relación bilateral, necesaria para ambos países, pero por las vías diplomáticas institucionales, por la vía legislativa normal, a través de las cámaras de comercio, pero nada hay que exija a nuestro Presidente ser anfitrión o cuatacho del Presidente de los EUA, mucho menos cuando ha declarado abiertamente tantas cosas en contra de México.

No es difícil que uno por ser mexicano pierda la objetividad al tratar este lamentable asunto. Veamos algo de lo que comentaron tres agencias internacionales de noticias: la Associated Press -de los EUA- dice: “Con un estrechón de manos, un presidente mexicano que ya tenía un índice de popularidad en mínimos históricos pareció sumirse en un foso tras recibir formalmente a Donald Trump (…)”. La Bloomberg -de los EUA-: “(…) la tibieza de Peña Nieto le costará aún más desaprobación de la ciudadanía (…)”. La DPA -de Alemania-: “La visita de Trump, el último golpe para un debilitado Peña Nieto” (al que califican de “un descolocado presidente”).

También la prensa extranjera lo hizo tiras: ‘New York Times’: “Trump viajó a territorio hostil para dialogar con un presidente que abiertamente pudo haberlo dejado en ridículo (pero Peña Nieto) se mostró conciliador, incluso cuando el candidato republicano expresó abiertamente que ‘no habían definido quién pagaría el muro’”; ‘Le Monde’ -Francia-: “(…) la apuesta de Donald Trump al ir a México fue arriesgada pero sus posibles beneficios para él eran mayores que para Peña Nieto, quien actualmente vive sus niveles de popularidad más bajos”. ‘Der Spiegel’ -Alemania-: “(Donald Trump) hasta el momento no ejerce ninguna función y ya puede poner en peligro a los mexicanos”. ‘El Clarín’ -Argentina-: (citando a Enrique Krause): “No es valiente reunirse en privado con alguien que ha insultado y denigrado a los mexicanos. No es digno ni siquiera tener un diálogo”, y agrega: “¿cuáles podrían haber sido los beneficios para Peña Nieto de invitar a Trump a Los Pinos?”; ‘O’ Globo’ -Brasil-: “(…) después de realizar un viaje relámpago a México para reunirse con Peña Nieto, el candidato republicano parecía incluso más belicoso que en materia migratoria”.

La organización de análisis sobre asuntos internacionales ‘Atlantic Council’, con sede en Washington, publicó: “Es inexplicable que el presidente Peña Nieto le ofrezca legitimidad a un candidato que de manera permanente ha sido hostil contra su país”.

En desesperado control de daños, ayer habló hasta la ronquera nuestra Canciller, Claudia Ruiz Massieu (abogada, diputada y secretaria de Turismo, fueron sus credenciales para que don Peña Nieto la nombrar secretaria de Relaciones Exteriores), y cada palabra suya hizo más evidente su incapacidad.

El mismo Presidente publicó ayer una carta en ‘El Universal’ (¿Para qué me reuní con Donald Trump?), en la que aclara su “absoluto respeto el proceso electoral en Estados Unidos” (¿y?); que “El diálogo es un principio básico de la democracia” (y en el matrimonio… ¿y luego?); que le dijo que “los mexicanos nos sentimos agraviados (…) que merecemos respeto, que somos gente honesta y trabajadora (…)”, y no se da cuenta que eso nos enchila más a los mexicanos: son reclamos de peón acasillado al hacendado que no aprecia los esfuerzos de su peonada, reclamos de esposa sumisa al esposo patán (-“Yo aquí haciendo tu comida, planchando tu ropa… ¡y puros malos tratos, Donaldo!… con nada estás contento”). También nos aclara el Presidente que “(…) era fundamental poner en su justa dimensión la importancia que tiene México para Estados Unidos (…)”, ¿ve?, como señora maltratada (-Ya me llorarás, Donaldo, ya me llorarás cuando tengas que bañar tú a los niños y llevarlos a la escuela y hacer tareas… ya me llorarás”).


Lástima que sea tragedia porque es de risa.

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