martes, 11 de octubre de 2016

8151. NO LA CHIFLEN, QUE ES CANTADA.

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y escritor.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Así se les dice a todos aquellos que salen con sus “chifladeras”, del ramo que sea, porque subió la gasolina, porque sube el pasaje o los impuestos o vaya usted a saber cuántos temas, la inseguridad, la corrupción, en fin, gran cantidad de asuntos que diariamente nos obligan a sacar de nuestro “noble” pecho imprecaciones contra toda esa gente que se la pasa “chiflando”.

Aunque la cosa está de “La Chiflada”, es conveniente aclarar que, Entre otros, hay dos verbos más con parecido sonido: Silbar y pitar.

Platicando con el Filósofo de Purepiru opina que silbar es hacer uso de la cavidad bucal y capacidad pulmonar para inspirar y exhalar el aire provocando un sonido melodioso. Los que saben silbar se dan ese lujo de acompañar su día con ese sonido musical que entretiene a ellos y a quienes los escuchamos. He oído maestros albañiles, mecánicos, peluqueros expulsando aire como si silbaran, pero no, no se les escucha nada.

¿Recuerdan? Los de mi edad para atrás, a los Hermanos Martínez Gil, Carlos y Pablo, un par de cancioneros nacidos en Misantla, Veracruz según dice su biografía. Pues ellos tenían ese peculiar estilo de silbar en sus interpretaciones dando un toque muy original a sus canciones. Debe haber muchos cantantes que lo hagan, yo recuerdo a este Dueto (Luego sería trío) por haberlo escuchado desde mi infancia.

Entre los silbidos, creo que mundialmente conocidos, al menos internacionalmente, está el Fiuuuuu, Fiuu, (Si no les salió, repítanlo) el que se dedica a todas aquellas cosas que nos gustan y nos impresionan de repente, la manifestación a flor de labio es ese silbido. Sobre todo, cuando vemos un impactante cromo de mujer luciendo sus encantos y nos quedamos mudos, no nos queda otra opción que soltar el aire de esa manera. Enseñados así por el cine gringo.

Enseguida les transcribo fragmentos de una transcripción que me transcribieron, ¿Quedó claro?

“El piropo Estándar”
Fernando M. garza.

“Siempre fue el piropo, la flor, expresión con que la naturaleza masculina rindió tributo a la belleza, a la gracia, a la simpatía femenina…

…pero siempre el piropo fue manifestación de sentimiento, de ingenio, de inteligencia, de sensibilidad, de facultad de reaccionar ante la belleza de la mujer, y darle salida a esa admiración en forma oportuna, bien intencionada, graciosa y en ocasiones poética…

…decir el piropo no fue privilegio de todos. Se necesitó además de aplomo, inteligencia y gallardía, oportunidad para que el ingenio arrancara al pensamiento la frase breve y galana que debía caer a los pies de la mujer como una autentica flor que inclinara la belleza de los pétalos ante deslumbrante luz de unos ojos, el arrebol de unas mejillas, la frescura de unos labios o el cimbrearse de un cuerpo juncal…

…este silbidito que nos enseñó el cine hollywoodense y que en la actualidad se prodiga al paso de toda dama, es el piropo estándar que nos enseñan los reyes de la industrialización y la producción en serie. Como la Gillette, cualquiera lo puede usar…

…el piropo pierde toda esencia que lo eleva en un sentido espiritual para pasar a ser resultado de una función meramente fisiológica que lo pone en el plano de un pujido cualquiera.

…Es la decadencia del piropo y tal vez, también, del espíritu de la raza”
¡BIEN DICHO!

Muy distinto al otro silbido, más bien chiflido, de conocidos cinco tonos que en esta columna no caben pues no tengo a quien dirigirlos.

Así pues, que hay una enorme diferencia entre silbar y chiflar. Chiflar, lo utilizamos para llamar la atención de gente que está a cierta distancia que no alcanza a escuchar nuestros gritos, en la parada de los camiones. Preferentemente lo acostumbramos para comunicarnos con los animales, me refiero a los semovientes en general, por ejemplo, a las mulas (Digo) para arriarlas o hacerlas caminar con pesadas cargas.

Recuerdo un chascarrillo: iba el arriero “Echando madres” y chiflidos, hostigando a su recua para hacerla caminar, golpeaba e injuriaba a las pobres mulas de manera despiadada, hasta que un compadecido caminante le recomienda que en lugar de pegarles tanto parta un chile habanero y la mitad se las unte en la cola a los animales. El arriero sigue el consejo y pá pronto les embarra el picoso pimiento y salen los pobres animales “como alma que se lleva el diablo”, como enchilados.

Al ver como se alejaban le dice al “consejero” ¿Y ora qui hago, ¿cómo las alcanzo?  ¿Pos pá quién creibas que era la otra mitá? Haz contigo lo mesmo que les hicites a las mulas y… di siguro las alcanzas.

El vaquero le chifla a su ganado para mantener junta la manada, el pastor a sus ovejas, los veladores de siembras de granos, a los tordos y a todo lo que necesite una violenta llamada de atención, le chiflamos. Tal vez por eso decimos que “La cosa está de la chiflada” para completar recurrimos a la frase célebre del “Buki”: ¿A dónde vamos a parar?

Otro verbo parecido es PITAR, aquí entran muchos actores y actrices con diversos instrumentos, de tal manera que siempre se pregunta “¿Que pitos tocas?”, regularmente la pregunta se les hace a los metiches.

Un metiche de profesión es el mundialmente conocido y no totalmente mentado: El Árbitro este personaje cobra su lana por ponerse en el lugar de las mentadas e insultos. Al equipo y público que favorece le parece “Arbitro justo” pero a los que su decisión perjudica le gritan: eeeeeeeeeeeeeeeeesss…p… Seres incomprendidos que hasta dicen que en una ocasión el papá reprendiendo al hijo le reclama por qué en la escuela al preguntarle a qué se dedicaba su papá, el niño contestó: Es ratero, delincuente, estafador, asaltante. ¿Y por qué hijo? Ni modo que dijera que eres árbitro. Sin embargo, el que trae el pito, trae el poder ¡Alégale al árbitro!

Por estas regiones pitaba el tren antes que lo pitaran. Autos, camiones, buses y camionetas tienen su instrumento llamado claxon, aunque todos decimos “Pítale pá que se mueva” esperando la educada respuesta “Pásate por arriba”

Un Pito muy famoso, por cierto, michoacano, es Jesús Pérez Gaona, personaje creado por uno de mis autores favoritos Don José Rubén Romero y que es mejor conocido como “Pito Pérez”.

Pito Pérez se pasaba todo el día pitando con un pito de carrizo (Creo) hasta que un día enfadó a una vecina que gritó “Agarren a ese del pito”, rápidamente Jesús Pérez Gaona respondió “Doña Carmen no hay necesidad de eso, yo solito ya me fui”.

Les vuelvo a recomendar que lean las Obras Completas de Don José Rubén, nunca se arrepentirán.

Pitar también es sinónimo de ira, de enojo, ya ven como expresamos “Fulano está que pita”, “Iba que pitaba”.

Bueno, pues hoy aquí le paramos porque tengo que salir pitando.
Saludos afectuosos a Toda mi Familia y a Todos mis silbantes Amigos.

Rafael Ceja Alfaro

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