miércoles, 12 de octubre de 2016

8154. DEL HOMOSAPIEN AL CELUIDIOTA.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por; Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

UNA DALIA PARA DALIA

El viento la mece y se equivoca,
la quiere arrollar y la agrede,
ella resiste por ser casi única,
se hace fuerte sin ser roca.
Dalia persiste, mujer firme,
siempre persiste por ser ella,
se abre en jarras, parece estrella,
amo claudicar en su tallo.
Dalia pervive, mujer de barro,
luego sonríe, se va acercando,
sus brazos , ramas, mis ganas brazos,
desde su sabia me ha penetrado,
ella me atrapa, yo la habito.
El viento la mece y se equivoca,
nadie lo duda, Dalia no es roca,
es sintonía de flor y vida;
es historia para vivirse.

eliseo.

Cuando Desmond Morris nos presentó su estudio, ya clásico, de "El Hombre Desnudo", fue un tema que dio para analizar nuestro pasado y presente a partir del "Homosapien"; la manera en que trata la evolución sin el temor de quedar bien con la opinión pública, sobre todo  de los grupos de la vela perpetua, le agendó una buena opinión, sobre todo de las personas avocadas a la academia y la investigación.

Posteriormente el politólogo  italiano Giovani Sartori nos ofreció el reto de aceptar la nueva realidad en que había caído el Homosapien al pasar a ser una figura que califica como "Homoviden-televiden"

Dos décadas más o menos después de este hecho, podemos pensar que tenemos otra figura sugerente de algunos comentarios muy a modo; pensemos en nuestro poco glorioso siglo XXI, que los enajenantes discípulos de Paulo Coelho  le llaman muy posiblemente el siglo de las "grandes oportunidades"; por aquello de que ha llegado con grandes crisis; y desde que alguien pensó que las crisis son oportunidades, se terminaron los problemas.

Hoy, pienso, vivimos el mundo del "celuidiota"; claro, hay que dar argumentos para suponer determinadas etapas evolutivas y des-evolutivas de la humanidad.

Llega usted a una plaza pública donde supone que es un lugar para disfruta abiertamente del espacio y la convivencia social... ¡pero casi nadie tiene tiempo de verse con  los otros, porque estamos ocupados con nuestro celular mensajeándonos orgullosos de cuaaaantos amigos tenemos en la red!

Luego pasan los nuevos elementos de la policía federal, muy arreglados, muchas mujeres bonitas y hombres bien presentados, con sus armas largas en el hombro... ¡casi todos viendo como idiotizados a su celular...! Madre mía, se les paga para generar un estado emocional de tranquilidad... pero no tienen tiempo... están mensajeandose o chateando con su lista de amigos... ¡espero que no sea con los delincuentes...!

Llego al café del portal a disfrutar la charla de un buen amigo..., como en la mayoría de las mesas, mi amigo se encuentra emocionado atendiendo los mensajes de su cel...; en las otras mesas pasa lo mismo, nadie tiene tiempo de ver a los ojos a quien le acompaña; ni siquiera atienden las premuras de los meseros; estos se vuelven molestos, al menos estorban pues les quita el tiempo que quieren gastar con su amigo, admirador (a) o lo que sea.

Me encuentro en la pista atlética, hay decenas de personas que, como yo, van a disfrutar del ejercicio al aire libre en una hermosa pista; sin exagerar, al menos el 80 % de los asistentes corren,  caminan, o trotan con el celular en la mano y su mirada a la espera de mensajes..., deja de ser importante y fundamental  la actividad física, con tal de no descuidar el chateo y los mensajes...

Con ilusión espero la llegada de una muy querida amiga en casa; la idea de tomar un café y tener una muy suculenta charla con ella me resulta aleccionador y casi adictivo; de esas benditas adicciones que bien le hacen a la humanidad para ser menos primitivos e idiotas. Su presencia mejora mi casa y mi tiempo; es una persona muy buena,  gran  conversadora, amén de inteligente y coherente; son charlas amables que se disfrutan con placer...; pero de un tiempo a la fecha algo se ha roto; cuando llega y me saluda, espero con gusto pasar un par de horas de conversación e intercambio de ideas y pasajes cotidianos...

-Qué bueno que estás aquí...
-Disculpa un momento...

Y se ocupa respondiendo su celular que suena persistentemente..., luego de unos minutos...
-Te decía que me resulta muy agradable que vengas, el café ya casi está...
-Un minutito por favor... debo contestar...

Nuevamente se repite la mecánica, se retira para mantener una amena plática con alguien... alguien que ni conozco ni me interesa. Luego, cuando intento nuevamente reanudar el no iniciado el  diálogo, la descubro con la cara metida en la pantalla de su cel... mensajeandose; por lo que resulta casi ofensivo distraerla... me mira con cara y mirada de... "espérame por favor, en seguida te atiendo".

En ese momento deseo que el café no esté jamás, que se apague el fuego de la estufa, el mío, por mi parte, ya no tienen más flama.

Lo que antes eran charlas de dos horas y parecían breves y groseramente hurañas, hoy son minutos que de golpe se convierten en prisa por salir a otra parte, es el desencanto de la realidad. A esto le llamo  celuidiota; toda vez que refleja la manera en que las personas hemos perdido la capacidad de escuchar y mirar a los ojos a quien nos acompaña; nuestra mente y atención está en determinadas regiones fuera del lugar que ocupamos en ese momento.

Desmond Morris nos explica la manera como hemos evolucionado desde el hombre inclinado en cuatro patas, pasando a estadios evolutivos que nos ubican en eras civilizadas y depredadoras de la naturaleza... hasta ser el verdadero rey de la tierra.

Sartori se ríe de ese supuesto progreso, civilidad y modernidad al señalar que somos meros apéndices de lo que la televisión ha hecho de nosotros como sociedad: una sociedad teledirigida, con personas mediatizadas; con información cocinada y dosificada, conforme a los intereses del Ogro filantrópico propuesto por Octavio Paz; que mediante los medios de comunicación va manejando la información y va generando la opinión pública que requiere para la sociedad que gobierna, obvio, nos referimos al estado-gobierno.

Hoy, lo que podemos ver, según mi opinión es una persona que ha involucionado a un estado de idiota, en el sentido que le daban los griegos, a las personas sin capacidad de poder tomar decisiones por sí mismos. Por los hechos, pareciera que cada vez tenemos menos capacidad de asombro por la vida en comunidad, en sociedad o en amistad. Parece que no importa disfrutar el par de amigos que la vida nos da... ¡no sea la de malas que dejemos de incrementar la cantidad de seguidores en la red, la cantidad de "amigos" con que chateamos o mensajeamos...

El idiota es esa persona que repite sin chistar, sin pensar, menos analizar lo que otros le dicen, indican u ordenan. El idiota es esa persona que en piensa que su cel... ya no es muy moderno, y hará esfuerzos por obtener el de nueva generación, al margen de lo cueste. Ni qué decir si se le extravía el que tiene... puede no comer... ¡pero nunca sin su cel..."!

Ese es el monumento al idiotismo funcional le llamo celuidiotismo... Desde luego que usted decidirá su nivel de evolución o involución, no me compete decirlo que debe hacer, asumo que es un ser pensante... no un idiota.


Le abrazo con el cariño que tiende a escaparse de nuestras manos.

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