lunes, 5 de septiembre de 2016

8020. NOS VEMOS EN EL 2018.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Nos vemos en el 2018.
Los políticos deben tener entre sus habilidades la del control de daños. Es natural tratar de mitigar las consecuencias de una metida de pata, salida de tono o pifia evidente. Pero también hay casos y cosas en las que no hay nada qué hacer.

El duque de Medina-Sidonia, Alonso Pérez de Guzmán, que de barcos sabía lo que un sastre de violín, fue nombrado por el rey de España, Felipe II, ‘Gran Almirante de la Grande y Felicísima Armada Española’ (la ‘Invencible’, como después la llamaron los ingleses, en son de burla), cuya misión era invadir Inglaterra y tumbar del trono a Isabel I. El Rey puso al señor Pérez al frente, porque se le murió de tifo el que había nombrado y no encontró otro de buen nivel entre la aristocracia… y un pelado no iba a recibir tal honor. Como usted sabe, a la ‘Invencible’ le fue un poco peor que mal y don Pérez regresó casi remando en una lancha a informar la desgracia; entonces el propio Rey de España escribió al margen de una de las cartas en que le reportaban la terrible derrota: “No hablar de ello”. ¿Ve?, hay veces que lo mejor es nomás cerrar el pico, recoger las muelas y retirarse sin mucho cojear.

Cuando en la Segunda Guerra Mundial, el general Douglas MacArthur salió como conejo de las Filipinas, huyendo de la flora japonesa, al llegar a Australia cuando los reporteros y la gente esperaban alguna declaración heroica, nomás echó un discursito sobre las órdenes que había recibido del Presidente de los EUA y sin dar explicaciones sobre su evidente derrota y huida, remató: “Y volveré”. No había control de daños posible.

Don Videgaray, exitoso secretario de Hacienda de nuestro país, acompañado por el mayordomo de don Peña en el PRI (un señor de nombre Enrique Ochoa Reza), salieron el viernes pasado en el programa de televisión “Si me dicen no vengo”,  defendiendo al Presidente de la república por haber invitado a la residencia oficial de Los Pinos al candidato Donald Trump, con argumentos de orden económico porque ‘no vaya a ser que gane Trump y no seamos sus amigos’, y diciendo mentiras tamaño catedral como que Trump va para arriba en las encuestas y que si llega a Presidente puede cancelar el Tratado de Libre Comercio si le pega la gana, entonces se da uno cuenta de varias cosas, la mayoría de las cuales no se pueden escribir, pero cuando menos dos sí: no saben cuándo mantener cerrado el pico y no saben que no es posible el control de daños después de una explosión atómica, que eso es políticamente la visita de don Trump, a invitación de nuestro Poder Ejecutivo.

Por cierto: la canciller Claudia Ruiz Massieu no estuvo presente; o sea: la responsable directa de las relaciones exteriores del país prefirió no ir a hacer la pública defensa de lo que públicamente es indefendible… bueno, a ver si no se la cobran.

Decía arriba que dijeron mentiras porque aseguró don Ochoa que don Trump está repuntando en las encuestas y bien puede ganar la elección y ser presidente de los EUA. No es cierto.

Trump no está cerca de ganar las elecciones en su país porque los votos que se cuentan allá no son como acá, pelado por pelado, sino ‘votos electorales’: en los EUA la elección no se hace con el voto popular, sino mediante un ‘colegio electoral’ de 638 miembros. Si un candidato gana por un solo voto popular un estado, se lleva completo el valor electoral del estado. Por ejemplo, California tiene 18 millones de votantes, si doña Hillary gana por un voto, se lleva completos los 55 votos electorales que vale ese estado, como si hubieran votado por ella los 18 millones.

En votos del peladaje de allá, la diferencia entre la señora Clinton y Trump puede parecer menor (al 15 de agosto por ahí del 6% arriba doña Hillary); pero en votos electorales, los expertos yanquis no están dispuestos a apostar una hamburguesa por don Trump, pues la doñita al 7 de agosto, parecía tener amarrados ya 538 votos del colegio electoral.

Por algo los republicanos de la mera puntita de hasta arriba están tan preocupados por una derrota que califican como la peor que hayan tenido en su historia. ¿Esto significa que ya no tiene esperanzas don Trump?.... no, en política las cosas son cambiantes y si mañana hay un atentado terrorista modelo Torres Gemelas, le aseguro a usted que se voltean los electores y trepan a Donald. Bueno y también si la abuelita de su texto servidor tuviera ruedas.

Y por lo que toca a que don Trump podría anular el TLC si un día se levanta de malitas, pues tampoco es cierto. Don Videgaray soltó con la seguridad de quien sabe que el de enfrente no tiene idea del tema que el artículo 2205 del TLCAN: dice que “Una Parte podrá denunciar este Tratado seis meses después de notificar por escrito a las otras Partes su intención de hacerlo. Cuando una Parte lo haya denunciado, el tratado permanecerá en vigor para las otras Partes” (denunciar aquí se lee como anular, cosas del derecho internacional). Bueno pues sí, pero no, porque no dice “un presidente”, sino “una parte”, o sea un país.

En la práctica, don Trump necesitaría la aprobación de su Congreso y la de otros 22 estados de los EUA, que son ‘asociados’ al TLC y cuyos congresos locales lo aprobaron cuando se firmó; no lo dice el del teclado, sino dos exembajadores de los EUA en México: James R. Jones y Antonio Garza, aparte de Luis Rubio, representante del gobierno mexicano en el equipo de negociaciones del TLC, que algo ha de saber (igual que nuestro Secretario de Hacienda).

Pero igual: ni con las premisas falsas que adujeron en la televisión el Secretario de Hacienda y el Presidente Nacional del PRI, se justifica que se haya invitado a Los Pinos a un señor que ni es Presidente de los EUA ni nos ha mandado recado de que ya no hay TLC.

No sabemos (ni sabremos), por qué lo hicieron. Sí sabemos que estos señores no sienten agravio cuando algún político extranjero insulta al país.

Por supuesto esta pifia no tiene consecuencias prácticas. En esta jugada los únicos que pierden son don Peña y su partido. Nos vemos en el 2018.

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