jueves, 29 de septiembre de 2016

8110. LAS PAREJAS NO SE SEPARAN, TERMINAN SU RELACIÓ

LA ECONOMÍA Y USTED.

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

CARMEN... A LA DISTANCIA

Los recuerdos  se desgranan  impacientes,
mis manos te buscan, no te alcanzan,
busco tus pasos, no se marcan,
los míos son incapaces de adivinarlos.
Estás en todo porque me faltas,
duele tu ausencia porque te extraño,
ayer apenas cumpliste otro año,
hoy hace un siglo que espero verte.
Estás en todo y te adivino ufana,
los recuerdos de ti se desgranan,
acaso en algún momento vuelva a verte.
Carmen, siempre a la distancia,
tu recuerdo vaga, nada en el mar de mis ojos.

eliseo.

En ocasiones, las personas hemos elaborado relaciones perversas en torno a nuestra vida y nuestras preferencias y deseos; por ejemplo nos la creemos demasiado en que somos especiales, para eso están los libros de superación personal y de auto-ayuda donde se la pasan tomándole el pelo a los lectores con recetas de buena conducta, muy de acuerdo con los consejos de las abuelas tradicionales. Después de todo siempre hay un iluso que sueña con que la vida tiene que ser como lo ha decidido o deseado.

Cuando una persona reclama que es un gran amigo de alguien a quien ha dejado de ver hace muchos años..; sin que medie comunicación y reclamos de presencia; regularmente lo que se está haciendo es un reclamo al sentimiento de temor a la soledad.

Es que fuimos amigos por muchos años, desde niños…, hasta que nos separamos.

Es que no puedes dejarme solo o sola... hace tantos años que te conozco... claro que hace tiempo que no sabemos nada uno del otro.

Es que no me puedes dejar..., yo te necesito, no sé qué haré sin ti.

Déjate de tarugadas..., sin mí no vales mucho..., me vas a extrañar y vas a regresar rogándome...

Y regularmente hemos construido un rosario de buenas explicaciones de por qué alguien no puede ni debe dejar de ser una persona importante para nosotros; es imposible que aceptemos que no somos tan importantes para alguien, necesitamos, requerimos que nos hagan sentir que somos tan importantes que esa persona nos necesita como persona, como hombre o mujer, como persona sentimental.

Nos queda claro que somos especiales; cada churro  de libro de superación personal nos confirma como personas merecedoras de las mejores relaciones; que merecemos el respeto de los "otros", y que definitivamente deben querernos, respetarnos, y en lo posible honrarnos.

Desde luego todo esto es una gran mentira sobre la que nos hemos montado; en primer lugar de especiales solamente tenemos los consejos y sentencias, que a forma de educación, nos han dado en nuestra familia: eres mi niño especial, eres la princesita..., eres la niña más linda del mundo; eres mejor que los demás, lástima de amigos, pero eres tan especial.

Estos pregones educativos se nos graban tanto en la forma de vida, que de verdad creemos que nadie tiene derecho a decidir por lo que queremos, necesitamos o buscamos. Por eso cuando establecemos una relación de amor, de pertenencia o de amistad, asumimos que lo hemos hecho a partir de nuestras necesidades y enseñanzas... ¡Así me enseñaron y tienen que ser así el resto de  vida que lo necesite!

Por desgracia este tipo de actitudes son aprendidas, obviamente a lo largo de nuestra formación; por desgracia no nos enseñaron lo que no nos  resulta provechoso: saber que toda relación puede lastimarse y quedar sin remedio; que toda relación es una construcción donde las personas que la forman tienen algo que aportar; pero algo más importante aún..., que deben ser conscientes de que toda relación puede terminar en cualquier momento, pero que al mismo tiempo puede ser alimentada.

Aquí preguntémonos entonces cuánto hacemos para que la persona que nos quiere o dice querernos lo hace en función a sus necesidades e intereses, después de todo, muchas personas se acercan a la vida de otra solo por soledad personal, no le importa la soledad del otro, la necesidad del otro, lo que espera el otro. Desde luego es una relación egoísta, regularmente todas las relaciones son egoístas, solo que lo descubrimos solamente cuando terminan estas relaciones. El peor escenario es que no podemos influir en la necesidad del otro, salvo en determinadas situaciones, cada quien se acerca a una forma de vida con los demás tratando de sacar provecho amistoso, afectivo o amoroso, de otra forma es difícil que alguien se acerque o permita que se le acerquen.

Invariablemente, todas las relaciones sociales son construcciones producto de las necesidades emotivas y físicas que hemos ido desarrollando a lo largo de la vida. Por eso nadie nos enseñó a dejar a un lado una historia que nos ha alimentado nuestro ego y nuestro derecho a soñar y fantasear: ¡éramos amigos..., hoy somos meros recuerdos! no nos desgarremos por la realidad; ¡fue mi gran amor...! fue una relación fantástica... ¡cuando sucedió...! hoy es lo que es..., quizá una relación agradable, manejable, deliciosa, aconsejable, deseable...; después de todo en muchas ocasiones; casi siempre, las relaciones menos dramáticas son mejores que las torrenciales que se manifiestan física, emocional y sexualmente fuertes. En muchas ocasiones es más fuerte una mirada de comprensión y cercanía que mil sueños y locuras emotivas, sensuales y sexuales... el problema es asimilarlo para entender el resto de la vida.

Todas las relaciones tienen límites; es una pena que no sepamos manejarlos por nuestro ego de: a mí nadie me deja… en todo caso dejo..., muy a lo José Alfredo Jiménez.

Un abrazo y hasta luego.

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