lunes, 19 de septiembre de 2016

8075. ¿AL TANTEO?

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

¿Al tanteo?
Ok… de acuerdo, ya la hicimos: el actual Presidente de México es el peor y si no, entonces sí el más impopular desde que se tiene registro de tal cosa. Fox en su cuarto año de gobierno, andaba por el 60% de aceptación; don Calderón, por el 58% y el actual, la piñata nacional Peña Nieto, ronda apenas el 23%. No importa que en letra chiquita y hasta abajo, las encuestas digan que la muestra es de mil o mil 200 personas, mayores de edad (eso sí).

Tampoco importa que las mediciones de esto se hagan públicas desde hace apenas 21 años, cuando en 1995 el diario ‘Reforma’ le atizó al presidente de Zedillo que era una birria con apenas el 23% de popularidad, aunque, claro, algo ha de haber influido el “error de diciembre” de 1994, aquél súbito derrumbe de las finanzas nacionales por cortesía del presidente anterior, Salinas de Gortari, que no le dejó ‘cash’ a Zedillo ni para el súper, casi causando una crisis económica global (el afamado ‘Efecto Tequila’), de la que nos salvó el esposo de doña Hilaria Clinton (Bill), con préstamos de emergencia que sumaron 50 mil millones de dólares (poniendo México en garantía sus exportaciones petroleras), junto con los aumentos del IVA del 10 al 15%, la gasolina el 35%, la energía eléctrica y el gas el 20%, porque alguien tenía que pagar los platos rotos… pues ni modo que fuera popular don Zedillo.

Claro que no es culpa de los medios de comunicación ni de los encuestadores, que no haya registros de la época de Santa Anna, Peña y Peña -el que entregó más de la mitad del territorio nacional-, Echeverría, ni don López Portillo (al que la gente le ladraba en restaurantes y en el aeropuerto del entonces D.F.). La cosa es que ahora, sin estar en una situación siquiera parecida a la de entonces (ni de lejos), parece que fuera un propósito de no se sabe quién, dejar bien claro en la conciencia colectiva que don Peña Nieto es el más impopular de todos.

Como la idea es que este Presidente es el más repudiado, se esperaba que el día del Grito, en el zócalo de la capital del país, al aparecer don Peña Nieto en el balcón central de Palacio Nacional, la fachada completa quedara escurriendo saliva de la rechifla de cien mil almas (ni caben tantos), o que el sonoro rugir de una masiva mentada de madre opacara el sonido de las mega bocinas que ponen… y no, para nada; lo que se ve y oye en los videos de sus más enconados detractores, es si acaso, una respuesta tibia, poco entusiasta, de la gente. Eeentonces… ¡ah!... ¡eran puros acarreados!... pero si eran puros acarreados, entonces deberían haberlo aclamado (al viejo estilo de los mítines de bienvenida que se organizaba Echeverría a su regreso de las giras internacionales), y no, no lo aclamaron, pero tampoco hubo una muestra unánime de asco.

¿Qué pasó?... bueno, pues que efectivamente pusieron una valla humana de acarreados de unos veinte metros de ancho por todo lo largo del Palacio (sobran videos de las filas de camiones con gente y del reparto de tortas), por aquello de que no vaya a haber un loco que le aviente algo, pero el resto, la inmensa mayoría, eran gente de los que constituimos el peladaje nacional estándar. ¿Faltó entusiasmo?, sí, es lógico, el señorcito ha hecho sobradamente todo lo necesario como para no despertar la pasión patria en nadie (y encima, recibir a Trump, subir la gasolina que dijo -hay videos- que no volvería a subir).

No es esto la defensa del indefendible Peña Nieto, sino un comentario sobre el empeño de cierta prensa y bien identificados opinadores de altos vuelos, en hacer del Presidente un paria, en una operación de ninguneo de intenciones por conocer. Tampoco es dato menor el origen extranjero de casi sin excepción, todos los ataques más serios en contra del actual régimen, no sólo desde la prensa, sino también desde instituciones y organismos que responden a intereses y proyectos que son fachada de sectores del capital global y grupos políticos con agendas de largo alcance.  

Y también es esto una modesta advertencia: para los países es peligroso un Presidente muy fuerte (o Primer Ministro o Jefe de Estado), ya sea que su fuerza sea por el dominio total del aparato político y de seguridad del Estado o por verdaderamente contar con la adoración del pueblo, pues puede hacer lo que le venga en gana,  saltarse las leyes y si le apetece, eternizarse en el poder, reprimir toda oposición, controlar los medios de comunicación… sí, qué duda cabe, un Presidente muy fuerte es peligroso, pero es más peligroso un Presidente muy débil, nomás acuérdese del casi millón de muertos que nos costó don Francisco I. Madero, al que la prensa de la época destazó y no se hartó de burlarse de él sin piedad, sin darse cuenta que abonaban los peores propósitos de los peores chacales de entonces.

No es el riesgo de ahora: el país no se parece al de entonces, ni este Presidente se parece a Madero (ni tantito), pero como que ya va siendo hora de que atajemos lo que en el mejor caso es un oposicionismo irresponsable y en el peor, un proyecto que debilita al país, demoliendo lo que nos queda de presidencialismo que con todos sus muy sabidos defectos, es el sistema político actual y no hay a la vista con qué sustituirlo en el corto plazo. Y lo del oposicionismo irresponsable es piropo, que en no pocos casos se ha recurrido a la mentira, monda y lironda, para desacreditar a un señor que -le concedo con el mayor entusiasmo-, no debió llegar a la presidencia, pero ahí está y a nadie sirve debilitarlo hasta la inmovilidad.

El político más porfiado que hemos conocido, el Pejehová, que es un profesional de estos lodos, se da cuenta y ya metió freno: sobre la propuesta de la CNTE de derogar la reforma educativa, dijo el 14 de julio pasado, en Radio Fórmula, que no, que eso sería “la claudicación del Gobierno, y eso no nos conviene  a nadie. Tiene que haber autoridad, pero también estabilidad y paz social”… y lo dice el Pejeremías: tiene que haber autoridad, estabilidad, paz social... ¿sabrá algo o es al tanteo?

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