viernes, 16 de septiembre de 2016

8066. CAMBIAR PARADIGMAS.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Cambiar paradigmas.


We cannot solve the problems we have created with the same thinking that created them. No se pueden resolver los problemas con el mismo pensamiento con que fueron creados.
Albert Einstein.


Un paradigma es un modelo, un conjunto de creencias, conocimientos, comportamientos y prácticas aceptadas por un grupo, por una sociedad. No es fácil que un paradigma se abra paso. El ejemplo más drástico de los obstáculos que enfrenta un paradigma es el heliocéntrico (el sol es el centro del sistema solar) de Nicolás Copérnico, los obstáculos que enfrentó esa teoría son muchos, basta decir que la Iglesia fue el más difícil, los clérigos defendían a muerte la teoría que sostenía que la Tierra era el centro no sólo del sistema solar sino del universo, así convenía para que todo concordara con la Biblia.

Nicolás era sacerdote católico, entre otras muchas actividades que tenía. Bien sabía que con la Iglesia había que tener mucho cuidado así que el libro en donde publicó su teoría  revolutionibus orbium coelestium (Sobre las revoluciones de las esferas celestes) se publicó poco después de su muerte ocurrida en 1543. Durante muchos años prevaleció el paradigma impuesto por la Biblia en las masas ignorantes, sólo los pocos instruidos conocían la teoría heliocéntrica.

En los tiempos que corren la ignorancia no es tan pronunciada como en el siglo XVI, tal vez haya más ignorantes que entonces debido a la influencia nefasta de los juegos de vídeo y principalmente de la televisión; el hecho es que muchos paradigmas que han hecho mucho daño siguen vigentes, pero están en crisis.

Entre otros paradigmas que conviene mantener a la clase política está el de la necesidad de los partidos políticos, pero como se demuestra en algunas comunidades, por ejemplo Cherán, Michoacán, los partidos no son necesarios, es más, son un obstáculo a la democracia verdadera, la democracia participativa.

Los partidos políticos se llevarán alrededor de 4 mil millones de pesos el año próximo, una aberración en un país con más de la población en la pobreza. Otro falso paradigma, porque también los hay verdaderos, es que la única forma de resolver los problemas es por medio de la violencia.

Ese paradigma conviene a los Señores de la guerra, amos de la industria militar que manejan el planeta a su antojo.

Increíblemente, el presidente Peña Nieto informó que fabricaremos armas, cañones, ¡qué orgullo! Sólo un ignorante se ufana de fabricar armas mortales. Pero es parte de un paradigma impuesto y que se fortalece con el adoctrinamiento a que se somete a los niños en las escuelas con uno de los himnos nacionales más belicistas del planeta.

Las masas son adoctrinadas por todos los medios en el paradigma de la violencia, principalmente por la televisión, la radio y el cine.

Pero es sólo uno más de los paradigmas que ya no funcionan, además de los partidos políticos, y de la violencia, otras instituciones han demostrado su inutilidad: los bancos, el petróleo, la ciencia médica y la farmacéutica, y principalmente el capitalismo monopolista llamado neoliberalismo.

Cambiar los viejos paradigmas es una necesidad si queremos evitar la catástrofe. Un pensamiento nuevo, una conciencia nueva es el principio de la salvación de la humanidad, y de nuestro país.

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