martes, 27 de septiembre de 2016

8101. LAS PAREJAS TIENEN FECHA DE CADUCIDAD... ¡TODAS!

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

AYER PASABA LA VIDA

Le pedí no fuera breve en su estancia
su prestancia y rubor se hacen presente,
y apenas un instante, y apenas un momento,
y ya siento que de verte me alimento,
y ya siento que sin verte yo me muero;
Ayer fui, volé  al centro del universo,
me perdí en él, esperé en ti la noche,
eso pasa , nomás cierras tus ojos.
Ayer que pasaba la vida  por mi casa,
me encontró dormido en tus brazos.

eliseo.

En ocasiones me piden que platique algo sobre la pareja y la nueva realidad que vive sobre las condiciones en que se encuentra montada: nuevas relaciones sociales y laborales que reclaman una nueva división del trabajo y de las responsabilidades dentro y fuera de casa.

La visión tradicional de la relación de pareja: un hombre y una mujer se casan y prometen amarse y respetarse para toda la vida... ¡hasta que la muerte los separe! apoyarse en la riqueza y en la pobreza, en la salud y enfermedad... eje en realidad funcionó muy poco; fueron más bien una forma tradicional de suponer lo que se espera, fundamentalmente en casa de la mujer... ¡que sea respetada en la casa a donde va a llegar en su calidad de esposa, y a veces "señora de la casa"!

Lo que se logró fue un simulacro de relaciones afectivas que, en ocasiones lograron aterrizar en un sistema de valores muy fuertes y valiosos que aportaron razones con exceso para vivir juntos: no era la calentura, esta se termina pronto, no era la fuerza del amor; este es un juego emocional muy breve; pero si ha sido la admiración, el respeto, la ternura, el sentimiento de culpa, el sentido de responsabilidad; y , en ocasiones grandes relaciones de amistad que han unido a dos personas hasta que uno sepulta la otro, y regularmente se siente "tentado" a seguir sus pasos, es esos casos, casi siempre quien queda vivo se apresura a justificar su muerte en tiempo breve..., decimos que el muerto se lo, o la llevó. La realidad es  tristemente hermosa... no se muere de amor, pero sí de nostalgia y sentimiento de abandono; y habría que ver si no es más fuerte que la idea de morir de amor.

Hoy,  las nuevas relaciones sentimentales pasan muy poco por ese tipo de derroteros; por el contrario, se cuenta con una mujer que se aburre con la idea de amarse y respetarse hasta que la muerte los separe... pero sobre todo menos aun lo de apoyarse en la riqueza y en la pobreza..., en la salud  y en la enfermedad.

Aunque esto parece una verdad incontestable, es de preocuparse la manera en que las nuevas generaciones se han redefinido con nuevas condiciones para mantener el concepto de vida en pareja: ella no está más interesada en ser la señora de la casa, es la señora del coche, este debe ser de modelo presumible; sus ingresos por su trabajo no deben ser cuestionados en su uso final...; no hay ser más feliz en el mundo que una mujer con varias tarjetas de crédito en la mano listas para ser usadas.

Hoy el sentido de hasta que la muerte los separe se ha modificado, por algo muy simple: hasta que alguien de la larga lista de seguidores del facebook o de otros sitios de la red le convenzan; hoy sabemos perfectamente que la mayoría de las personas viven perfectamente varias vidas al mismo tiempo: la que construyen  cada día con alguien a quien se le nombra pareja, y con una lista de "candidatos-pretendientes" que acuden a la red a ofrecerse como alternativa emocional y sentimental.

Una de las grandes emociones de las relaciones actuales, es que entre los candidatos más fuertes se enfilan los compañeros de trabajo... cada uno hace su parte, se apunta por si determinada persona anda débil y sentimental... ¡son un consuelo casi inmejorable… a la mano y sin problemas...!

Pero ni se crea que el abanico de posibilidades se termina en los centros de trabajo o distracción, por el contrario; hoy nos sentimos orgullosos de contar con pretendientes, novias y novios de todo el mundo; podemos presumir que en Asia, África, Oceanía o en el continente americano tenemos admiradores y pretendientes. Es esto precisamente lo que nos ha hecho más vulnerables en las promesas y las esperanzas del alcance de las relaciones  afectivas. Por tanto el sentido de amarse y  respetarse hasta que la muerte los separe, en realidad se limita a aceptar que cada vez buscamos relaciones afectivas para el momento y para la sensación de ser parte de una vida en común con alguien.

Desde luego que esto no significa que la capacidad de querer, amar, desear y buscar se haya agotado y no tenga más sentido; por el contrario, mientra más claro nos quede que no somos tan importantes, que la otra persona tiene un horizonte cada vez más grande de posibilidades emocionales; en la medida en que lo entendamos, aceptaremos que nadie está obligado a cargar con la histórica cruz que le asignaba la familia cuando las cosas no andaban bien en su relación de pareja...; esas ya son aguas de otros ríos, hoy por el contrario, queda claro que las personas que se reúnen para vivir una relación saben que la caducidad es inevitable; que en ocasiones es en lo que pasa la calentura; otros en lo que pasa la ilusión, el respeto, la admiración; cualquiera de estas variables, o la suma de ellas.

Hoy casi parece una broma el discurso sobado de...si no fuera por mis hijos ya te habría dejado...; no me dejes, hazlo por tus hijos...; no te dejo por qué no se vivir sin ti...; me aguanto sólo para no darle una pena a mis padres...; ya no tienes trabajo..., de alguna forma saldremos adelante..., etcétera.

No, para nada, esa retórica ya no se sostiene fácilmente, por el contrario, la emancipación laboral de la mujer nos ubica en una nueva relación social que nos reta a identificar los valores que hacen posible que sigamos persistiendo en nuestras relaciones de pareja; algo bueno debe haber en ella, toda vez que la buscamos de manera persistente; con los defectos y rarezas que en ocasiones tiene, pero seguimos buscando relaciones con alguien a quien querer, desear, respetar y disfrutar. Todo es falible, inevitablemente todo va terminar, no hay parejas para siempre; sólo mientras dura la suma de factores deseados por encima de los destructivos, sólo mientras sentimos que vale la pena estar a lado de alguien, que a nuestro juicio nos da algo que realmente queremos, deseamos y esperamos.

Sin rasgarnos las vestiduras asumamos la realidad, a veces estamos con alguien que nos quiere, respeta y desea mucho, en otras ocasiones solo estamos con alguien tan solitario y vacío como nosotros y apenas intenta llenar sus soledades con nuestra pequeña contribución; que en ocasiones es muy, pero muy pequeña.  A veces los albureros tienen razón... ¡hay que bajarle a las falsas ideas de que sin nosotros alguien no vive... hay que bajarle!


Un abrazo y hasta siempre.

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