miércoles, 14 de septiembre de 2016

8061. LAS CLASES DEL CHA, CHA, CHA.

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y escritor.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

¡Claro que sí! Si se quiere aprender algo que desde luego no se sabe, se deben tomar clases al respecto y si ya se sabe y conoce el asunto, se debe actuar con clase.

Sin pretender ser negativo ni fatalista, cae uno en la conclusión, acertada para muchos, errónea para muchos otros de que “Todo tiempo pasado fue mejor” y fíjense como sí. En esos tiempos pasados había clases de cha, cha, cha y de muchas actividades más, no tantas como ahora, la gran diferencia (Diferiencia, dijera Toño Ochoa), es que la gente asistía y aprendía, y más sorprendente aún, aplicaba los conocimientos. Eran pues generaciones de mucha clase.

En cuarto año de primaria el Profe Roberto Ortiz, además de los números y las letras, nos dio clases para comer con cubiertos, los codos fuera de la mesa, masticar con la boca cerrada y no hablar con la boca llena.

Había clases de urbanidad y debíamos leer “Valentín, el Niño bien educado”, nos enseñaron a respetar a las personas mayores y a las mujeres, además de cederles el lado de la pared y hasta bajarnos de la banqueta para permitirles el paso, en caso de ser necesario y no fue necesario comprar “el Manual de Carreño” en la Librería Cultura”.

Debimos estudiar una rara materia que luego se perdió en el juego de las reformas educativas, de nombre CIVISMO pero como venía junto con Historia (Historia y Civismo), entonces el Civismo ya pasó a ser Historia,  en ella aprendimos a respetar los Símbolos Patrios y a querer a nuestro país, aprendimos que la Bandera, el Himno y el Escudo Nacional, nuestra bella Águila no son del gobierno ni son el gobierno, son del pueblo, que al escuchar las marciales notas del Himno Nacional debíamos pararnos en posición de firmes, saludar y entonar respetuosamente el “Mexicanos al grito de guerra”.  

Además, nos enseñaron a leer ¡Y aprendimos a leer! Y a hacer cuentas, a conocer a los animales estudiando la Zoología, conocimos ríos, lagos y lagunas, montañas, banderas, capitales de nuestro país y del mundo, aprendimos Geografía, Historia, aprendimos que BIOS es Vida y Logos Tratado, en fin, había clases y ¡Clase!

Durante la primaria, en mi rancho, nos gustara o no debíamos estudiar y aprender porque nos comprometían con el ideal de que éramos el futuro del país, porque para eso íbamos a la escuela y entre otras causas, porque no queríamos ser catalogados como burros. Los exámenes eran frente a los papás y la gente del pueblo que quisiera asistir, y era una vergüenza para el alumno y su familia que, al pasar al pizarrón, anotara con angustia las “cuentas” y después de ver y no saber, empezaran las manos a empapar de sudor el blanco gis para luego agachar la cabeza y “llorar como mujer lo que no supiste aprender como alumno” y los Profes si sabían lo que enseñaban, además eran muy respetados y queridos, tanto por la mayoría de los alumnos como por los padres de familia.

Ahora para evitar daños emocionales a los alumnos y a las familias los exámenes son “entre nos” y si no se logra una calificación aprobatoria, ¡Fácel! Dijo don Toño Se le deja un trabajo que realmente con San Google no es trabajo y luego hasta las autoridades educativas presionan a los “maistros” exigiéndoles “Cero reprobados”

Pues sí, si es cierto, ahora hay más clases, hasta de zumba por TV, clases de natación y alpinismo por correspondencia, de artes marciales, de computo, de idiomas, desde lo más fácil a lo más increíble, y hay millones de asistentes que portan el nombre de alumnos, aunque la mayoría son solamente clientes que quieren adquirir un título de Licenciado en lo que sea o una Maestría o un Doctorado con tesis “Originales” del autor, pero “Apócrifas” del presentador. Pero… “Los Profesores tienen una función importante, pero es el ejemplo de la familia el que cala” Carlota Fominaya.

