martes, 20 de septiembre de 2016

8080. LOCURA.

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y escritor.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

“…y con locura te amé mujer…”

Como ésta, utilizamos muchas palabras sin darle la menor importancia a su significado.

Se dice que en la más remota antigüedad los locos eran considerados profundamente sabios que no soportaban vivir en comunidad y habitaban en las orillas de pueblos y ciudades (Como ahora) la gente “buena” les dejaba alimentos (Como ahora, no) , en la Edad Media, menos remota, se les consideraba poseídos del demonio y La Santa Inquisición(experta en eso)  les sacaba los demonios en la hoguera. Sus meros moles, loco a las brasas o al pastor, aclaro que ellos no me enseñaron a asar las arracheras. En la actualidad se considera que tienen: trastornos mentales, acciones imprudentes o insensatas y con efecto exagerado o desmedido.

Con el debido respeto para ellos y sus familiares les contaré sobre dos de los personajes que durante mi infancia fueron considerados locos en mi pueblo.

El Amigo Chuche caminaba diariamente por todo el pueblo, las parcelas y el cerro, siempre con un dedo pulgar dentro de su boca, como si sostuviera una corneta, motivo por el cual le decían El Clarín. Nunca le faltaban cigarros porque no le gustaba pedir, tampoco dar, cada vez que alguien le pedía, él les contestaba que solo le quedaban 19, la cajetilla contenía 20.

Lo recuerdo llegando a la Tienda Grande pidiendo “Dame un peso de lo que sea” para apantallar a mis primas, dueñas de la tienda, también le apostaba Haciendas a favor del equipo de sus amores “El Oro” de Guadalajara, rival en ese tiempo de Las Chivas.

En su deambular por las parcelas ajenas, les daba instrucciones a los peones e incluso a los dueños, dando a entender que todos los campos eran de su propiedad, al igual que los tractores y las camionetas. Todos decían que estaba loco, una locura bastante boyante, sin carencias y ¡Chulo loco, no trabajaba!

Sorprendente, su memoria era sorprendía a quienes lo conocían. En aquellos tiempos solo sabíamos de un noticiero deportivo, creo que como a las tres de la tarde y el Amigo Chuche no se lo perdía y guardaba en su mente los datos totales del fut bol; recordaba los resultados y quienes habían anotado, la tabla de posiciones y todo lo relacionado con el deporte de la patada.

Así era el Amigo Chuche.

Ahora les contaré deTano, nunca supe su nombre real, sé que su mamá era Rafaela, mi tocaya, y su papá Antonio. Nació sordomudo y caminaba un poco encorvado, como si fuera jorobado, llevando en brazos una gran pila de fierros que encontraba por las calles y solares, vestía ropa de manta y andaba descalzo. Agazapado se deslizaba como sombra, pasando siempre desapercibido, se sentaba en cuclillas con sus fierros viejos sobre las rodillas o junto a sus pies. Su mirada siempre vigilante, pero con nadie se metía, solamente que la gente “cuerda” lo provocaba diciéndole cosas que no oía pero que, si entendía que eran insultos, ¡Tano está loco! Y ¡Ándale! Recogía piedras del tamaño que fueran y las lanzaba con tremenda fuerza, muchas veces a los que alcanzaba con su obús debieron traerlos al hospital.

Rafaela se enojaba y con piedras e insultos defendía a su hijo y les decía que no era loco, que estaba enfermo ¡Bendita sean todas las mamás! Tano no entendía seguramente el significado de la palabra, pero sabía que la utilizaban como insulto contra él. La mayor parte del día la pasaba en El Pocito Blanco, una mina de cal que los mayores la utilizaban en las construcciones y los chiquillos hacíamos gises para escribir en los negros pizarrones hechos de tablas.

Bajaba a comer y era entonces cuando lo provocaban, la “gente cuerda” somos muy crueles, al tuerto le decimos ciego. A todos los que no comprendemos les decimos locos. Recordándolos a ellos y a otros seres de conducta parecida que pedían limosna y soportaban burlas a cambio de una moneda, me pone a pensar si la locura que conocemos es bondad o maldición.

