viernes, 30 de septiembre de 2016

8113. MAGIA NEGRA.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Magia negra.
México Mágico. Sabrá Dios quién acuñó la frase, pero a los que compartimos esta risueña nacionalidad, nos gusta.

Alguno lo escribe “México Máxico”, en lucimiento de nuestro colectivo aprecio por el ingenio, que sin decirlo, consideramos equilibra sobradamente las diferencias que pudiera haber por cuestiones económicas, tecnológicas, militares y científicas, entre nuestro país y cualquier otro, de modo que sin complejos oponemos a la NASA, los Voladores de Papantla; contra el surrealismo de André Breton, nuestra gloria nacional: Cantinflas; nos regodeamos en que no hay doctor en filología que pueda desentrañar la esencia semántica del albur; y que von Karajan con la Filarmónica de Berlín, tiene menos público que el Mariachi Vargas deTecalitlán. Esta vanidad nacional es parte de la subjetiva indulgencia que nos otorgamos a nosotros mismos por razones largas de explicar, que algo tienen que ver con nuestra historia y no es momento de detallar.

El caso es que así somos la mayoría de los integrantes del peladaje nacional: despachamos a golpes de ingenio (chistes), los grandes temas nacionales y con eso tenemos bastante. Si lo duda, recuerde los estudios que hacen organizaciones de otros países sobre la felicidad de los pueblos, en los que invariablemente los mexicanos somos punteros, para asombro de quienes saben algo de nuestras cotidianas amarguras; apenas el 2 de agosto pasado, publicó la prensa los resultados a que llegó la encuesta de la ‘Happy Planet Index’, en donde los mexicanos quedamos en segundo lugar mundial de felicidad (sólo debajo de Costa Rica), por encima de los Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, China, Alemania y toda Latinoamérica (Cuba y Brasil incluidos), a pesar de ser según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el primer lugar en desigualdad del globo. Sí, pero felices, no somos chillones.

Así las cosas, no parece cierto el ‘malestar social’ a que alude el gobierno federal de un tiempo acá (confunden las cosas: que a ellos toque diario su serenata de mentadas de madre no tiene nada que ver con el ánimo colectivo, que ese es siempre festivo); y parece que poco han conseguido los medios de comunicación nacionales y extranjeros, con la permanente catarata de malas noticias, que luego ni son tan malas pero se presentan así.

Cierto es que a primera vista, no parece ser muy exacto que México sea mágico, si por mágico entendemos aquello que es estupendo o maravilloso, aunque si mágico es lo relativo a la magia, entonces ya andamos más cerca, pues esta es, según el diccionario, “el arte, técnica o ciencia oculta, con que se pretende producir fenómenos extraordinarios, contrarios a las leyes naturales, valiéndose de ciertos actos o palabras o con la intervención de espíritus o genios” y también, la “habilidad de realizar cosas extraordinarias mediante trucos y juegos de manos”.

Entonces México sí es mágico, qué duda cabe, pues acá un cierto sector que dirige la vida nacional ya sea desde la iniciativa privada o el gobierno, domina ampliamente la ciencia oculta con que obtiene resultados contrarios a las leyes de la naturaleza, con la intervención de genios (a menos que usted crea que son comunes y corrientes personajes modelo Salinas de Gortari, por poner un ejemplo en que seguro coincidirá, porque el tipo es un genio, del mal o del bien: del mal según los que pertenecen al 55% de la población en pobreza o tenían acciones en la Bolsa; del bien si compró usted Telmex o un par de bancos, a precio de remate; cada quien habla de la feria…)

Queda aceptado pues, que algo de magia hay cuando menos en el modo de gobernar el país que -contrario a las leyes naturales-, sigue sin reventar y aparentando que todo marcha, en lugar de hacer rodar dos mil cabezas o hacer con carne humana la estatua de Robespierre (como dice el tango ‘Wamba’), que es lo que pasaría en cualquier otra latitud con mucho menos de lo que acá nos zambuten nuestros Presidentes, tan campantes, sin sonrojos ni soponcios (y seguimos pagando el Fobaproa; vamos ya en cerca de 170 mil muertos  por la guerra contra el narco; rebasamos los 55 millones de pobres… y la gente se muere de la risa por la revolcada que le dio la señora Clinton a Trump… magia pura, ¿a nosotros qué, un debate de candidatos a la presidencia de otro país?)

Ratifican esa cualidad de país mágico (¿surrealista?) otros sucesos misteriosos, en los que contra toda razón, se instala en la conciencia colectiva lo exactamente contrario a los hechos o pasa desapercibido lo descaradamente evidente, que no sucede tras bambalinas ni en oculto, sino a la vista de todos sin que se concluya en lo obvio sino en todo lo contrario.

Un ejemplo: contra toda razón se considera que el gobierno federal tiene responsabilidad (alguna responsabilidad) en la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa; sin explicación alguna hablamos todos de ‘desaparición’, siendo un hecho probado de muchas maneras, que los asesinaron; no se ha cambiado la cifra a 42, habiendo concluido un laboratorio austriaco, con pruebas de ADN, que eran los restos de uno de los jóvenes.

Nadie se atreve a urgir la intervención de la autoridad en la propia escuela Normal, pues los muchachos no fueron a Iguala a repartir flores, porque en esa escuela se conservan (o conservaban), autobuses y camiones robados; porque todo el país sabe que los normalistas son azuzados para cerrar carreteras, asaltar camiones de carga, cobrar peaje y en una ocasión (12 de diciembre de 2011) incendiaron una gasolinera  y un empleado (Gonzalo Miguel Cámara) murió tratando de apagar el fuego. Nadie pregunta nada. Nadie investiga nada. Los dueños exclusivos de la verdad son los de la Normal. Los inocentes de todo, contra toda evidencia son ellos.

El gobierno tiene en la cárcel y sujetos a proceso a 130: exautoridades locales y delincuentes… y nada vale, todo es un truco para ocultar algo. Contra toda evidencia.


Sí México mágico y a ratos parece que es magia negra.

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