jueves, 29 de septiembre de 2016

8106. HOMBRES DE MAÍZ.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Hombres de Maíz. 

Lo más increíble de los milagros es que ocurren.
Escritor británico.

El maíz es un regalo divino. Somos hombres de maíz, en el Popol Vuh, los dioses nos crearon de maíz que está ennuestra carne, en nuestra sangre y nuestros huesos. Los guatemaltecos se llaman a sí mismos hombres de maíz, no son el único pueblo que se identifica con el maíz, muchos otros pueblos de la Tierra consideran al maíz como una planta sagrada, como un regalo de Dios.

Basta observar la mazorca para saber que una mente poderosa y divina la diseñó. Imposible que sea producto del azar. Crece recta con un tallo fuerte que sostiene las mazorcas que están envueltas en hojas sobrepuestas coronadas por pelillos que son un excelente infusión para limpiar los riñones. Nada se desperdicia de la planta del maíz, la raíz era utilizada como abono, el tallo y las hojas como alimento para los cuadrúpedos, hasta el olote tiene diferentes usos.

Ni hablar de la variedad en que se consumen los granos del elote, en pozole, pan y en especial en la tortilla, materia prima de los tacos, las enchiladas, las quesadillas, de las chalupas, chacales, bocoles, polkanes, tlaxcales, tamales de chile, de carne y de dulce, pinole, tesgüino, chicha y atoles.

Se dice que el trigo es un peligro para la salud, en la red de Internet se pueden encontrar artículos que muestran las consecuencias del consumo de trigo en la salud, en cambio, el maíz es perfecto. El Popol Vuh, uno de los pocos textos que se salvaron de la barbarie de la Conquista, narra que el hombre fue creado de maíz, luego de que los intentos por crear seres humanos de tierra y madera fracasaron.

Hoy se celebra el Día Nacional del Maíz, planta que durante milenios ha sido el sustento de los mexicanos, pero que está en peligro ante el embate de los trasnacionales de la muerte Monsanto-Bayer que pretenden apoderarse del maíz y convertir a los campesinos en esclavos con la complicidad de los gobiernos  federal, estatales y municipales.

El  maíz es mucho más que una planta, es una planta sagrada. En las milpas de la meseta central o en los ekuaros purépecha,  en el norte y en el sur, el maíz es el alimento principal.

Defender el maíz no es solo responsabilidad de los mexicanos, en muchos pueblos como  Guatemala, Honduras, Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela y Colombia hay hombres de maíz, muchos de ellos conocen la trascendencia de la planta y hoy celebrarán a san Miguel y al maíz, y realizarán ceremonias religiosas con un alto contenido espiritual.

No es casual que las festividades del maíz coincidan con celebraciones de santos católicos protectores del campo y de los campesinos como san Isidro labrador, san Juan Bautista y la virgen María. Hoy se recrea la lucha de san Miguel contra el Mayantle (la terrible representación de la hambruna) que caerá derrotada una vez más por la espada del arcángel que representa el rayo y la lluvia.

En las páginas http://sinmaiznohaypais.org, y www.maizylibertad.org.mx, se exhorta a los mexicanos, a los hombres de maíz, a defender la planta sagrada, fuente de vida, de alimentos y símbolo de unidad de los pueblos de la Tierra:

“Nuestro maíz necesita hoy como nunca del trabajo de todos nosotros y de nuestra protección. Está en riesgo la autonomía de los campesinos que tienen que seguir siendo dueños de sus semillas para sustentarse. Están en riesgo las variedades de maíz que hacen posible las palomitas, el pozole, los atoles ceremoniales, las tortillas blancas, rosadas, azules, los ponteduros y otras delicadezas.

No podemos permitir que el maíz, patrimonio de México y de la humanidad, herencia que nos dejaron los hombres y mujeres de Mesoamérica, se convierta en mercancía y quede en manos de empresas y funcionarios voraces que sólo creen en las ganancias económicas y atentan contra los alimentos básicos, domesticados gracias al trabajo de cientos de generaciones de hombres y mujeres del campo en todos los rumbos de la Tierra”.

¡Viva el maíz! ¡Vivan los hombres de maíz¡

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