Dicen de un limosnero que estaba loco y cada vez que se acercaba a un grupo de “listos” que ya lo conocían, le ponían una moneda de $10.00 y otra de $5.00, él escogía la de cinco y se burlaban de que fuera tan tonto. Alguien le aconseja que la moneda más grande era de mayor valor, él le contesta: “Ya lo sé, pero si tomo la más grande ya no me verán como un tonto y no me darán monedas”

“En la puerta de un “manicomio” se encuentra recargado un “loquito” y en ese momento pasa un agricultor con un cargamento de estiércol, el loquito le pregunta: para que quieres eso; el agricultor le contesta: para echárselo a las fresas; el loquito le dice: dicen que nosotros estamos locos y nos las comemos con crema.

Quizá y muy quizá, ellos saben la realidad de este congestionado, trastornado y sangriento mundo y prefieren aislarse en uno muy propio y mientras nosotros nos exhibimos en el nuestro, ellos se ocultan en el suyo. Seguramente muchos de ellos nacieron con esa bendición de vida despreocupada, tal vez otros se evaden en olas de alcohol, fantasías de drogas, muchas veces quedándose arriba, también ilusionándose en la lectura, El ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha se volvió loco leyendo novelas de caballería; aislándose de la sociedad como los ermitaños, o perdiéndose en ella en un “buró” o solo en “reuniones sociales” y otros más decepcionados deciden huir de este mundo ¡Suicidándose!

Claro está que nosotros no los entendemos y como respuesta inmediata les decimos ¡Estás loco! Expresión última, último recurso al no saber qué otra cosa decir.

En estos días no podemos identificar de qué lado está la locura, en las mentes, en las calles, en la ambición, en el protagonismo, en el poder, en el tener, en el tener o en el tener, seguramente en el tener; lo comento de esta manera porque desde primaria escuché que lo importante para las personas, la familia y la sociedad era el SER y que cuando se perdiera de vista esta meta y entráramos a las ambiciones del TENER, la ambición provocaría el caos precisamente porque todos pretenderíamos tenerlo todo, sin pensar en los lemas de: “A cada quien lo suyo” “A cada quien lo que se merece” aferrándose a: “Lo tuyo es mío y lo mío, sigue siendo mío”.

Para curar mi mal de amores”. No es cierto, para quitar un poco el mal sabor les contaré que: Frente al manicomio, se poncha la llanta de un auto, se baja el chofer a cambiarla, siendo observado por un hombrecillo detrás de la reja de la Clínica para enfermos mentales (Manicomio). El chofer del auto se da cuenta que la llanta no está ponchada, sino que se botaron las tuercas de los birlos y se perdieron por el camino. Se rasca la cabeza, se rasca el mentón, da vueltas y más vueltas y por fin se dirige al hombrecillo para preguntarle si hay cerca alguna refaccionaria, la respuesta es: NO. A punto de volverse loco y estallar en lágrimas, suelta una mentada. De inmediato el hombrecillo le dice: Tranquilo compa, necesitas cuatro tuercas, quita una a cada llanta y se las pones a la llanta dañada y puedes llegar al taller o refaccionaria y ponerlas como debe ser.

¡Caramba! Exclama el chofer, se supone que usted está loco – Loco si, dice el hombrecillo, pero no tarugo.

Y para terminar les comparto que: “de músico, poeta y loco todos tenemos un poco”, que hay un Monje Loco y también el Mariachi Loco, hasta un pollo loco y un pájaro loco. Javier Solís canto “El Loco”; que personajes destacados de la Historia expresaron frases que nos hacen reflexionar, aquí le van unas:
“Ningún gran genio se dio sin una mezcla de locura” Séneca.

“Todos nacemos locos, algunos continúan así por siempre”. Samuel Beckett
“En el amor siempre hay algo de locura, más en la locura siempre hay algo de razón” Nietzche.

Y ésta última cuya pregunta también me hago: “Tengo una pregunta que a veces me tortura: Estoy loco yo o los locos son los demás” Albert Einstein.

Estoy convencido de que la locura y el genio, la inteligencia van unidos ¿Cuándo han visto a un loco trabajando? ¿Qué hacía Newton bajo el árbol cuando al caerle la manzana se le vinieron a la mente sus famosas Leyes? O loco o genio, pero no estaba trabajando. Así conozco muchas personas que le hacen al loco para no trabajar.

Bueno, el espacio se acaba, pero alcanzo a mandarles afectuosos saludos a Toda mi Familia y a Todos mis Amigos, cuerdos o no. ¿Ya qué?

Rafael Ceja Alfaro

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