viernes, 14 de octubre de 2016

8160. TEMPORADA DE ESPANTOS.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Temporada de espantos.
Tal vez en casa de usted las cosas eran distintas, pero en la de este menda, un diálogo típico era parecido a esto: -¿Mamá, puedo salir a jugar? -Haz lo que quieras. -Ya terminé la tarea. -Que hagas lo que quieras. -Nomás un ratito. -Tú sabrás. -Bueno, me quedo. -Mmm, qué obediente…

Parece que por una extraña mutación genética que ya explicará la ciencia, los mexicanos somos capaces de percibir con claridad la diferencia entre lo que oímos y la realidad; aprendemos desde chiquitos y qué bueno, porque  en nuestro país, como bien sabe usted, la realidad no siempre coincide con lo que se ve y se oye, con lo que decimos o nos dicen.

Se lo digo por la ejecución sumaria en curso, de Javier Duarte, el ya exgobernador de Veracruz, quien ha sido sentenciado sin posible apelación, por el supremo tribunal que es la opinión publicada.

La prensa nuestra se da vuelo con estas cosas. Pareciera que los pecados de don Duarte son lo nunca visto y que la investigación que de sus andanzas hace la PGR, fuera algo inaudito.

Si es inocente o culpable de todo o parte de lo que se le acusa, lo ignora este López; pero lo que sí sabe es que en teoría, mientras no le prueben lo contrario, es inocente. Y al igual que todo el peladaje post dentición, el del teclado sabe otras cosas: que sólo siendo imbécil le podrán probar que robó al erario; que sólo siendo imbéciles sus prestanombres, aceptarán que se coludieron con él; y que si gozara del favor del poder, no estaría en las que está, hiciera lo que hiciera, fuera San Francisco o el Mochaorejas: el Zarape Sagrado del Gran Poder, todo lo cubre (por algo hay alrededor de 300 solicitudes de juicio político perfectamente empolvadas en la Cámara de Diputados).

Tan todo lo cubre que nada pasó cuando hace casi cuatro años, en enero de 2012, la policía descubrió 25 millones de pesos en efectivo en un avión del gobierno de Veracruz que explicó eran para pagar unos eventos artísticos (entonces estaba a tambor batiente la campaña presidencial, y la política es un arte, recuerde usted). Hasta el dinero les devolvieron. Disculpe usted. Y así siguieron los años, entre escándalos, demandas, denuncias, hallazgos de auditoría… nada pasaba: Duarte era invulnerable, tapado por el protector Zarape Sagrado, tan milagroso.

Ahora, después del hundimiento del Pritanic de junio pasado, perdidas las elecciones como nunca creyeron perderlas, sabiendo que están en riesgo real de perder la presidencia en 2018, tiran por la borda todo el peso muerto y Duarte es eso, lastre, igual que otros que ya podrían poner las barbas en remojo: al PRI le urge asegurar tantos gobiernos estatales como les sea posible, sabe que si pierde la presidencia en 2018 y no cuenta con mayoría de gobiernos locales, va a entrar a cuidados intensivos. El año que entra, eligen gobernadores en el Estado de México, Nayarit y Coahuila; y en 2018, aparte de la presidencia y el Congreso de la Unión, los gobernadores de siete estados de los que el PRD tiene tres (CdMx, Morelos y Tabasco); el PRI, dos (Jalisco y Yucatán); el PAN, uno (Guanajuato); y el Verde, uno (Chiapas).

No es la primera vez que vemos un escándalo de políticos de importancia, ni será la última, pero nunca en ningún caso ha sido por hacer justicia ni a causa de un súbito ataque de honestidad de las autoridades. Han correteado y hasta encarcelado personajes, sean o no culpables, porque la circunstancia política lo hizo conveniente.

Recuerde por ejemplo el asunto de Pablo Salazar, exgobernador de Chiapas, acusado a lo baboso de lo que no hizo, preso de junio de 2011 a noviembre de 2012, y liberado sin más complicaciones; igual que Dante Delgado, exgobernador de Veracruz, a quien en 1996 le fabricó acusaciones Miguel Ángel Yunes -el mismo que anda tras Duarte-, como determinaron los tribunales federales que dictaron su auto de libertad después de 15 meses de estar más que preso, secuestrado; también Luis Armando Reynoso Femat, exgobernador de Aguascalientes, detenido porque no presentó una declaración ante Hacienda, preso cuatro días en julio de 2015; Narciso Agúndez Montaño, exgobernador de Baja California Sur, en la cárcel de mayo a diciembre de 2012, acusado de irregularidades en la venta de unos terrenos de la entidad… de veras, ni la burla.

Hay otros que se han ido a la cárcel porque desde los EUA le han tronado los dedos al gobierno, como el caso del exgobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva, quien desde el 2001 está pudriéndose en la cárcel de parte de la DEA.

Aparte de Villanueva, siguen presos Andrés Granier Melo, exgobernador de Tabasco y Jesús Reyna García, ex de Michoacán.

El caso es que la mayoría de los que han estado encarcelados han recuperado su libertad cuando finalmente, los jueces los encuentran inocentes, porque sí eran inocentes, y otros que siendo culpables, son liberados cuando la causa política que los llevó a prisión, termina de diluirse.

De cualquier manera, si don Duarte va a parar a la cárcel, no será el primero y tampoco será el primero que acabe saliendo libre, inocente y limpio.

Lo único interesante en la actual circunstancia política es hasta dónde va a llegar esta estrategia del PRI de tirar a la basura lo que estorba, por un lado, y por el otro, hasta qué grado son ingenuos los de los otros partidos, porque los tricolores aceptan este precio por la razón del 2018, a condición de que también le pasen la navaja a los otros partidos… y en el PAN tienen sus trapitos, empezando por el mismísimo Miguel Ángel Yunes, gobernador electo de Veracruz, acusado por Javier Duarte de cosas de las que dice tener pruebas; y Guillermo Padrés, exgobernador de Sonora, ya bajo investigación. Y en el PRD, nomás para abrir boca: don Marcelo Ebrard, con su denuncia penal por el asunto de la Línea 12 del Metro.

El PRI no se va a quedar con el sambenito de ser el único partido corrupto y como ahora, para ganar elecciones la moda es prometer cárcel al que está por entregar, esto puede  ser el inicio de la temporada de espantos.

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