miércoles, 21 de septiembre de 2016

8082. COLUDOS Y RABONES.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Coludos y rabones.
¿Le conté de cuando tía Lucha fue con un albañil al cementerio a demoler la placa de la tumba de su marido?... ¿no?... bueno, es que la tía, que era una santa,  le aguantó una vida de miserias al tío Marcelo, relojero de oficio con quien tuvo siete hijitos, viviendo siempre entre carencias que de plano da pena recordar. Muerto el tío después de años de estar de mantenido de sus hijos ya grandes (o al menos, todo lo grande que se puede llegar a ser, criado con atolito de agua), entre todos pagaron una tumba de mármol como de prócer de la patria, rematada por una lápida con una leyenda muy sentida y cariñosa… peeero, la tía Lucha ya repuesta un poco de su pena, por fin se animó a deshacerse de la ropita del fiambre, a ordenar sus papeles y fue encontrando una libreta de ahorros (Banco Nacional Hipotecario), y descubrió que su marido era rico (no modelo Slim, pero sí muy adinerado). Por eso fue a demoler la lápida y la familia entera se lo aplaudió. Viejo canalla.

Informó el Banco de México el pasado 26 de agosto, que de enero a junio de este año del señor Peña, salieron del país 11 mil 368 millones de dólares, que es la mayor cantidad de dinero que ha salido del país en un semestre en toda su historia.

En la edición del 12 de enero de 2015, ‘La Jornada’, dice que la organización internacional Red para la Justicia Fiscal (TJN, por sus siglas en inglés), que debe ser seriecita puesto que algunos gobiernos del mundo la consultan para corretear evasores de impuestos, informó que ciudadanos de este nuestro risueño país, han transferido a paraísos fiscales la bonita cantidad de 417 mil millones de dólares, que viene a ser más del doble de lo que tiene en moneda extranjera el tesoro nacional (que suma –o sumaba-, 195 mil millones de dólares depositados en el Banco de México).

Por su lado, el Banco de México publicó otro dato: estima que la corrupción sólo el año pasado, le costó al país 80 mil 149 millones de dólares, dato que concuerda con lo que calculó el Banco Mundial. Y para que se haga una idea de la barbaridad que eso es, entérese que el mismo Banco Mundial agregó entonces que esa cantidad que en 2015 le costó al país la corrupción, equivale al 80% de todo lo que se capta de impuestos en México lindo y querido.

Apenas el 17 de agosto pasado, el diario ‘El Economista’, publicó que Luis Almagro Lemes, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en el Foro Nacional Anticorrupción organizado por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), nos vino a decir que el costo de la corrupción para México, es 5 veces mayor que la registrada en el planeta Tierra: las pérdidas que significa la corrupción para las economías de los países ronda el equivalente al 2% de su Producto Interno Bruto, en México, el 10% (acá, no nos andamos con chiquitas).

O sea, sin la corrupción que tenemos: o bajarían los impuestos el 80% o tendríamos carreteras pavimentadas con adoquines de plata pura, postes de luz de oro macizo y los desayunos escolares incluirían tortas de salmón, quesadillas de caviar o tamales de pavo. Pero no, el país chapalea juguetonamente en las fétidas aguas de la corrupción y del año 2012 al 2014, el número de personas que viven con la panza pegada al espinazo, con ojeras moradas, los ojos hundidos y chimuelos por desnutrición, creció en dos millones al alcanzar la cantidad de 55 millones 300 mil tenochcas en pobreza o miseria (dato oficial del muy gubernamental Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Coneval, le dicen).

Así las cosas: unos, sacando lo que tienen (417 mil millones de dólares), otros frenando la economía por su corrupción y robadera (más de 80 mil millones de dólares al año), y el gobierno federal se ve obligado dadas las circunstancias, a recortar el presupuesto federal para el próximo año, en 239 mil 700 millones de pesos (que en dólares de a 20 son doce mil millones, más o menos), recorte que ha hecho que se le paren los pelos a muchos políticos (si se gasta menos les puede faltar dinero para ayudar a los desvalidos mexicanos, nada más por eso).

Los que sacan su dinero bien habido están en todo su derecho. Será muy patriótico dejarlo aquí pero como luego al gobierno le da hacer ‘mexdólares’ y clavarse el dinero ajeno o por expropiar la banca, reprivatizarla en favor de sus  cuates, dejarlos saquear los bancos, quebrarlos y rescatarlos con nuestro dinero (Fobaproa, hoy Ipab), como luego pasan esas cosas, pues se llevan su dinero a otros países. Ni modo.

Los corruptos -y más los de alto nivel-, esos no tienen perdón de Dios.

Pero con este saqueo general (el legal y el ilegal), no se entiende cómo aguanta el país.

Y… ayer, se entera uno que el gobierno federal vía SAT en 2013, con Videgaray al frente de Hacienda, le perdonó a 36 empresas deudas fiscales que suman arriba de 80 mil millones de pesos (tenga presente el recorte del próximo año); y que del 2008 hasta junio del 2016, han perdonado más 593 mil 348 millones de pesos de impuestos (no se le olvide el recorte presupuestal para el 2017: 239 mil 700 millones). El año pasado, 10 empresas recibieron el 85% de lo que amistosamente el SAT les dejó de cobrar. Nada más a GEO, empresa constructora de vivienda de interés social, le perdonaron 2,700 millones.

Si ya padecemos una corrupción estructural y encima se viene uno a enterar del impúdico cuatachismo institucional que regala dinero del erario a los empresarios más petacones, resulta que mucha gente racionaliza la corrupción y el que tiene modo de robar al erario, roba, porque si no, le salen ronchas y le dicen tonto; y por eso, el que puede no paga impuestos completos y si los paga no lo cuenta, porque también le dicen tonto.

Soñemos: regresan los capitales de mexicanos al país, la corrupción desciende al promedio mundial, el gobierno deja de perdonar deudas fiscales… casi el paraíso… pero no, triste realidad la nuestra en que para la autoridad hay hijos y entenados, coludos y rabones.

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