Y dice Don Pepe Mujica, expresidente de Uruguay: “No le pidamos al docente que arregle los agujeros que hay en el hogar”

“En la casa se aprende a: Saludar, dar las gracias, ser limpio, ser honesto, ser puntual, ser correcto, hablar bien, no decir groserías, respetar a los semejantes y a los no tan semejantes, ser solidario, comer con la boca cerrada, no robar, no mentir, cuidar la propiedad ajena, ser organizado”

“En la escuela se aprende:

Matemáticas, Lenguaje, Ciencias, Estudios Sociales, inglés, Geometría y se refuerzan los valores que los padres y madres han inculcado en sus hijos”
“Muy difícil es hacer que el latón brille como el oro”

Este comentario tiene toda la verdad, somos los papás los primeros en enseñar los valores universales, éticos y morales, los religiosos son como dijo Napoleón, “al gusto de cada quien”. Pero lamentablemente les enseñamos todos los derechos chuecos: ¡Que no te griten! ¡Usted no se le arrodille a cualquier pellejo!, hay libertad de expresión, de manifestación y que le valgan madre, Mijo, los derechos de los terceros, queme, robe, destruya, tire basura en las calles, haga mal uso del agua que al cabo para eso pagamos impuestos, haga lo que le dé su gana que para eso vivimos en una democracia.

Por cierto, los papás damos clases muy temprano a nuestros pequeños retoños al llevarlos a la escuela y/o colegio entre 7:30 y 8:00 de la mañana. Reciben “lecciones de urbanismo, buenas maneras, manejo vehicular y respeto al transeúnte”: alta velocidad, claxonazos y mentadas al por mayor, manejo a la defensiva rebasando por donde se pueda, cerronazos y frenazos, pasadas de alto, insultos y al llegar al organizado destino, dobles y triples filas.

Con estas lecciones se están forjando los hombres (Y ya saben) del mañana, si es que logramos llegar.

En nuestro país si hay clases todos los días a todas horas. En el transporte hay autobuses de primera y dentro de ellos hay lugares de primera, lo mismo en los aviones la “First Class”. Los bancos tienen sus ventanillas preferenciales, los restaurantes tienen su Área V I P. hasta los “abrones” tienen sus clases, he escuchado que preguntan “¿Qué clase de abrón es este? Las escuelas, bueno, las escuelas tienen sus clases: la primera clase y luego la segunda y según el horario las que siguen. Bueno, las escuelas, colegios, universidades o centros de estudio también sus niveles socioeconómicos “¿Qué onda, de la Ibero veees?”

Fíjense bien, todos andamos “empadronados” con el güero cara de hamburguesa de pavo muerto por el trato denigrante que nos da a los de este lado del Río, pero fíjense bien, ¿Cómo tratamos a los Compas de la Región Purépecha” y a los franeleros de las esquinas, y a los lavacoches y a los barrenderos y a las ayudantes domésticas y a todos los que tienen un trabajo un poco abajo del nuestro? Todo eso es también cuestión de clases, sociales.

Cuando en nuestra ciudad se habla de la vialidad, de inmediato decimos que no tenemos educación vial, también decimos que no tenemos cultura del uso del agua y del manejo de la basura y de la alimentación y de lo que se ofrezca; es cierto y la educación llega a través de las clases y del ejemplo.

La historia nos da lecciones y ejemplos de lo que ha ocurrido en nuestro país y como dicen “Quien no conoce su historia cometerá los mismos errores” o como se diga, y la verdad es ¡Lo que estamos viendo y viviendo! Nos faltan las clases de Historia y Civismo, debiendo descartar las de Vana Gloria y Cinismo.

Y por hoy hasta aquí porque se me viene encima el tiempo y al parchar la columna, dice don Jorge que me salgo del tema.

Saludos afectuosos y cariñosos a Toda mi Familia y a Todos mis amigos.

Rafael Ceja Alfaro.

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